Cerco alrededor del noveno planeta…   Leave a comment

Una de las ‘no-noticias’ más destacadas del año pasado fue el renovado interés por la búsqueda de un hipotético noveno planeta en el exterior del sistema solar gracias al análisis de las órbitas de varios objetos transneptunianos realizado por Konstantin Batygin y Mike Brown. Los dos investigadores se dieron cuenta de que muchos objetos del cinturón de Kuiper exhibían un perihelio —el punto más cercano al Sol— más o menos situado en la misma región del espacio y un argumento de perihelio similar. Esta acumulación de órbitas se podía explicar por la presencia de una supertierra o un minineptuno de diez masas terrestres situado en una órbita muy elíptica con un semieje mayor de 700 unidades astronómicas (UA), es decir, 105 mil millones de kilómetros. La órbita de este noveno planeta estaría orientada al contrario que la de los objetos que supuestamente perturba.

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Simulación de la órbita del noveno planeta teniendo en cuenta las resonancias con varios TNOs (Sarah Millholland y Gregory Laughlin).

Es importante recordar que Batygin y Brown no fueron los primeros en proponer un noveno planeta lejos del Sol que se dedica a fastidiar a los objetos transneptunianos. Unos años antes Scott Sheppard, Chadwick Trujillo y Carlos y Raúl de la Fuente Marcos ya propusieron por separado la existencia de una supertierra con el objetivo de aclarar el misterio de las órbitas tan extrañas de algunos transneptunianos. Pero el modelo de Batygin y Brown ha otorgado más credibilidad a la hipótesis del noveno planeta y, lo más importante, ha permitido acotar las zonas del cielo en las que se podría encontrar. Un año después, ¿cómo va la búsqueda?

Pues sigue vivita y coleando. Durante este año varios investigadores, incluyendo a Brown, han comenzado a buscar el nuevo planeta, aunque por ahora parece que sin resultados. Por otro lado, a lo largo de estos meses se ha propuesto que el planeta nueve sería también el responsable de las extrañas órbitas de Niku (2011 KT19), Drac (2008 KV42) y otros objetos similares, todos ellos con órbitas muy inclinadas con respecto a la eclíptica y, en ocasiones, retrógradas. Eso sí, la sonda Cassini no ha logrado detectar la aceleración gravitatoria que el noveno planeta debería causar sobre Saturno, lo que pone un límite importante a su masa y/o su distancia (si el planeta está situado en dirección a Saturno, el gigante anillado debería sentir una aceleración un 2% superior a la que experimentaría la Tierra). Es decir, Cassini nos está chivando que el planeta nueve, o bien tiene menos de diez masas terrestres, o bien está situado como mínimo a mil unidades astronómicas —150 mil millones de kilómetros (!)—.

Posible aspecto del noveno planeta (Caltech).
Posible aspecto del noveno planeta (Caltech).

En un nuevo paper Sarah Millholland y Gregory Laughlin han intentado acotar un poco más la posición de nuestro planeta misterioso a través de las resonancias que pudiera tener con otros cuerpos transneptunianos. Para que nos hagamos una idea, es lo mismo que ocurre entre muchos objetos del cinturón de Kuiper y Neptuno. Por ejemplo, Plutón está en una resonancia 3:2 con Neptuno, es decir, por cada tres órbitas de Neptuno, Plutón describe dos. Si no pudiésemos ver Neptuno, seríamos capaces de deducir su existencia estudiando las resonancias de los objetos perturbados por el gigante de hielo. Y usando esta novedosa aproximación al problema, los autores han concluido que Sedna estaría en una resonancia 3:2 con el nuevo planeta, mientras otros objetos transneptunianos estarían en resonancias 5:1, 4:1 o 3:1.

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Posible composición del planeta suponiendo que sea un minineptuno (University of Bern).

Lo fascinante de esta hipótesis es que estas resonancias cuadran con la presencia de un objeto situado en una órbita con un periodo de 16.725 años (!!) y una distancia de 954 unidades astronómicas, datos que encajan casi como un guante con otras predicciones previas. Los dos investigadores han calculado de que existe un 98% de probabilidades de que estas resonancias sean reales y no un simple objeto del azar. La masa del planeta estaría entre seis y doce veces la de la Tierra. De paso, han calculado la posición en el cielo en la que debería encontrarse: entre 20º y -20º de declinación y 30º y 50º de ascensión recta.

Posible posición en el cielo del noveno planeta: se encontraría donde están la mayor parte de puntos negros
Posible posición en el cielo del noveno planeta: se encontraría donde están la mayor parte de puntos negros (Sarah Millholland y Gregory Laughlin).

Las malas noticias son que se trata de una zona enorme. Si el planeta existe realmente tendría una magnitud de 23 —extremadamente débil— al hallarse cerca de su afelio. Además, la hipótesis de la resonancia solo explica las órbitas de algunos transneptunianos. Habrá qué ver si se ajusta a otros (desgraciadamente, la incertidumbre en la órbita de muchos de estos cuerpos es muy grande), sobre todo a los que se vayan descubriendo. .

El el caso de que realmente el noveno planeta esté allá fuera cuesta imaginar cómo podría ser un mundo tan extraño. Más grande que la Tierra, pero menos que Neptuno. Situado en el extrarradio del sistema solar allí donde el Sol es solo una estrella un poco más brillante que el resto, con una temperatura de apenas 40º por encima del cero absoluto. No sabemos qué características tendría, pero los modelos indican que su atmósfera estaría compuesta por hidrógeno y helio. Quizás tendría nubes de metano, por lo que sería más brillante que Neptuno a esa distancia. ¿Realmente hay un nuevo mundo esperando ser descubierto o solo es un constructo matemático? Si es así, puede que pronto salgamos de dudas. Mientras, siempre puedes jugar con esta simulación en tres dimensiones de su órbita.

Publicado enero 26, 2017 por astroblogspain en Uncategorized

Estamos solos……? va a ser que no…..   Leave a comment

Hace poco publique una entrada, donde hablaba de la Estrella KIC 8462852 o estrella de Tabby , bien, este mes de septiembre los astronomos, estaban cada vez más convencidos, de que realmente podria tratarse de una Esfera de Dyson,….y tienen a mas de la mitad de radiotelescopios apuntando hacia allí, pues bien, se acaba de descubrir otra……….

Astrónomos encuentran una segunda estrella cuyo brillo ha disminuido drásticamente

Recreación de un enjambre cometario alrededor de una estrella.

Astrónomos del Instituto Max Planck han descubierto otra estrella que se comporta de forma similar a la ya famosa KIC 8462852 o estrella de Tabby (en honor a su descubridora).Esta vez el astro recibe el nombre de EPIC 204278916 y su curva de luz ha llegado a disminuir hasta en un 65% en los 78 días que el equipo estuvo observándola a través del telescopio espacial Kepler.

Curva de luz observada durante 78 días de la estrella EPIC 204278916 (Scaringi et al)

Teniendo en cuenta que el tránsito de un planeta extrasolar produce un 1% de caída en el brillo de una estrella,… sabiendo que la estrella de Tabby ha registrado disminuciones de hasta un 22% sin tener la comunidad científica ninguna explicación clara de qué puede originar este inusual fenómeno,… a ver quien explica la disminución de hasta un 65% de EPIC 204278916, una estrella del mismo diámetro que nuestro Sol pero con la mitad de su masa.La teoría de un enjambre de cometas orbitando la estrella está prácticamente rechazada, un reciente estudio indica que para disminuir un 20% la curva de luz de un astro en el transcurso de 100 años se necesitarían unos 648.000 cometas de, al menos, 200 kilómetros de diámetro… algo muy improbable dentro de los modelos que conocemos hasta ahora.

También se habla de estrellas que giren sobre su eje a velocidades muy altas, esto provocaría una forma achatada al astro con un radio mayor en el ecuador que en los polos. La temperatura y el brillo emitido podría ser mayor en los polos, quedando la zona ecuatorial más “oscura”. Según la orientación que presentara con respecto a nosotros podrían medirse cambios muy acusados en su brillo.

Otra posibilidad es que un disco protoplanetario esté orbitando la estrella y dé la casualidad que se esté interponiéndose justo entre la estrella y nosotros. EPIC 204278916 sólo tiene entre 5 y 11 millones de años de antigüedad, por lo que no sería extraño que un enorme disco de polvo y gas la rodeara.

Y luego está la explicación que menos esfuerzo y trabajo de investigación requiere… las esferas de Dyson construidas por civilizaciones muy avanzadas que tapan el brillo de una manera artificial… para eso no escribas un artículo de investigación, solo lo sugieres y sobra…

El hecho es que ya hay dos ejemplos de estrellas cuyos patrones de luminosidad son difícilmente explicables. Nuestros instrumentos mejoran su sensibilidad a pasos agigantados, somos capaces de captar sutiles cambios en objetos situados a cientos de años luz y, como siempre ha sucedido en la historia de la ciencia, nos vemos obligados a buscar nuevas teorías que expliquen lo que observamos.

EPIC 204278916
Observation data
Epoch       Equinox
Constellation Upper Scorpius sub-group of the Scorpius–Centaurus Association
Right ascension 16h 02m 07.577s
Declination -22 57 46.89
Apparent magnitude (V) 10.893
Characteristics
Evolutionary stage M1 pre-main-sequence red dwarf

 

Esfera de Dyson

Corte de una «concha de Dyson», variación de la idea original de esfera de Dyson con un radio de 1 UA.

Una esfera de Dyson es una megaestructura hipotética propuesta en 1960 por el físico Freeman Dyson, en un artículo de la revista Science llamado «Search for artificial stellar sources of infra-red radiation». Tal esfera de Dyson es básicamente una cubierta esférica de talla astronómica (es decir, con un radio equivalente al de una órbita planetaria) alrededor de una estrella, la cual permitiría a una civilización avanzada aprovechar al máximo la energía lumínica y térmica del astro.

Aunque el mérito se asocia a Freeman Dyson una idea parecida fue propuesta en 1937 en una obra de ficción (Hacedor de estrellas de Olaf Stapledon). Dyson no entra en demasiados detalles sobre la construcción de tal megaestructura, pero sí discute sobre las propiedades térmicas de tal ingenio, de modo que sugiere a los astrónomos buscar tales características en cuerpos celestes y así detectar civilizaciones extraterrestres avanzadas.

Propiedades

Una estrella contenida en una esfera de Dyson no sería visible directamente, aunque la esfera en sí generaría radiación infrarroja equivalente a la energía generada por el astro, debido al calentamiento en su cara interna. Además al estar compuesta de cuerpos sólidos, la esfera de Dyson tendría un espectro semejante al de un cuerpo negro.

Tipos de esfera de Dyson

La esfera de Dyson de tipo enjambre.

Enjambre

El único tipo de esfera de Dyson físicamente plausible, y que se acerca a la idea que tenía el propio Freeman Dyson, podría efectuarse por medio de una multitud de cuerpos en órbita de la estrella, cuerpos que pueden ser el equivalente de los colectores solares o hábitat espaciales contemporáneos aunque a escala mucho mayor, y que al tener suficiente densidad podría cubrir efectivamente la totalidad de la luz de dicha estrella. Se ha demostrado que el enjambre de Dyson es estable pues cada porción es físicamente independiente y está en órbita del astro principal, y los materiales necesarios para construirlo (salvo su ingente cantidad) no tienen características de unobtainium.

La esfera de Dyson de tipo burbuja.

Burbuja

La esfera de Dyson de tipo burbuja es una variante del enjambre, en la cual los colectores solares se mantienen a una posición estática con respecto al astro principal por medio de la presión de la luz solar. En este tipo de esfera de Dyson, los colectores solares serían el equivalente de velas solares, pero en las cuales la presión lumínica sirve para contrarrestar la gravedad de la estrella, y para mantener el colector en una misma posición.

Este tipo de esfera de Dyson requiere mucha menos masa para su construcción que el enjambre debido a que los colectores deben tener una baja relación entre masa y el área, para ser efectivos como velas solares.

Un anillo Dyson, la forma más simple de un enjambre Dyson.

Sólida

Éste es el tipo de esfera de Dyson favorita de los escritores de ciencia ficción: una estructura sólida y en un solo bloque que rodea una estrella. Varios autores, entre ellos el mismo Freeman Dyson, han señalado que tal estructura es físicamente imposible, en primer lugar por las enormes tensiones que debería soportar el material con que la construyeran (incluso si ésta estuviera relativamente inmóvil y no rotase). Además la estructura sería inestable, al no estar realmente en órbita alrededor del astro principal. Para poder simular la fuerza de gravedad (y esto sólo en las regiones ecuatoriales), sería necesario hacerla girar, lo cual agravaría las tensiones que el material debería soportar.

Búsqueda de inteligencia extraterrestre

Dyson especuló con que las civilizaciones extraterrestres suficientemente avanzadas seguirían probablemente un patrón de consumo de energía similar al de los seres humanos, y construirían su propia esfera de colectores. Construir tal sistema haría de esa civilización una del tipo II Kardashov.

La existencia de tal sistema de colectores alteraría la luz emitida por la estrella, porque los colectores absorberían y re-irradiarían su energía.[4] La longitud de onda de la radiación emitida por los colectores sería determinada por los espectros de emisión de los materiales con que estuviesen hechos y por su temperatura. Puesto que parece que estos colectores estarían compuestos por elementos pesados no encontrados normalmente en los espectros de emisión de su estrella central – o por lo menos no en la luz emitida en las energías relativamente bajas con respecto a la que el sistema estaría emitiendo como núcleos libres en la atmósfera estelar – habría longitudes de onda de luz del espectro emitido por el sistema estelar. Si el porcentaje de la emisión de la estrella filtrada o transformada así por esta absorción y re-radiación fuese significativo, podría ser detectado desde distancias largas.

Dada la cantidad de energía disponible por metro cuadrado a una distancia de 1 AU del sol, es posible calcular que la mayoría de las sustancias conocidas estarían irradiando energía en la parte infrarroja del espectro electromagnético. Así, una esfera de Dyson construida por formas de vida no disímiles a los seres humanos que morasen en proximidad a un gemelo solar, construida con materiales similares a los disponibles por los seres humanos, causaría muy probablemente un aumento en la cantidad de radiación infrarroja en el espectro emitido por el sistema de la estrella. Por lo tanto, Dyson seleccionó el título «Búsqueda de fuentes estelares artificiales de radiación infrarroja» para su publicación.

SETI ha adoptado estas suposiciones en su búsqueda, buscando tales espectros «pesados» infrarrojos de análogos solares. En 2005 Fermilab puso en marcha un examen para tales espectros, analizando datos del satélite astronómico infrarrojo (IRAS).

En octubre de 2015 los investigadores publicaron que la estrella KIC 8462852 había mostrado fluctuaciones extrañas en su luminosidad. Varios de ellos sugirieron la posibilidad de que se debiera a una esfera de Dyson parcial.

Ahora EPIC 204278916, se añade a la lista y al misterio…….

 

 

Escala de Kardashov

Proyecciones en la escala de Kardashov de la civilización humana, desde los años 1900 a 2030, basado en los datos de la Agencia Internacional de Energía World Energy Outlook.

La escala de Kardashov es un método propuesto en 1964 por el astrofísicorusoNikolái Kardashov para medir el grado de evolución tecnológica de una civilización.Tiene tres categorías, llamadas Tipo I, II y III, basadas en la cantidad de energía utilizable que una civilización tiene a su disposición, que se incrementan de manera exponencial. Estas categorías también están basadas en el grado de colonización del espacio. En términos generales, una civilización de Tipo I ha logrado el dominio de los recursos de su planeta de origen, Tipo II de su sistema planetario, y Tipo III de su galaxia.

La civilización humana se encuentra actualmente (año 2016) alrededor de 0,72, con los cálculos que sugieren que podemos alcanzar el estado de Tipo I en unos 100-200 años, de Tipo II en unos cuantos miles de años, y de Tipo III entre un 100.000 a un millón de años.

Uso de energía[editar]

La energía es una cantidad estática y se denota en julios. La potencia es una medida de transferencia de energía a través del tiempo, y se denota en vatios (julios por segundo). Los tres niveles de la Escala de Kardashov se pueden cuantificar en unidades de potencia (vatios) y se representan en una escala creciente logarítmica.

  • Tipo I – Una civilización que es capaz de aprovechar toda la potencia disponible en un único planeta, aproximadamente 1016 W. La cifra puede ser bastante variable; la Tierra tiene una energía disponible de 1,74×1017 W. La definición original de Kardashov era de 4×1012 W. (Kardashov definió originalmente el Tipo I como “el nivel tecnológico cercano al nivel presente hoy en día en la Tierra”, con “hoy en día” refiriéndose a 1964).
  • Tipo II – Una civilización que es capaz de aprovechar toda la potencia disponible de una única estrella, aproximadamente 1026 W. De nuevo, la cifra puede ser variable; el Sol emite aproximadamente 3,86×1026 W. La cifra que daba Kardashov era de 4×1026 W.
  • Tipo III – Una civilización que es capaz de aprovechar toda la potencia disponible de una sola galaxia, aproximadamente 1037 W. Esta cifra es extremadamente variable, ya que las galaxias tienen un rango de tamaños muy amplio. La cifra original de Kardashov fue de 4×1037 W.

Todas estas civilizaciones son totalmente hipotéticas hoy en día, y, aunque la escala se usa por científicos del SETI, también lo usan autores de ciencia ficción y futuristas como marco de trabajo teórico.

Situación actual de la civilización humana[editar]

El físico teórico Michio Kaku sugiere que los seres humanos podríamos alcanzar el Tipo I en 100-200 años, y el Tipo II en algunos miles de años, y el Tipo III entre 100.000 a un millón de años.[5]

La civilización humana está, ahora mismo, en algún lugar muy por debajo del Tipo I, ya que solo es capaz de aprovechar una fracción de la energía disponible en la Tierra. Así pues, el estado actual de la civilización humana ha sido denominado como Tipo 0. Aunque los tipos intermedios no fueron expuestos en la propuesta original de Kardashov, Carl Sagan determinó que podían ser fácilmente definidos mediante la interpolación y extrapolación de los valores dados arriba. En 1973, Sagan calculó que la humanidad es una civilización de tipo 0,7, en relación con el modelo de Kardashov para los tipos 0 y I.

Sagan usó la fórmula

K = log 10 ⁡ W − 6 10 {\displaystyle K={\frac {\log _{10}{W}-6}{10}}} K={\frac {\log _{{10}}{W}-6}{10}}

siendo K, el tipo de civilización de Kardashov y W la potencia aprovechada en vatios. Nótese que los numerales romanos deben ser utilizados para la parte entera del tipo de civilización, mientras que la parte fraccional se escribe en decimal. Sagan utilizó 10 teravatios (TW) como el valor de W de la humanidad para el año 1973, algo que fue ligeramente superior a la de los datos conocidos en la actualidad. [6]

En 2012, el total de consumo y recursos energéticos a nivel mundial fue 553 exajulios (553×1018 J=153,611 TWh)[7] esto es en promedio equivalente a un consumo de energía de 17,54 TW (o 0.724 en la en la Escala Kardashov de Sagan.)

Evidencia empírica[editar]

En 2015, un estudio de emisiones galácticas infrarrojas medias llegó a la conclusión de que las “civilizaciones de Kardashov Tipo III son muy poco comunes o no existen en el universo”.[8] El 14 de octubre de 2015 el descubrimiento de un extraño patrón de luz de estrella que rodea la estrella KIC 8462852 ha levantado especulaciones de que una Esfera de Dyson pudo haber sido descubierta. [9] [10] [11] [12] [13]

Fuentes de energía[editar]

Civilización Tipo I[editar]

  • Aplicación a gran escala de la energía de fusión: de acuerdo con la equivalencia entre masa y energía, el Tipo I implica la conversión de 2 kg. de materia en energía por segundo. Una liberación de energía equivalente podría, teóricamente, ser alcanzada por la fusión de aproximadamente 280 kg de hidrógeno en helio por segundo[14] , es decir, a una tasa equivalente a 8.9×109 kg/año. Un kilómetro cúbico de agua contiene 1011 kg. de hidrógeno, y los océanos de la Tierra contienen 1.3×109 km. cúbicos de agua, por lo tanto los humanos en la Tierra pueden sostener esta tasa de consumo por escalas de tiempo geológicas.
  • La antimateria en grandes cantidades tendría un mecanismo para producir energía a una escala muy superior al nivel actual de nuestra tecnología. En las colisiones de antimateria-materia, toda la masa invariante de las partículas es convertida en energía electromagnética. Su densidad energética (energía liberada por masa) es casi 4 veces más grande que la usada por la fisión nuclear y 2 veces la magnitud del mejor rendimiento posible de una fusión nuclear.[15] La reacción de 1 [kg] de antimateria con un 1 kg de materia produciría 1.8×1017 J (180 petajulios) de energía. [16] A pesar de que la antimateria es, a veces, propuesta como una fuente de energía, esto no es factible. La antimateria producida artificialmente -de acuerdo al entendimiento actual de las leyes de la física- implica primero la conversión de energía en masa, por lo que no hay resultados netos de ganancia. Crear antimateria artificial es solo utilizable como medio de almacenamiento de energía, no como una fuente de energía, a menos que el futuro desarrollo tecnológico (contrario a la conservación del número bariónico, y una violación CP a favor de la antimateria) permita la conversión de materia ordinaria a antimateria. Teóricamente, en el futuro los humanos podrían tener la capacidad de cultivar y cosechar una serie de fuentes naturales de antimateria.[17] [18] [19]
  • La energía renovable, a través de la conversión de luz solar en electricidad – ya sea mediante células fotoeléctricas o energía termosolar de concentración o indirectamente a través del viento o la energía hidroeléctrica o el uso intensivo de la conversión del gradiente térmico oceánico, aerogeneradores y energía maremotriz para extraer y aprovechar la energía recibida por el océano terrestre por parte del Sol. No existe ninguna forma conocida para la civilización humana para usar el equivalente de energía solar absorbida por la Tierra sin recubrir completamente la superficie con estructuras hechas por el hombre, lo que no es posible con la tecnología actual. Sin embargo, si la civilización construye grandes satélites de energía solar espacial, los niveles de energía del Tipo I podrían ser alcanzables.

Figura de una esfera de Dyson de tipo enjambre rodeando una estrella

Civilización Tipo II[editar]

Las civilizaciones del Tipo II pueden utilizar las mismas técnicas usadas por las civilizaciones Tipo I, pero aplicadas a un gran número de planetas en muchos sistemas solares.

  • Una esfera de Dyson y construcciones similares son megaestructuras hipotéticas originalmente descritas por Freeman Dyson como un sistema de satélites de energía solar destinados a encerrar a una estrella y capturar la mayor parte o la totalidad de su producción de energía.[20]
  • Una forma más exótica de generar energía utilizable sería alimentar una masa estelar en un agujero negro con masa estelar para genera energía reutilizable, y recoger los fotones emitidos por el disco de acrecimiento.[21] [22] Un poco menos raro sería simplemente capturar los fotones que escapan del disco de acrecimiento, reduciendo así el momento angular de un agujero negro, más conocido como el proceso Penrose.
  • La elevación de las estrellas es un proceso donde una civilización avanzada podría eliminar una parte sustancial de la materia de una estrella de una manera controlada para otros usos, es decir utilizar toda la emisión de energía de una estrella.
  • La antimateria es la mayoría de las veces producida como un subproducto de una serie de procesos de ingeniería de gran escala (como la ya mencionada elevación de una estrella), y por lo tanto puede ser reciclada.
  • En múltiples sistemas estelares con un número suficiente estrellas, que absorban una pequeña pero significativa fracción de la emisión de cada estrella individual.
  • También es posible que hayan desarrollado fuentes de energía aún desconocidas.

Civilización Tipo III[editar]

Un ejemplo común de una civilización ficticia capaz de alcanzar el Tipo III es el Imperio Galáctico que aparece en muchas obras de space opera. Estas civilizaciones utilizan la energía de una manera masiva, generalmente entre el Tipo II y III. Las civilizaciones del Tipo III pueden utilizar las mismas técnicas usadas por las civilizaciones Tipo II, pero aplicadas a todas las estrellas posibles en una o más galaxias individuales. [23]

  • Además son capaces de aprovechar la energía liberada de un agujero negro supermasivo los cuales se cree que existen en el centro de la mayoría de las galaxias.
  • Los agujeros blancos, si existiesen, teóricamente podrían proporcionar grandes cantidades de energía de la recolección de la materia expulsada al exterior.
  • La captura de energía del brote de rayos gamma es otra fuente, teórica, posible de energía para una civilización altamente avanzada.
  • La emisión de los cuásar puede ser fácilmente comparable a las pequeñas galaxias activas, y podrían proveer una fuente masiva de energía

Implicaciones en la civilizacion

Hay muchos ejemplos históricos de civilizaciones humanas sometidas a transiciones de gran escala, como la Revolución industrial. La transición entre los niveles de la escala de Kardashov podría, potencialmente, representar períodos igualmente dramáticos de convulsión social, ya que implica la superación de los límites de disponibilidad de los recursos en el territorio actual de la civilización. Una especulación común sugiere que la transición desde el Tipo 0 a la civilización Tipo I podría traer consigo un riesgo muy potente de autodestrucción, ya que, en algunos escenarios, podría no haber espacio para una expansión en el planeta de origen de la civilización, como una catástrofe malthusiana. El uso excesivo de energía sin la eliminación adecuada de calor, podría, por ejemplo, hacer que una civilización que se acerca al Tipo I se haga inadecuada para el desarrollo de la biología de las formas de vida dominantes y sus fuentes de alimento. Si en la Tierra, por ejemplo, la temperatura de los océanos excediera los 35 C se pondría en peligro la vida marina y además haría que el enfriamiento de los mamíferos a temperaturas adecuadas para su metabolismo fuera muy difícil, sino imposible. Por supuesto que estas especulaciones podrían no ser un problema en la realidad gracias a la evolución o la aplicación en el futuro de la ingeniería y la tecnología. Además, en el momento en que una civilización alcanza el Tipo I podría haber colonizado otros planetas o haber creado un cilindro de O’Neill por lo que el calor residual podría ser ser distribuido en todo el sistema solar.

Se han propuesto varias extensiones de la escala, incluyendo una gama más amplia de niveles de potencia (tipos 0, IV y V) y el uso de métricas distintas de poder puro.

  • La escala más hipotética del Tipo IV es la de seres que pueden controlar o utilizar la totalidad del universo o de tipo V que controlan colecciones de universos. La potencia del universo visible está dentro de algunos órdenes de magnitud de 10 45  W. Tal civilización se acerca o sobrepasa los límites de la especulación basada en los conocimientos científicos actuales, y puede no ser posible.
    • Zoltán Galántai ha argumentado que tal civilización no puede ser detectada, ya que sus actividades serían indistinguibles de las obras de la naturaleza.
  • (Michio Kaku): En su libro Universos Paralelos , ha discutido una civilización de tipo IV (Extragaláctica que podrían aprovechar las fuentes de energía “extra-galácticos”, tales como la energía oscura. Una civilización tipo IV podría colonizar todo el universo (si fuera cerrado), incluso serían capaces de manipular las estructuras del universo en las escalas más grandes.
  • Aun más especulativo es la Tipo V (Ω) que controlaría colecciones de universos o podrían crear nuevos universos. El físico Alan Guth del MIT, uno de los creadores de la teoría del universo inflacionario, incluso ha calculado la energía necesaria para crear un universo bebé en el laboratorio (la temperatura es de 1.000 billones de grados, que se encuentra dentro del rango de estas civilizaciones hipotéticas)

*Una civilización superior Tipo V (Omega) podría alcanzar el Punto Omega, la construcción de un Generador de Realidad Virtual Universal de Turing. ver “The Fabric Of Reality” de David Deutsch o la física de la inmortalidad de Frank J. Tipler. De existir otras civilizaciones en el Universo éstas podrían seguir dicha mecánica evolutiva alcanzando el Punto Omega.

 

Publicado septiembre 6, 2016 por astroblogspain en Uncategorized

Einstein….tenia razón…..   Leave a comment

Hoy es un día histórico para la ciencia. Hoy se ha anunciado la detección directa ondas gravitacionales, una de las principales predicciones de la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein. El descubrimiento nos abre una nueva ventana a la realidad que nos permitirá estudiar los sucesos más energéticos del Universo de forma totalmente diferente. Ya somos capaces de “ver” directamente algo tan sorprendente como es la fusión de dos agujeros negros situados a millones de años luz de distancia. ¿Y cuál es el aspecto de una onda gravitacional creada por la brutal colisión de dos agujeros negros? Pues ahora, al fin, podemos confirmar que tienen el siguiente aspecto:

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Ondas gravitacionales de la señal GW150914 detectadas por los dos interferómetros de LIGO (LIGO).

Después de semanas de rumores, el equipo del observatorio Advanced LIGO (Advanced Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory) ha confirmado que, efectivamente, el 14 de septiembre de 2015 los dos interferómetros del experimento detectaron la sutil deformación del espaciotiempo causada por el paso de ondas gravitacionales creadas por la colisión de dos agujeros a 1300 millones de años luz de la Tierra, uno de 36 masas solares y otro de 29. La fusión creó un nuevo agujero negro de 62 masas solares, o lo que es lo mismo, emitió nada más y nada menos que el equivalente a 3 masas solares en forma de ondas gravitacionales. Los dos instrumentos, uno situado en Livingston (Louisiana) y el otro en Hanford (Washington), detectaron la misma señal, denominada GW150914, con un intervalo de siete milisegundos de diferencia, confirmando de paso que las ondas se mueven a la velocidad de la luz, tal y como había predicho Einstein.

Un hecho que ha pasado desapercibido en las noticias de la mayoría de medios es que la señal GW150914 confirma también por primera vez la existencia de los agujeros negros. Hasta ahora las únicas pruebas directas de la existencia de estos astros era su efecto en otros objetos astronómicos como estrellas o gases, pero todas ellas eran bastante discutibles. Sin embargo, esta señal es una prueba inequívoca de que son reales, pues solo dos agujeros negros estelares son capaces de producir las ondas gravitacionales observadas.

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Modelo numérico de la señal GW150914. La escasa separación entre los objetos es una prueba inequívoca de que se trataba de agujeros negros (Abbott et al.).

La fusión de estos dos agujeros negros fue tan increíblemente violenta que durante un momento emitió más energía que la luz combinada de todas las estrellas del Universo juntas (!!). El patrón de las ondas detectadas concuerda casi perfectamente con los modelos teóricos. Y no es una cuestión trivial, porque en las últimas décadas habían surgido varios modelos teóricos alternativos que predecían ondas ligeramente distintas a las predichas por la Relatividad General. De hecho, la señal es tan “perfecta” que los investigadores de LIGO pensaron en un primer momento que era una “inyección”, es decir, una señal falsa introducida en el sistema para comprobar que el personal y los equipos del detector están alerta.

Como se ve en las imágenes, la longitud de onda de las ondas disminuye a medida que los agujeros se acercan, al mismo tiempo que su amplitud aumenta hasta culminar en la brutal fusión final. Midiendo la intensidad de la onda, los investigadores han determinado que el suceso se produjo a una distancia de entre 750 y 1860 millones de años luz. En cuanto a la posición, los dos detectores de LIGO no tienen la suficiente resolución espacial como para determinar de dónde procede exactamente la señal, pero se puede estimar de forma aproximada como vemos en la siguiente imagen:

Región del cielo de donde pudo venir la señal ().
Región del cielo de donde pudo venir la señal ().

Vídeo a cámara lenta reconstruyendo la fusión de los dos agujeros negros que causaron la señal GW150914:

Vídeo de la apariencia aproximada de la fusión en luz visible (los agujeros negros aparecen sin discos de acreción):

El camino hasta el anuncio de hoy ha sido largo y complejo, un auténtico homenaje al tesón y la fuerza de voluntad del ser humano. Einstein predijo la existencia de las ondas gravitacionales en 1916 dentro del marco de la Relatividad General, pero no sería hasta los años 60 cuando se crearon los primeros detectores. Fue entonces cuando Joseph Weber ideó un instrumento con masas suspendidas que debían vibrar al paso de una onda gravitacional. Lamentablemente, estos primeros instrumentos eran muy poco sensibles para detectar nada. Todo cambió en 1974 cuando Joseph Taylor y Russell Hulse detectaron de forma indirecta las primeras ondas gravitacionales emitidas por una pareja de estrellas de neutrones. “¿En 1974? Pero ¿no habíamos dicho que es ahora cuando se habían descubierto estas ondas”, puede que se pregunte más de uno. Sí, pero fíjate que hemos dicho de forma “indirecta”. El sistema binario de estrellas de neutrones PSR B1913+16 se acerca cada vez más al perder energía en forma de ondas gravitacionales y, gracias a que somos capaces de medir su periodo orbital con enorme precisión, es posible comprobar que el ritmo de acercamiento concuerda con lo predicho por la Relatividad General. O sea, una prueba indirecta. Pero lo importante es que PSR B1913+16 demostró a la comunidad científica que las ondas gravitatorias estaban ahí. Ahora había que detectarlas.

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Funcionamiento simplificado de LIGO (Abbott et al.).

A principios de siglo se pusieron en marcha varios detectores por todo el mundo destinados a descubrir la presencia de estas ondas, todos ellos construidos usando el principio de un interferómetro láser. El fundamento de estos instrumentos es sencillo: un haz láser se divide en dos mediante un espejo y cada uno viaja a lo largo de dos trayectorias perpendiculares de la misma longitud. Después de rebotar en un espejo al final, los dos haces vuelven a unirse en el origen y medimos si la distancia recorrida es la misma para ambos. Porque las ondas gravitacionales se caracterizan, precisamente, por distorsionar el espaciotiempo. Si una onda gravitacional pasa por el detector, este se deformará ligeramente y podremos detectar su presencia teniendo en cuenta que la longitud de los dos brazos ya no será la misma.

Ni que decir tiene, la deformación es tan minúscula que es necesario usar al menos otro detector similar para comprobar que la señal es real y no se debe al ruido del instrumento (hay que tener en cuenta que los movimientos sísmicos o el tráfico que pasa cerca del detector generan una distorsión de mayor intensidad que cualquier onda gravitacional real). Usando este diseño, en Estados Unidos se creo el experimento LIGO, el GEO600 en Alemania, el Virgo en Italia y el TAMA 300 en Japón. Desde 2002 estos detectores comenzaron a observar el Universo con nuevos ojos, pero, para sorpresa de los investigadores, no lograron descubrir nada.

Las ondas debían existir, pero estaba claro que eran más débiles de lo predicho por los modelos más optimistas. O quizás las fusiones de estrellas de neutrones y agujeros negros -los fenómenos más energéticos que pueden descubrir estos instrumentos- eran menos frecuentes de lo esperado. En cualquier caso, solo había dos opciones: esperar más tiempo y aumentar la sensibilidad de los instrumentos. LIGO, formado por dos detectores dotados de sendos brazos de 4 kilómetros de longitud cada uno, decidió mejorar sus instalaciones para crear Advanced LIGO -o AdvLIGO-, capaz de detectar con mayor probabilidad las ondas gravitacionales de fusiones de agujeros negros y estrellas de neutrones, púlsares deformados o supernovas. En 2015 Advanced LIGO comenzó sus operaciones, esperando encontrar distorsiones superiores a la millonésima parte del tamaño de un protón (!!!).

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Recreación de la señal GW150914 (LIGO).

Los resultados negativos de los interferómetros terrestres tipo LIGO hicieron que muchos investigadores criticasen el gasto de esta iniciativa (1100 millones de dólares en los últimos 40 años) y comenzasen a apostar seriamente por otra técnica, denominada PTA (Pulsar Timing Array). Este método, completamente distinto e independiente de los inteferómetros terrestres, consiste en usar la señal emitida por varios púlsares -estrellas de neutrones que emiten señales de radio muy precisas al girar- como detectores de ondas gravitacionales. Sin embargo, finalmente ha sido LIGO el que se ha llevado el gato al agua, aunque si Advanced Virgo hubiera estado funcionando el día de la detección probablemente también hubiera descubierto la señal. Además de la GW150914, durante el primer mes de operaciones AdvLIGO también detectó otra señal, LVT151012, mucho más débil. Todavía no está claro si se trata de una señal real o no. La gran pregunta es, ¿se trata GW150914 de una señal poco frecuente o es algo común en el Universo? Todavía no lo sabemos. El objetivo principal de LIGO y los demás detectores es precisamente medir la frecuencia de estos sucesos tan energéticos.

Detector LIGO de Livingston (LIGO).
Detector LIGO de Livingston (LIGO).

Además de fusiones de agujeros negros, LIGO y sus hermanos deberán ser capaces de detectar en el futuro colisiones de estrellas de neutrones o sistemas binarios formados por estas estrellas. Del mismo modo que la astronomía tradicional estudia todo el espectro electromagnético mediante multitud de instrumentos distintos, los interferómetros terrestres solo son capaces de observar un “color” de las ondas gravitacionales. Para observar otras longitudes de onda necesitamos detectores distintos. El interferómetro espacial europeo eLISA podrá detectar en el futuro ondas gravitacionales de mayor longitud de onda -correspondientes, por ejemplo, a sistemas binarios de enanas blancas o fusiones de agujeros negros supermasivos-, mientras que la técnica PTA de la que hablamos más arriba podrá ser sensible a longitudes de onda aún mayores propias de las ondas gravitacionales primordiales o las emitidas por sistemas binarios supermasivos.

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Distintos detectores para distintas longitudes de onda de ondas gravitacionales (LIGO).

Han sido muchos años de espera, muchos más de lo previsto, pero al fin, justamente un siglo después de que Einstein predijese su existencia, ahora podemos decir que son reales. Hoy ha nacido la astronomía de ondas gravitacionales.

PD 1: el sonido de las ondas gravitacionales

Si “traducimos” la señal GW150914 a ondas de sonido detectables por el oído humano podemos obtener un inquietante a la par que fascinante efecto:

Ahora bien, las ondas gravitacionales no son ondas de sonido. Esto puede parecer una obviedad, pero lo recalco porque en un par de medios han llevado la analogía un pelín demasiado lejos (el sonido es una onda de presión que se desplaza por el aire, mientras que las ondas gravitacionales son una distorsión del propio tejido del espaciotiempo). También se pueden transformar en sonido las emisiones de radio procedentes de púlsares, por ejemplo, o, si me apuran, cualquier tipo de señal electromagnética, pero eso no las convierte en sonido. Y, por cierto, la señal tampoco se llama chirp. Chirp significa en inglés “gorjeo” o “pío” y es el adjetivo que se le ha dado a esta señal por su curiosa traducción sonora.

PD 2: ¿ondas gravitatorias u ondas gravitacionales?

Originalmente escribí esta entrada usando el adjetivo gravitatorio en vez de gravitacional, este último usado por el 99% de medios. La razón es simple. Siempre he pensado que “gravitacional” es un calco del inglés gravitational y, además, no me gusta. Pero, como bien apunta el maestro César Tomé, hoy en día se ha normalizado en castellano el uso del término “onda gravitatoria” para referirse a las gravity waves de la física de fluidos. No estoy de acuerdo con esta traducción -prefiero “ondas de gravedad”-, ¿pero quién soy yo para llevar la contraria? Además, si he pasado por el aro a la hora de escribir “jupíteres calientes” en vez de “júpiteres calientes” -lo odio-, puedo superar esto. Hay que adaptarse.

Referencias:

. Eureka blog de Daniel Martin.

Publicado febrero 16, 2016 por astroblogspain en Uncategorized

Y por fin el Planeta X …..Nibiru….encontrado   Leave a comment

Una de las causas, que me llevaron a abrir este Blog…fue la creencia ciega en la existencia del planeta X, Nibiru, varias entradas hay dedicadas a el…hoy por fin, podemos decir que se ha descubierto…el mitico y el escurridizo….planeta x ha sido detectado…..aunque aun no hay imágenes del objeto…..Esta es la Historia…..

¡Sorpresa! El Planeta X existe de verdad

Se trataría del noveno planeta de nuestro sistema estelar y ha sido apodado como «Planeta Nueve». Aún no se ha observado directamente, pero su presencia se ha inferido al estudiar las órbitas de sus vecinos, más allá de Plutón….

JOSÉ MANUEL NIEVES Madrid – 20/01/2016 a las 19:10:11h. – Act. a las 09:38:27h. ABC

Al final, el famoso Planeta X podría convertirse pronto en realidad. El conocido astrónomo Michael Brown, descubridor de Eris y Sedna, acaba de aportar, junto a su colega Konstantin Batygin, las mejores evidencias que existen hasta ahora de la existencia de un nuevo y distante planeta gigante en los confines del Sistema Solar. Su trabajo, que está revolucionando a la comunidad científica internacional, acaba de publicarse en The Astronomical Journal.

Todo parece indicar que estamos más cerca que nunca de descubrir el noveno planeta del Sistema Solar. Y no se trata esta vez de pequeños mundos helados más allá de la órbita de Plutón, como el que anunció la Institución Carnegie el pasado mes de noviembre, ni tampoco de un simple objeto transneptuniano, sino de un auténtico gigante de tamaño comparable a Neptuno y que, de confirmarse definitivamente su existencia, entraría por la puerta grande en el selecto club planetario del que la Tierra forma parte y del que, en 2006, fue expulsado el propio Plutón. En otras palabras, podría tratarse del famoso y escurridizo Planeta X, ese que los astrónomos persiguen desde hace más de un siglo y que la cultura popular ha terminado por convertir en leyenda.

Los autores del trabajo, un equipo de investigadores de Instituto de Tecnología de California, le han bautizado como «Planeta Nueve». Tiene entre cinco y diez veces la masa de la Tierra, gira alrededor del Sol una vez cada 15.000 años y, aunque aún no lo han observado directamente, Michael Brown y Konstantin Batygin han deducido su existencia a partir de las órbitas de toda una serie de planetas enanos y otros objetos extremos de nuestro Sistema descubiertos recientemente. Se sabe desde hace tiempo que las extrañas «maniobras orbitales» de estos pequeños mundos podrían explicarse gracias a la perturbación gravitatoria de un hipotético planeta gigante nunca visto hasta ahora. Brown y Batygin creen que el nuevo planeta pudo ser «expulsado» lejos del Sol y al espacio profundo hace miles de millones de años, como consecuencia de un «empujón gravitatorio» de Júpiter o Saturno.

Escepticismo

Los investigadores saben que su trabajo será sometido a toda clase de revisiones por astrónomos de todo el mundo. No es la primera vez, en efecto, que se anuncia el hallazgo del misterioso Planeta X, cuya búsqueda está plagada de errores, exageraciones e, incluso, pura y simple charlatanería. Por eso, Brown y Batygin se han preparado conta la inevitable ola de escepticismo con una larga serie de datos, análisis orbitales de otros objetos distantes y sesudas simulaciones informáticas. «Si dices que tienes evidencias del planeta X -afirma Brown- prácticamente cualquier astrónomo dirá: ´¿Otra vez? Estos chicos, claramente, están locos. ¿por qué esta vez debería ser diferente a las demás?´. Esta vez es diferente porque esta vez tenemos razón».

Los dos astrónomos dedujeron la presencia del«Planeta Nueve» por la singular agrupación de seis objetos previamente conocidos y cuyas órbitas se encuentran más allá de Neptuno. Según sus datos, solo hay un 0,007% de probabilidades (una entre 15.000) de que esa agrupación se deba a una simple coincidencia. Mucho más probable es que un planeta con la masa de diez tierras esté guiando a los seis objetos en sus extrañas y peculiares órbitas elípticas, muy inclinadas con respecto al plano del Sistema Solar.

Del mismo modo, también la órbita del nuevo planeta está inclinada, y también estirada hasta distancias tan grandes que obligarán a revisar algunas de las ideas más establecidas sobre la dinámica planetaria dentro de nuestro sistema.

Locura

La mayor aproximación del Planeta Nueve al Sol lo sitúa hasta siete veces más lejos que Neptuno, a 200 Unidades Astronómicas (UA) de distancia. (Una Unidad Astronómica es la distancia que hay entre la Tierra y el Sol, 150 millones de km). Pero en su periplo orbital, el recién descubierto Planeta X podría llegar a alejarse periódicamente del Sol entre 600 y 1.200 Unidades Astronómicas. Es decir, mucho más allá del cinturón de Kuiper, la región de los pequeños mundos helados más allá de Neptuno, que empieza a «solo» unas 30 UA.

Hace años, la investigación de Brown y Batygin no iba encaminada a descubrir un nuevo planeta, sino todo lo contrario, a demostrar que el Planeta Nueve no existía. Pero el trabajo de otros dos astrónomos, que descubrieron una inusual agrupación de pequeños mundos helados en una remota región del Sistema Solar, les hizo cambiar de idea. En 2014, además, un estudio publicado en Nature por Scott Sheppard Y Chad Trujillo, de la Institución Carnegie, apuntaba a la existencia potencial de un planeta gigante desconocido, uno cuya gravedad, precisamente, estuviera afectando a las órbitas de todos esos cuerpos más pequeños. Al principio Brown pensó que era una locura, y trató de demostrarlo con una serie de ecuaciones y simulaciones informáticas que, al final, terminaron por demostrar que la del planeta gigante oculto era la mejor de las explicaciones posibles.

Según sostienen Brown y Batygyn, si el Planeta X está ahí fuera, los astrónomos deberían encontrar muy pronto más objetos en «órbitas reveladoras», influenciadas por el gigante oculto. Aunque Brown sabe muy bien que nadie creerá de verdad en el descubrimiento hasta que el Planeta X, en todo su esplendor, sea detectado por fin con un telescopio. «Hasta que no haya una detección directa -afirma el astrónomo- estamos ante una hipótesis». El equipo de investigadores utilizará ahora sus cálculos para «cazar» al escurridizo planeta con uno de los grandes telescopios instalados en Hawaii. Y no cabe duda de que, con los datos de su trabajo en la mano, muchos otros astrónomos intentarán hacer lo mismo.

lo que han hecho los dos astrónomos es analizar las órbitas de seis objetos transneptunianos (TNOs) y han llegado a la conclusión de que sus características pueden explicarse con la presencia de un planeta de gran tamaño situado a gran distancia del Sol en una órbita excéntrica. La hipótesis de un noveno planeta -a veces también denominado Planeta X- no es nueva y ha sido propuesta desde hace décadas por multitud de investigadores, pero en los últimos años el número de pruebas circunstanciales no ha parado de aumentar. Primero fue el descubrimiento de Sedna en 2003 por el propio Brown y, más recientemente, el de 2012 VP113 en 2014.

Ambos cuerpos menores tienen un tamaño significativo y poseen una órbita muy, pero que muy extraña. Su alta excentricidad hace que la diferencia entre la máxima y mínima distancia al Sol sea increíblemente grande (tan increíble, de hecho, que cuando se descubrió Sedna muchos astrónomos no podían creer que tuviese una órbita con esos parámetros). Esta característica parece a priori ser similar a la de muchos cometas, pero Sedna y 2012 VP113 se diferencian en que su perihelio está situado más allá de cualquier planeta del sistema solar. Por ejemplo, Sedna se acerca al Sol hasta las 76 UA (11250 millones de kilómetros), mientras que su afelio está a unas alucinantes 937 UA (140 550 millones de kilómetros). Por su parte, 2012 VP113 se sitúa entre las 80 UA y las 450 UA. ¿Cómo han llegado a tener estos cuerpos unas órbitas tan excéntricas sin haber sufrido encuentros con los planetas gigantes del sistema solar? Misterio.

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Órbitas de Sedna, 2012 VP113 y otros TNOs que podrían señalar la existencia de un noveno planeta. Se aprecia que los perihelios de los cuerpos coinciden más o menos en la misma región del espacio (Batygin et al.).

Para colmo, el perihelio de ambos cuerpos coincide aproximadamente en la misma región del espacio. Y no solo eso. Los dos astros tienen sus perihelios situados cerca de la eclíptica -técnicamente el plano de la órbita terrestre, pero que también hace referencia al plano donde se encuentran los planetas del sistema solar- y la inclinación de sus órbitas es de unos 30º. Además durante su paso por la eclíptica ambos lo cruzan de norte a sur. Estas coincidencias podrían ser solo eso, coincidencias, sobre todo teniendo en cuenta que dos objetos no constituyen precisamente una muestra estadística demasiado amplia y que las técnicas observacionales actuales favorecen los descubrimientos de objetos transneptunianos cerca de la eclíptica. Pero también podría ser una prueba de que algo ha perturbado gravitatoriamente las órbitas de Sedna y 2012 VP113 al mismo tiempo, sobre todo porque otros objetos transneptunianos de menor tamaño también muestran orientaciones similares.

Los descubridores de 2012 VP113, Scott Sheppard y Chad Trujillo, ya propusieron en 2014 que ese algo podría ser un noveno planeta con una masa cinco veces mayor que la de la Tierra situado en una órbita circular más allá de Neptuno (a 250 UA). Lamentablemente, las simulaciones numéricas de las interacciones de esta hipotética supertierra no logran explicar el comportamiento de Sedna y 2012 VP113. Por eso Sheppard y Trujillo llegaron a proponer un encuentro cercano con una estrella o una enana marrón como el culpable de todo este desaguisado orbital, pero una visita de este tipo habría dejado huellas en las órbitas de los cuerpos del sistema solar interior que no vemos por ningún lado. Desesperados, otros investigadores han sugerido que la explicación podría estar en las perturbaciones gravitatorias entre los objetos transneptunianos similares a Sedna. Sin embargo, los datos indican que no existen tantos objetos de este tipo como para causar la distribución de órbitas observada (a pesar de todo, esta no es una hipótesis que se pueda descartar a la ligera).

Y es en este contexto donde aparece el artículo de Brown y Batygin. Los dos investigadores han analizado las órbitas de Sedna, 2012 VP113 y otros cuatro objetos transneptunianos (2010 GB174, 2004 VN112, 2013 RF98 y 2007 TG422). Estos últimos, con órbitas muy excéntricas, han sido elegidos de tal forma que se puede descartar el que hayan sufrido interacciones gravitatorias con Neptuno en el pasado (este punto no es nada fácil de demostrar, por cierto). Como hemos visto, Sheppard y Trujillo ya demostraron que un Planeta X con una órbita circular no es una alternativa viable, por lo que Brown y Batygin buscaron otras órbitas posibles. Y, contra todo pronóstico, la encontraron: un planeta situado en una órbita excéntrica cuya inclinación y perihelio sean opuestos al de los seis cuerpos estudiados sería el causante de sus curiosos parámetros órbitales. A pesar de su extraña órbita, las simulaciones indican que el Planeta X sería estable y tardaría entre diez y veinte mil años en dar una vuelta al Sol. Además, las órbitas de los objetos transneptunianos estudiados estarían en resonancia con la de este hipotético noveno planeta -del mismo modo que la órbita de Plutón y los plutinos está en resonancia con la de Neptuno-, evitando que pudiesen pasar cerca del planeta y ser expulsados del sistema solar.

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La órbita del hipotético noveno planeta y la de los TNOs estudiados (Caltech/R. Hurt (IPAC)).

Hay que subrayar que el artículo no menciona ni el tamaño ni la masa de este planeta y tampoco hace referencia a su posible origen. Las observaciones del telescopio infrarrojo WISE descartan que pueda haber un planeta gigante a esa distancia, de ahí que se haya especulado con que se trate de un minineptuno o una supertierra. Varios modelos de formación del sistema solar, como el Modelo de Niza, predicen que alrededor del Sol se formaron originalmente cinco planetas gigantes, uno de los cuales acabó por ser expulsado. El planeta de Brown y Batygin bien podría ser este quinto planeta, pero no está nada claro. Este modelo favorece un planeta del tamaño de Neptuno, mientras que las observaciones sugieren que es más probable que el noveno planeta sea un mundo ligeramente menor, como una supertierra de entre una y diez masas terrestres. Dependiendo de su tamaño preciso, los parámetros orbitales serán distintos, lo que sin duda provocará bastantes dolores de cabeza a los potenciales cazaplanetas que se atrevan a buscarlo.

Si son correctos, los resultados de Brown y Batygin permitirán acotar el espacio de búsqueda del Planeta X y facilitar su descubrimiento (a no ser que ALMA nos dé una sorpresa). Mientras tanto, otra prueba indirecta de la existencia de este planeta sería la presencia de una nueva población de objetos transneptunianos con órbitas perpendiculares a la del nuevo mundo. De hecho, cinco TNOs ya conocidos entran precisamente dentro de esta descripción, lo que refuerza, y mucho, la hipótesis de Brown y Batygin.

En azul, las órbitas de TNOs conocidos que concuerdan con la presencia del noveno planeta (en naranja) (Caltech/R. Hurt (IPAC)).
En azul, las órbitas de TNOs conocidos que concuerdan con la presencia del noveno planeta (en naranja) (Caltech/R. Hurt (IPAC)).

Resumiendo, Brown y Batygin no han descubierto el Planeta X ni son los primeros en proponer su existencia. Pero, a diferencia de sus predecesores, han predicho con bastante precisión sus posibles parámetros orbitales y han presentado pruebas muy sólidas de que es real. Cuando Mike Brown anunció el descubrimiento de Eris, durante un breve periodo de tiempo fue conocido como el descubridor del noveno planeta hasta que la Unión Astronómica Internacional decidió crear la categoría de planeta enano. Si el Planeta X está ahí fuera realmente y se ajusta a la predicción, es posible que, a pesar de todo, Brown termine siendo recordado como el descubridor del noveno planeta del sistema solar.

Vídeo sobre el ‘descubrimiento’:

 

Seguiremos ampliando la información…………

 

24/01/2016…..

y si viajaramos allí……

 

La primera pregunta que se nos puede pasar por la cabeza es: ¿podríamos viajar hasta allí? Las distancias de las que estamos hablando son, como veremos, apabullantes, pero resulta fascinante pensar que ya existen diseños de sondas espaciales capaces de visitar este nuevo mundo.

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La sonda interestelar IIE sobrevuela Júpiter para ganar velocidad antes de abandonar el Sistema Solar. Una sonda de este tipo podría visitar el hipotético Planeta X en menos de medio siglo (NASA).

Antes de nada, conviene aclarar a qué nos enfrentamos. Se trata de viajar más lejos de lo que ha llegado cualquier artefacto humano. Veámoslo con un par de cifras. La frontera clásica del sistema solar es la órbita de Neptuno, situada a unas 30 Unidades Astronómicas (UA) del Sol, es decir, unos 4500 millones de kilómetros. Hasta la fecha, cinco naves espaciales han alcanzado y superado esta distancia: Pioneer 10, Pioneer 11, Voyager 1, Voyager 2 y New Horizons. La Voyager 1 es la nave más veloz jamás lanzada -17,4 kilómetros por segundo- gracias a las cuatro maniobras de asistencia gravitatoria con planetas gigantes realizadas durante su misión y en el momento de escribir estas líneas está a 134 UA del Sol, o sea, veinte mil millones de kilómetros. No está nada mal, aunque ha tardado 38 años en alcanzar esa distancia.

 

Más pruebas de que podría existir un noveno planeta más allá de la órbita de Neptuno (Caltech AMT).
¿Podríamos visitar un noveno planeta que esté más allá de la órbita de Neptuno? (Caltech AMT).

 

Muy bien, ¿pero dónde está el noveno planeta? Obviamente, nadie lo sabe con certeza, aunque los recientes cálculos de Mike Brown y Konstantin Batygin sugieren que, de existir, tendría una órbita muy elíptica. De ser así, el Planeta X no se acercaría al Sol a menos de 200 UA (30 000 millones de kilómetros) y podría alejarse hasta casi mil UA (!). ¡Como mínimo estaría a siete veces la distancia de Neptuno! Puesto que el tiempo que tarda en dar una vuelta al Sol se estima que ronda entre diez y veinte mil años, está claro que no podemos esperar a que pase por el perihelio y tendremos que afrontar una misión a la distancia que a la que se encuentre ahora, sea esta la que sea. Lamentablemente, las probabilidades de que se halle cerca del Sol son muy bajas, porque de ser así ya lo habríamos descubierto, así que vamos a suponer que está a una distancia del orden de 700 UA (que, de paso, es el semieje mayor de la órbita calculada por Brown y Batygin suponiendo que se trate de una supertierra de diez masas terrestres).

 

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Sonda Interstellar Precursor Mission de los años 80. Abajo se aprecia el orbitador de Plutón en pleno proceso de separación (NASA/JPL).

 

Una sonda que vaya tan deprisa como la Voyager 1, a 3,6 UA por año (UA/año), tardaría doscientos años en llegar hasta el Planeta X. Evidentemente, no es suficiente. Ahora es cuando podríamos hablar de sistemas de propulsión exóticos como la antimateria o velas láser, pero lo cierto es que reconocer que tenemos que recurrir a estas tecnologías inexistentes es lo mismo que decir que no vamos a ver una sonda de este tipo en muchas décadas, quizás ni siquiera en este siglo. Afortunadamente, no hace falta invocar tecnologías de ciencia ficción.

En los años 70 surgieron los primeros proyectos de sondas para estudiar la heliopausa, el límite entre la heliosfera solar y el medio interestelar considerado como la ‘frontera del sistema solar’ (una frontera poco relevante si finalmente el Planeta X está más allá de la misma). No es de extrañar que los diseños de estas sondas sean más que adecuados para una misión al hipotético noveno planeta. En 1977 un equipo de la NASA dirigido por Leonard Jaffe propuso la misión IPM (Interstellar Precursor Mission) para llegar a mil UA en cincuenta años. IPM se transformaría una década más tarde en el proyecto TAU (Thousand Astronomical Units) del centro JPL de la NASA, así que a veces los dos conceptos se confunden en la literatura. TAU sería una sonda perfecta para visitar el Planeta X, a pesar de que medio siglo nos pueda parecer mucho tiempo.

 

Sonda TAU con el reactor nuclear y el sistema de propulsión iónico. Se aprecia la antena de alta ganancia y el orbitador de Plutón (NASA).
Sonda TAU según un diseño de finales de los años 80 (NASA).

 

Para alcanzar la impresionante velocidad de 106 km/s (o 20 UA/año) requerida para la misión, TAU recurría a un reactor nuclear destinado a alimentar un sistema de propulsión eléctrico (NEP) con una docena de motores iónicos a base de xenón de alto impulso específico. La sonda TAU debía tener una masa de 60 toneladas y una longitud de 25 metros, por lo que habría que usar un cohete gigante para ponerla en órbita, o bien emplear varios lanzamientos de vectores más pequeños. El módulo con el reactor y el sistema de propulsión se separaría tras los dos primeros años de misión tras alcanzar la velocidad requerida.

El problema de TAU es que se trataba de un proyecto tremendamente caro para una sonda destinada a estudiar la heliopausa. Es posible que una misión al noveno planeta pueda justificar el coste de esta sonda, pero teniendo en cuenta el panorama actual y las vicisitudes por las que tuvo que pasar la misión New Horizons para ser aprobada, lo dudo mucho. Entonces, ¿se puede mandar una sonda más modesta a estas distancias? No es una tarea fácil, pero la respuesta es afirmativa.

Desde los años 90 se han llevado a cabo varios estudios de sondas precursoras interestelares, que es como se suele denominar a estas misiones a la heliopausa por estar a medio camino entre una sonda planetaria y una sonda interestelar propiamente dicha. Los proyectos más conocidos son Interstellar Probe, Interstellar Explorer o Innovative Interstellar Explorer, de la NASA, así como Interstellar Heliospheric Probe de la ESA (proyectos de los que ya hablamos en esta entrada). Todos estos proyectos tienen en común el que ser sondas de pequeño tamaño, del orden de 300-600 kg, para permitir la máxima aceleración durante la fase propulsiva.

 

La sonda Interstellar Explorer de la NASA se aleja del Sol gracias a los motores iónicos de xenón, cuya luz azulada le da un aspecto fantasmagórico a la nave (NASA).
La sonda Interstellar Explorer de la NASA se aleja del Sol gracias a los motores iónicos de xenón (propulsión REP), cuya luz azulada le da un aspecto fantasmagórico a la nave. Se aprecia la antena con una lente de Fresnel para comunicaciones ópticas (NASA).

 

¿Pero cómo alcanzar la velocidad de 20UA/año para llegar al Planeta X en menos de medio siglo? Las maniobras de asistencia gravitatoria con los planetas gigantes están muy bien, pero la Voyager 1 usó una alineación de los planetas exteriores muy poco frecuente, así que una sonda tendría que conformarse con un sobrevuelo de Júpiter, que, de todas formas, es el que más Delta-V aporta con diferencia (entre 2 y 3 UA/año). El paso por el gigante joviano también permitiría, de paso, que la sonda salga del plano de la eclíptica para interceptar el plano orbital del noveno planeta. Pero incluso sobrevolar Júpiter no es suficiente. Una alternativa mejor es emplear el propio Sol para efectuar una maniobra de asistencia, aprovechando su enorme campo gravitatorio. El problema es que para sacar partido a esta técnica -gracias al Efecto Oberth- hay que pasar muy cerca de nuestra estrella, por lo que habría que diseñar la sonda para que pudiera soportar altísimas temperaturas. Si además añadimos una vela solar durante la fase de acercamiento al Sol podremos multiplicar la velocidad de escape del sistema solar de forma significativa.

 

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Una vela solar podría aumentar la velocidad de escape del sistema solar tras pasar cerca del Sol (NASA).

 

El proyecto Interstellar Probe de 1999 preveía usar una gran vela solar de 400 metros de diámetro y pasar a una distancia mínima de 38 millones de kilómetros del Sol para alcanzar una velocidad de 70 km/s. De forma parecida, la sonda Interstellar Explorer, también conocida como RISE (Realistic InterStellar Explorer), viajaría primero a Júpiter para poder acercarse mucho al Sol -alcanzar el fondo del pozo gravitatorio del sistema solar no resulta sencillo-, hasta solo tres millones de kilómetros. Este sobrevuelo del Sol lograría alcanzar una velocidad de escape de 53 km/s sin emplear otro sistema de propulsión.

 

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Sonda Innovative Interstellar Explorer. Se aprecian los motores iónicos en color azul (NASA).

 

Teniendo en cuenta la dificultad técnica de los sobrevuelos solares, es lógico que algunas misiones prescindan de ellos. La misión Innovative Interstellar Explorer de 2003 confiaba solamente en la propulsión REP, es decir, motores iónicos alimentados por generadores de radioisótopos (RTGs) y un sobrevuelo de Júpiter para llegar a una velocidad de unas 10 UA/año. Por su parte, el proyecto Interstellar Heliopause Probe de la ESA estudió varias combinaciones de velas solares y sistemas de propulsión iónicos. Estos estudios demostraron que el uso de una etapa de propulsión iónica mediante energía solar (SEP) desechable -que funcionaría en el sistema solar interior- y propulsión REP con motores iónicos instalados en la propia sonda alimentados por RTGs, además de un sobrevuelo de Júpiter, sería suficiente para alcanzar velocidades del orden de 10 UA/año. Por otro lado, el cohete elegido para lanzar la sonda influye sustancialmente en la velocidad de escape, sí, pero menos de lo que pudiéramos pensar (a no ser que tengamos etapas superiores con propulsión térmica o algo por el estilo). Es mucho más importante el uso de propulsión eléctrica o sobrevuelos solares.

 

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Sonda Interstellar Heliopause Probe de la ESA. A la izquierda acoplada a una etapa SEP (ESA).

 

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Velocidad de escape del sistema solar en UA/año dependiendo del cohete y la etapa de escape empleada. Los cálculos corresponden al cohete Ares V ya cancelado, pero no son muy diferentes de los datos correspondientes al SLS Block 2. Se aprecia el empujón del sobrevuelo de Júpiter (NASA).

 

Una velocidad de 10 UA/año estaría bien en el caso de que el Planeta X no se encuentre muy lejos, pero si realmente está a 700 UA es obvio que no basta. Alcanzar 20 UA/año, como en el proyecto TAU, es factible si usamos, por ejemplo, una combinación de etapas SEP, propulsión REP, velas solares -o velas eléctricas- y un cohete potente como el SLS Block 2. Ni que decir tiene, el empleo de todos estos elementos al mismo tiempo dispararía el coste de la misión de forma más que considerable.

Pero alcanzar la velocidad adecuada es solo parte del problema. Hay que garantizar las comunicaciones y que los sistemas de la nave funcionen durante décadas. Con respecto a este último punto, debemos tener en cuenta que estamos hablando de décadas, por lo que quizás sea necesario usar RTGs de Americio 241 en vez de Plutonio 238, ya que el Am-241, aunque produce menos energía, tiene una vida media mayor. La misión New Horizons nos ha mostrado algunas de las estrategias que podría usar una eventual sonda al noveno planeta, entre las que se incluyen periodos de hibernación y la transmisión de datos durante largos periodos de tiempo. Debido a las tremendas distancias implicadas no se puede descartar el empleo de nuevos sistemas de comunicación ópticos, aunque consuman más energía. Además, una sonda al noveno planeta no debería limitarse a pasar por el objetivo y lo ideal sería que se pusiese en órbita alrededor. Huelga decir que este requisito es difícil de conciliar con una velocidad de sobrevuelo muy alta y una baja.

Recapitulando, ya disponemos de diseños de sondas capaces de alcanzar un noveno planeta situado a 700 UA en un periodo de tiempo comprendido entre 35 y 70 años. Por lo tanto, si logramos descubrir el Planeta X seríamos capaces de visitarlo tras un viaje de medio siglo aproximadamente. Las malas noticias son que ninguno de nosotros vivirá lo suficiente para ver este proyecto hecho realidad. Por este motivo, quizás sea más fácil esperar a disponer de grandes telescopios espaciales interferométricos que nos muestren los detalles de este nuevo mundo.

 

 

Publicado enero 21, 2016 por astroblogspain en Uncategorized

La Estrella De Scholz…….   Leave a comment

 

 

 

Una enana roja se acerco al Sistema Solar hace 70.000 años…….

 

La idea que una estrella errante se aproxime a nosotros es algo que lleva rondando por la cabeza de muchos desde hace algún tiempo, estos señalan que de hacerlo su gravedad podría alterar la órbita de los cometas existentes en la nube de Oort, lanzándolos hacia el sistema solar interior, pero parece que este temor ya se hizo realidad en el pasado, hace unos 70.000 años una enana roja y su pequeña compañera, una enana marrón, atravesaron esta región.

La estrella, conocida como WISE J072003.20-084651.2, o la estrella de Scholz, se encuentra en la actualidad a 20 años luz de nosotros, pero un nuevo estudio indica que se situó a tan solo 52.000 unidades astronómicas, unos 0,8 años luz, del Sol.

La estrella de Scholz es demasiado débil como para observarla a simple vista, incluso en ese momento de máxima aproximación, pero el equipo, dirigido por Eric Mamajek de la Universidad de Rochester, señala que hay una posibilidad de que nuestros antepasados africanos experimentasen una alteración magnética por la presencia de este pequeño sol.

Mamajek y sus colegas se interesaron en la trayectoria de la estrella tras descubrir que parecía moverse en dirección opuesta a nosotros, o hacia nosotros, a gran velocidad. Calcularon su movimiento relativo usando observaciones realizadas con el Southern African Large Telescope y el Magellan Telescopes en Chile.

“Efectivamente, las mediciones de velocidad radial fueron consistentes con ella huyendo de las inmediaciones del Sol, nos dimos cuenta de que debe haber tenido un sobrevuelo cercano en el pasado”, señala Mamajek en

La trayectoria de este sistema binario sugiere que hace 70.000 años pasó aproximadamente a 52.000 unidades astronómicas de distancia, o unos 0,8 años luz. Esta distancia, en términos astronómicos, es muy cercana. Recordad que Próxima Centauri, nuestra vecina, se encuentra a 4,2 años luz de distancia. De hecho, los científicos recalcan que están un 98% seguros de que esta pareja atravesó la zona exterior de la Nube de Oort del Sistema Solar, hogar de los cometas de grandes periodos. Las perturbaciones generadas por las visitantes podrían haber alterado las órbitas estables de estos cuerpos helados.
Mientras que el sobrevuelo cercano de la estrella de Scholz probablemente tuvo poco impacto en la Nube de Oort, Mamajek señala que “otros perturbadores dinámicamente importantes pueden estar al acecho entre las estrellas cercanas.” Se espera que el satélite de la Agencia Espacial Europea Gaia, lanzado recientemente, trace las distancias y mida las velocidades de mil millones de estrellas. Con los datos de Gaia, los astrónomos serán capaces de decir qué otras estrellas pueden haber tenido un encuentro cercano con nosotros en el pasado o lo harán en un futuro lejano.
Actualmente, la componente de mayor tamaño de la estrella de Scholz es una pequeña enana roja oscura situada en la constelación de Monoceros, a unos 20 años luz de distancia, y que cuenta con tan sólo un 8% de la masa solar. La compañera, una enana marrón, considerada una estrella fallida, posee tan sólo el 6% de la masa del Sol.  Las enanas marrones son cuerpos con poca masa que no son capaces de iniciar la fusión nuclear en sus núcleos, pero mucho más masivos que los planetas gigantes como Júpiter.
En el punto más cercano de su sobrevuelo, la estrella de Scholz habría mostrado una magnitud 10, imposible de ver a simple vista. Sin embargo, este tipo de estrellas pueden sufrir estallidos que las hacen más brillantes. Así que es posible que nuestros antepasados pudiera haber contemplado hace 70.000 años a esta visitante por un breve periodo de tiempo.
La designación formal de la estrella es “J072003.20-084651.2 WISE,” sin embargo, ha sido apodada “la estrella de Scholz” para honrar a su descubridor – el astrónomo Ralf-Dieter Scholz del Leibniz-Institut für Astrophysik Potsdam (AIP) en Alemania – quien fue el primero en reportar el descubrimiento de la cercana estrella a finales de 2013.

WISE J072003.20−084651.2
Observation data
Epoch J2000.0 [1]      Equinox J2000.0 [1]
Constellation Monoceros
Right ascension 07h 20m 03.254s [1]
Declination −08° 46′ 49.90″ [1]
Apparent magnitude (V) 18.3[2]
Characteristics
Spectral type M9 ± 1[2]
T5[2]
Astrometry
Radial velocity (Rv) 83.1 [2] km/s
Proper motion (μ) RA: -40.3 ± 0.2[3][2] mas/yr
Dec.: -114.8 ± 0.4[3][2] mas/yr
Parallax (π) 166 ± 28[3][2] mas
Distance approx. 20 ly
(approx. 6 pc)
Absolute magnitude (MV) 19.4[4]
Details
Mass 0.15[2] M
Age 3–10 billion[2] years
Other designations
Scholz’s Star,[5] Scholz’s star,[2] WISE J072003.20−084651.2,[1] WISE 0720−0846, 2MASS J07200325−0846499,[1] 2MASS 0720−0846

 

La estrella se encuentra ahora a unos 20 años-luz de distancia. No resulta visible a ojo desnudo, ni tan siquiera debió serlo en el momento de máxima proximidad de su visita a las inmediaciones de nuestro sistema solar. Sin embargo, la estrella tiene una actividad magnética significativa, lo que puede hacer que experimente erupciones solares ocasionales, haciéndose brevemente miles de veces más brillante. Así que es posible que la Estrella de Scholz pudiera haber sido visible a ojo desnudo para nuestros antepasados hace 70.000 años, durante minutos u horas, en el transcurso de tales erupciones.

 

Si la estrella  doble, perturbo la nube de Oort, las consecuencias podrían tardar desde miles a millones de años, y dejarse notar en el sistema solar interior en , una lluvia de cometas……..

 

Esta lista de las estrellas más cercanas a la Tierra está ordenada por distancia creciente hasta un máximo de 5 pársecs (16,3 años luz). Hay que tener en cuenta que, a medida que observamos estrellas más lejanas, los márgenes de error se incrementan. Lo normal es que el error relativo supere el 2%. Incluyendo al Sol, se conocen actualmente 66 estrellas que conforman 50 sistemas estelares dentro del volumen considerado.

Las estrellas con magnitud aparente mayor que aproximadamente 6,5 no pueden ser vistas sin ayuda instrumental, y son las que en la tabla tienen fondo de color gris oscuro. El tipo espectral de cada estrella clase estelar se muestra con un fondo de color apropiado en la columna encabezada «clase estelar». Los datos de paralaje con fondo rojo significa que son sólo mediciones preliminares.

# Designación Clase estelar[1] ** m M Teff AR Dec Paralaje (arcsec) Distancia años luz (± error)[2] Fuentes
Sistema Estrella
Sol G2V −26.72 4.85 5785 180° 0.0000158125
(8 minutos luz y 19.005 segundos luz)
1 Alfa Centauri Próxima Centauri (V645 Centauri) M5.5Ve 11.01 15.53 2670 14h 29m 43s −62° 40′ 46″ 0.768 9(0 3)″ 4.2420(16) [3] [4] [5]
Alfa Centauri A (Rigil Kentaurus; Toliman) G2V −0.01 4.38 5800 14h 39m 37s −60° 50′ 2″ 0.747 2(1 2)″ 4.3649(69) [6] [4]
Alfa Centauri B (HD 128621) K0V 1.35 5.71 5300 14h 39m 35s −60° 50′ 14″
2 Estrella de Barnard (BD+04°3561a) M4.0Ve 9.53 13.22 3134 17h 57m 48s +04° 41′ 36″ 0.547 0(1 0)″ 5.9629(110) [3] [4]
3 Luhman 16 Luhman 16A L8±1[7] 10.7 J 10h 49m 15.57s −53° 19′ 06″ 0.495 (5)[8] 6.59(7)
Luhman 16B T1±2[7]
4 WISE 0855-0714 Y 08h 55m 10.83s -07° 14′ 42.5″ 7.2(6) [9]
5 Wolf 359 (CN Leonis) M6.0V 13.44 16.55 3500 10h 56m 28s +07° 00′ 42″ 0.419 1(2 1)″ 7.7823(390) [4]
6 Lalande 21185 (BD+36°2147) M2.0V 7.47 10.44 3400 11h 00m 37s +36° 18′ 20″ 0.393 4(0 7)″ 8.2903(148) [3] [4]
7 Sirio Sirio A (α Canis Majoris) A1V −1.47 1.48 9900 06h 45m 09s −16° 42′ 58″ 0.380 0(1 3)″ 8.5826(290) [3] [4]
Sirio B DA2 8.44 11.34 25200
8 Luyten 726-8 UV Ceti (L 726-8 B) M5.5Ve 12.54 15.40 ~2700 01h 39m 01s −17° 57′ 00″ 0.373 7(2 7)″ 8.7278(631) [4]
BL Ceti (L 726-8 A) M6.0Ve 12.99 15.85 ~2600
9 Ross 154 (V1216 Sagittarii) M3.5Ve 10.43 13.07 ~2700 18h 49m 49s −23° 50′ 11″ 0.336 9(1 8)″ 9.6811(512) [3] [4]
10 Ross 248 (HH Andromedae) M5.5Ve 12.29 14.79 23h 41m 54s +44° 09′ 32″ 0.316 0(1 1)″ 10.321(36) [4]
11 Épsilon Eridani (BD-09°697) K2V 3.73 6.19 5100 03h 32m 56s −09° 27′ 30″ 0.310 0(0 8)″ 10.522(27) [3] [4]
12 Lacaille 9352 (CD-36°15693) M1.5Ve 7.34 9.75 3340 23h 05m 42s −35° 51′ 11″ 0.303 6(0 9)″ 10.742(31) [3] [4]
13 Ross 128 (FI Virginis) M4.0Vn 11.13 13.51 11h 47m 45s +00° 48′ 17″ 0.298 7(1 4)″ 10.918(50) [3] [4]
14 EZ Aquarii EZ Aquarii (L 0789-006) M5.0Ve 13.33 15.64 22h 38m 34s −15° 18′ 02″ 0.289 5(4 4)″ 11.266(172) [4]
Gl 866 B M? 13.27 15.58
Gl 866 C M? 14.03 16.34
15 Procyon Procyon A (α Canis Minoris) F5V-IV 0.38 2.66 07h 39m 18s +05° 13′ 30″ 0.286 1(0 9)″ 11.402(33) [3] [4]
Procyon B DA 10.7 12.98
16 61 Cygni 61 Cygni A (BD+38°4343) K5.0V 5.21 7.49 21h 08m 52s +38° 56′ 51″ 0.286 0(0 6)″ 11.402(23) [3] [4]
61 Cygni B (BD+38°4344) K7.0V 6.03 8.31
17 Struve 2398 Struve 2398 A (GJ 725 A, BD+59°1915) M3.0V 8.90 11.16 18h 42m 47s +59° 37′ 50″ 0.283 0(1 7)″ 11.525(69) [3] [4]
Struve 2398 B (HD 173740) M3.5V 9.69 11.95
18 Groombridge 34 Gl 15 A (GX Andromedae) M1.5V 8.08 10.32 0h 18m 24s +44° 1′ 24″ 0.280 6(1 0)″ 11.624(40) [3] [4]
Gl 15 B (GQ Andromedae) M3.5V 11.06 13.30
19 Épsilon Indi (CP−57°10015) K5Ve 4.69 6.89 22h 03m 22s −56° 47′ 10″ 0.275 8(0 7)″ 11.824(30) [3] [4]
20 DX Cancri (G051-015) M6.5Ve 14.78 16.98 08h 29m 50s +26° 46′ 37″ 0.275 8(3 0)″ 11.826(129) [4]
21 Tau Ceti (BD−16°295) G8Vp 3.49 5.68 01h 44m 04s −15° 56′ 15″ 0.274 4(0 8)″ 11.887(33) [3] [4]
22 GJ 1061 (LHS 1565) M5.5V 13.03 15.19 03h 35m 57s −44° 30′ 46″ 0.272 0(1 3)″ 11.991(58)
23 YZ Ceti (LHS 138) M4.5V 12.02 14.17 01h 12m 31s −16° 59′ 57″ 0.268 8(3 0)″ 12.132(14) [3] [4]
24 Estrella de Luyten (BD+05°1668) M3.5Vn 9.86 11.97 07h 27m 25s +05° 13′ 33″ 0.263 8(1 3)″ 12.366(59) [3] [4]
25 Estrella de Teegarden (SO025300.5+165258) M6.5V 15.40 18.50 02h 53m 01s +16° 52′ 58″ 0.260 6(2 7)″ 12.514(130) [10]
26 SCR 1845-6357 M8.5V 17.39 19.41 18h 45m 03s −63° 57′ 48″ 0.259 5(1 2)″ 12.571(54) [10]
27 Estrella de Kapteyn (CD−45°1841) M1.5V 8.84 10.87 05h 11m 41s −45° 01′ 06″ 0.255 3(0 9)″ 12.777(44) [3] [4]
28 Lacaille 8760 (AX Microscopii) M0.0V 6.67 8.69 21h 17m 15s −38° 52′ 03″ 0.253 4(1 2)″ 12.870(57) [3] [4]
29 Kruger 60 Kruger 60 A (BD+56°2783) M3.0V 9.79 11.76 22h 28m 00s +57° 41′ 45″ 0.248 1(1 4)″ 13.148(74) [6] [4]
Kruger 60 B (DO Cephei) M4.0V 11.41 13.38
30 DEN 1048-3956 M8.5 V 17.39 19.37 10h 48m 15s −39° 56′ 06″ 0.247 7(1 6)″ 13.167(83) [10]
31 Ross 614 Ross 614 (LHS 1849) M4.5V 11.15 13.09 06h 29m 23s −02° 48′ 50″ 0.244 3(2 1)″ 13.348(110) [6] [4]
Gl 234 B (V577 Monocerotis) M5.5V 14.23 16.17
32 Gl 628 (Wolf 1061, BD−12°4523) M3.0V 10.07 11.93 16h 30m 18s −12° 39′ 45″ 0.236 0(1 7)″ 13.820(98) [3] [4]
33 Estrella de Van Maanen (Gl 35, LHS 7) DZ7 12.38 14.21 00h 49m 10s +05° 23′ 19″ 0.231 9(1 8)″ 14.066(109) [3] [4]
34 Gl 1 (CD−37°15492) M3.0V 8.55 10.35 00h 05m 24s −37° 21′ 27″ 0.229 2(1 1)″ 14.230(67) [3] [4]
35 Wolf 424 Wolf 424 A (LHS 333) M5.5Ve 13.18 14.97 17h 33m 17s +09° 01′ 15″ 0.227 9(4 6)″ 14.311(289) [4]
Gl 473 B (FL Virginis) M7Ve 13.17 14.96
36 TZ Arietis (GJ 83.1, Luyten 1159-16) M4.5V 12.27 14.03 02h 00m 13s +13° 03′ 08″ 0.224 8(2 9)″ 14.509(188) [4]
37 Gl 687 (LHS 450, BD+68°946) M3.0V 9.17 10.89 17h 36m 26s +68° 20′ 21″ 0.220 5(0 9)″ 14.792(55) [3] [4]
38 LHS 292 (LP 731-58) M6.5V 15.60 17.32 10h 48m 13s −11° 20′ 02″ 0.220 3(3 6)″ 14.805(243) [4]
39 Gl 674 (LHS 449) M3.0V 9.38 11.09 17h 28m 40s −46° 53′ 43″ 0.220 3(1 6)″ 14.808(107) [3] [4]
40 GJ 1245 (V1581 Cygni) GJ 1245 A M5.5V 13.46 15.17 19h 53m 54s −44° 24′ 55″ 0.220 2(1 0)″ 14.812(68) [4]
GJ 1245 B M6.0V 14.01 15.72 19h 53m 55s −44° 24′ 56″
GJ 1245 C M? 16.75 18.46 19h 53m 54s −44° 24′ 55″
41 GJ 440 (WD 1142-645) DQ6 11.50 13.18 11h 45m 43s −64° 50′ 29″ 0.216 6(2 1)″ 15.060(140) [3] [4]
42 GJ 1002 M5.5V 13.76 15.40 00h 06m 44s −07° 32′ 22″ 0.213 0(3 6)″ 15.313(259) [4]
43 Ross 780 (GJ 876) M3.5V 10.17 11.81 22h 53m 17s −14° 15′ 49″ 0.212 6(2 0)″ 15.342(142) [3] [4]
44 LHS 288 (Luyten 143-23) M5.5V 13.92 15.66 10h 44m 32s −61° 11′ 38″ 0.209 0(2 8)″ 15.609(204)
45 GJ 412 GJ 412 A M1.0V 8.77 10.34 11h 05m 29s +43° 31′ 36″ 0.206 0(1 1)″ 15.831(83) [3] [4]
WX Ursae Majoris M5.5V 14.48 16.05 11h 05m 30s +43° 31′ 18″
46 Groombridge 1618 (GJ 380) K7.0V 6.59 8.16 10h 11m 22s +49° 27′ 15″ 0.205 8(0 7)″ 15.847(52) [3] [4]
47 GJ 388 M3.0V 9.32 10.87 10h 19m 36s +19° 52′ 10″ 0.204 6(2 8)″ 15.941(219) [4]
48 GJ 832 M3.0V 8.66 10.20 21h 33m 34s −49° 00′ 32″ 0.202 8(1 4)″ 16.084(105) [3] [4]
49 LP 944-020 M9.0V 18.50 20.02 03h 39m 35s −35° 25′ 41″ 0.201 4(4 2)″ 16.194(338) [11]
50 DEN 0255-4700 L7.5V 22.92 24.44 02h 55m 3.7s −47° 00′ 52″ 0.201 4(3 9)″ 16.197(314) [10]
51 GJ 682 M4.5V 10.95 12.45 17h 37m 04s −44° 19′ 09″ 0.199 7(2 3)″ 16.336(189) [3] [4]
# Designación Clase estelar[1] m M Teff AR Dec Paralaje (arcsec) Distancia (años luz)[2] Fuentes
Sistema Estrella

Pasado y futuro

Distancias de las estrellas más cercanas desde hace 20 000 años hasta 80 000 años en el futuro.

Ross 248, en la actualidad a una distancia de 10,3 años luz, tiene un velocidad radial de −81 km/s. En alrededor de 31 000 años pueda ser la estrella más cercana al Sol durante varios milenios, con una distancia mínima de 0,927 pársecs (3,02 años luz) en 36 000 años. Gliese 445, en la actualidad a una distancia de 17,6 años luz, tiene una velocidad radial de −119 km/s. En alrededor de 40 000 años será la estrella más cercana por un período de varios miles de años.[12]

Gliese 710 está actualmente de unos 63,8 años luz (19,6 pársecs) de la Tierra, pero su movimiento propio, distancia y velocidad radial indican que se acercará a una distancia muy pequeña—quizás menos de un año luz—del Sol dentro de 1 400 000 años, basados en datos pasados y presentes de Hipparcos. En su máximo acercamiento será una estrella de primera magnitud tan brillante como Antares. El movimiento propio de Gliese 710 es muy pequeño para su distancia, lo que significa que está viajando casi directamente en nuestra línea visual

En un intervalo de tiempo de ±10 millones de años del presente, Gliese 710 es la estrella cuya combinación de masa y distancia causará la mayor perturbación gravitacional del Sistema Solar.

Representación gráfica de las clases de estrellas

Alpha Centauri relative sizes.svg

Tamaño y color del Sol (Sun, una enana amarilla) comparado con las estrellas del sistema de Alfa Centauri (otra enana amarilla, una enana naranja y una enana roja).

Morgan-Keenan spectral classification.png

Diagrama que representa las dimensiones relativas de estrellas de secuencia principal de diferentes clases espectrales.

 

 

 

Publicado noviembre 6, 2015 por astroblogspain en Uncategorized

KIC 8462852…..   Leave a comment

……..

KIC 8462852……..   Leave a comment

NGC 6866 map.png

KIC 8462852 es una estrella, entre las constelaciones Cygnus y Lyra, aproximadamente a 454 pársecs (1500 años luz) de la Tierra. En septiembre 2015, varios astrónomos publicaron un artículo analizando las extrañas fluctuaciones de la luz proveniente de la estrella. Medir las fluctuaciones de luz es una manera común de detectar los planetas que orbitan a estrellas lejanas. Aun así, esta estrella presentó unos cambios de luminosidad excepcionales. La luz observada parece provenir de un objeto de gran masa (o muchos objetos de masa pequeña) orbitando la estrella en “formación cerrada”, los cuales sugieren una serie de hipótesis extrañas.

Los investigadores piensan que la explicación más probable para la extraña fluctuación de luz de la estrella es una gran nube de polvo proveniente de cometas que orbitan de forma elíptica. Otras explicaciones para la disminución de luminosidad estelar medido por el Kepler el telescopio espacial se podría deber a que la estrella ha capturado recientemente un campo de asteroides, o un campo de derrubios provenientes de un planeta masivo. Los investigadores pensaron que la explicación del campo de derrubios es poco probable debido a la baja probabilidad de Kepler de ser capaz de presenciar tal acontecimiento.[1] Basado en la estrella espectral y tipo de estrella, los investigadores indican que no hay ninguna evidencia que los cambios de luminosidad de la estrella puedan atribuirse a cambios de la misma.

Otras especulaciones han sido propuestas. Algunos astrónomos piensan que estas observaciones son compatibles con mega estructuras producidas por civilizaciones alienígenas, como esferas de Dyson.  Los astrónomos del SETI planean examinar las frecuencias radiofónicas de la estrella para buscar señales potenciales de actividad antinatural indicativa de vida extraterrestre inteligente…..

Fotografia, el luz visible e infrarrojo…..

Ascensión recta (α) 20h 06min 15,457s
Declinación (δ) +44º 27’ 24,61’’
Mag. aparente (V) +11,705±0.017
Características físicas
Clasificación estelar F3 V/IV
Masa solar 1.43 M
Radio (1.58 R)
Índice de color 0.557 (U-B)
0.349 (V-R)
0.305 (R-I)
Luminosidad 4.7 L
Temperatura superficial 6750±120 K
Metalicidad [M/H] = 0.0±0.1
Periodo de rotación 0.8797±0.0001
Astrometría
Distancia 1480 años luz (454 pc)
Otras designaciones
TYC 3162-665-1, 2MASS J20061546+4427248

The SETI Institute is following up on the possibility that the stellar system KIC 8462852 might be home to an advanced civilization.

This star, slightly brighter than the Sun and more than 1400 light-years away, has been the subject of scrutiny by NASA’s Kepler space telescope.  It has shown some surprising behavior that’s odd even by the generous standards of cosmic phenomena.  KIC 8462852 occasionally dims by as much as 20 percent, suggesting that there is some material in orbit around this star that blocks its light. 

For various reasons, it’s obvious that this material is not simply a planet.  A favored suggestion is that it is debris from comets that have been drawn into relatively close orbit to the star.

But another, and obviously intriguing, possibility is that this star is home to a technologically sophisticated society that has constructed a phalanx of orbiting solar panels (a so-called Dyson swarm) that block light from the star.

To investigate this idea, we have been using the Allen Telescope Array to search for non-natural radio signals from the direction of KIC 8462852.  This effort is looking for both narrow-band signals (similar to traditional SETI experiments) as well as somewhat broader transmissions that might be produced, for example, by powerful spacecraft.

But what if ET isn’t signaling at radio frequencies?  Our ATA observations are being augmented by a search for brief but powerful laser pulses.  These observations are being conducted by the Boquete Optical SETI Observatory in Panama, part of a nascent global network of optical SETI observatories.

Both the observations and the data analysis are now underway.  Once the latter is concluded, we will, of course, make them known here and in the professional journals.

On the basis of historical precedent, it’s most likely that the the dimming of KIC 8462852 is due to natural causes.  But in the search for extraterrestrial intelligence, any suggestive clues should, of course, be further investigated – and that is what the SETI Institute is now doing.

Dr. Seth ShostakSenior Astronomer

Pongámonos en antecedentes. KIC 8462852 es una estrella de la secuencia principal de tipo espectral F3 ligeramente más grande que el Sol situada a casi 1500 años luz. Como su nombre de catálogo nos revela, ha sido estudiada por el telescopio espacial Kepler con el fin de buscar exoplanetas a su alrededor mediante el método del tránsito. Kepler no ha encontrado planetas, pero sí que ha visto ‘algo’ (o mejor dicho, lo han visto los participantes de la iniciativa Planet Hunters a partir de los datos de Kepler). La curva de luz de la estrella nos dice que un objeto -u objetos- pasa cada cierto tiempo por delante del disco de la estrella reduciendo su brillo en un 20%, pero los mínimos no se suceden a intervalos regulares, como deberían ser si fuera un planeta el culplable, sino que duran entre cinco y ochenta días.

Antes de lanzarnos a especular sobre la presencia de megaestructuras alienígenas, la explicación más razonable es que estamos observando un disco de escombros que orbita la estrella. Es bien sabido que este tipo de discos protoplanetarios son muy comunes en estrellas jóvenes, pero, y aquí es donde comienza el misterio, KIC 8462852 parece ser una estrella ‘adulta’. Eso sí, de entrada es importante subrayar que la determinación de edades estelares es un tema muy complejo y con un enorme margen de error, así que no podemos descartar por completo que KIC 8462852 sea efectivamente una jovenzuela con un disco protoplanetario.

Pero vamos a suponer que no sea una estrella joven. Puesto que las observaciones con instrumentos situados en la Tierra indican que KIC 8462852 es por lo demás una estrella totalmente normal, la explicación al fenómeno debe ser otra. En un reciente paper, un grupo de investigadores y aficionados liderado por Tabetha Boyajian concluyen que lo más probable es que estemos presenciando el resultado de la fragmentación de uno o varios exocometas. De hecho, podría tratarse de un grupo de cometas que recorren una trayectoria que los lleva a una órbita muy próxima a KIC 8462852 o a algún planeta del sistema por culpa de la acción gravitatoria de una estrella cercana.

Una opción más directa sería que una colisión catastrófica en el sistema, bien entre asteroides o entre asteroides y planetas, haya expulsado ingentes cantidades de material al espacio interplanetario, pero Boyajian y sus colaboradores han usado los datos del telescopio infrarrojo WISE para descartar esta hipótesis. De haber tenido realmente lugar este suceso, WISE habría detectado un exceso de emisión en el infrarrojo procedente de KIC 8462852 -el polvo oculta mejor las longitudes de onda visibles que las infrarrojas-, cosa que no ha hecho. Naturalmente, también es posible que el impacto se haya producido hace pocos años, justo después de que WISE dejase de funcionar, pero sería una coincidencia cósmica tremendamente rara.

Hay otra explicación más exótica y, sin duda, más apasionante sugerida por el astrónomo Jason Wright. Según Wright, el patrón de la curva de luz de KIC 8462852 no es incompatible con la presencia de gigantescas estructuras artificiales. Wright apunta a enormes paneles gigantes para captar la energía de la estrella, pero, ya que estamos, bien podríamos estar ante una esfera de Dyson a medio hacer o un mundo anillo translúcido, que imaginar es gratis. De hecho, Boyajian y Wright planean estudiar KIC 8462852 con radiotelescopios para ver si detectan alguna señal extraña. Una buena idea -no hay nada que perder y sí mucho que ganar-, aunque yo de ustedes no aguantaría la respiración hasta que se publiquen los resultados.

El concepto básico es algo conocido como esfera de Dyson. En 1960 el físico Freeman Dyson propuso formalmente una idea que la ciencia ficción había explorado desde tres décadas antes: una civilización tecnológica extremadamente avanzada podría construir grandes infraestructuras en el espacio para explotar los recursos energéticos de su propia estrella o incluso de toda su galaxia, como una especie de gigantesca red de paneles solares que cosecharía la luz, bloqueando su paso pero dejando escapar el calor en forma de ondas infrarrojas.

Bajo esta premisa, Wright impulsó el proyecto G-HAT, siglas en inglés de Vislumbrando Calor de Tecnologías Alienígenas. Utilizando los datos del telescopio espacial de infrarrojos WISE de la NASA, Wright y su equipo estudiaron unas 100 mil galaxias en busca de “calor residual”, señales que delataran algo parecido a una esfera de Dyson. Los resultados fueron negativos, pero no del todo: en su estudio, publicado el pasado abril, Wright y sus colaboradores no descartaban que 50 galaxias de la muestra total, y sobre todo cinco casos especialmente prometedores, pudieran revelar signos de tecnología alienígena.

En el caso de WTF, y según explica Wright a Huffington Post, el problema de aplicar esta interpretación reside en que “se requiere mucho más material para generar una señal infrarroja detectable que para bloquear la luz de la estrella”. La estrella no muestra una señal infrarroja potente, y esta ausencia “nos da un límite de la cantidad de material que está bloqueando la luz alrededor de la estrella, sea lo que sea”. Por lo tanto, esta metodología no es útil en el caso de la estrella.

BALIZA CÓSMICA

Salvando esta dificultad, Wright ha trabajado en la posibilidad de detectar este tipo de hipotéticas infraestructuras estelares mediante la luz visible, observando su tránsito frente a las estrellas a través de telescopios como Kepler. El astrofísico compara la situación a la de contemplar en una persiana las sombras de las personas que pasan por la calle junto a la ventana. “Si una persona rodea el bloque en bicicleta, su sombra aparecerá regularmente en tiempo y forma (como un planeta transitando regularmente). Pero si pasa una muchedumbre —en ambas direcciones, rápido y lento, grandes y pequeños— no tendría ninguna regularidad. La luz total que llegaría a través de la persiana variaría, como en la estrella de Tabby [Boyajian]“.

Radiotelescopios Allen. Foto: The Huffington Post

Otra cosa sería determinar si esa muchedumbre corresponde a objetos artificiales.Wright revisa una idea desarrollada por el astrónomo francés Luc Arnold, consistente en la posibilidad de que una civilización avanzada, capaz de construir infraestructuras estelares, bloqueara parcialmente su estrella con un diseño de patrón regular para transmitir un mensaje con su luz; por ejemplo, números primos. De este modo, la estrella actuaría como baliza cósmica. Y a este respecto, la observación de WTF no es concluyente. A la pregunta de si podría existir un patrón regular en las variaciones de luz de esta estrella, Wright responde: “Es difícil decirlo. Yo no veo ningún patrón obvio, pero algunos han apuntado que existe una variación débil recurrente de 10-20 días, y que las tres disminuciones más profundas están uniformemente separadas por unos dos años”.

Por el momento, Wright y sus colaboradores ya han elaborado un estudio, aún sin publicar, en el que valoran la posibilidad de poner en práctica esta técnica, y en el que a propósito de WTF, escriben:

“Tenemos en KIC 8462 un sistema con todas las trazas de un enjambre de Dyson”. “Pensamos que es el objetivo estelar SETI más prometedor descubierto hasta la fecha”. Por si acaso, la matriz de radiotelescopios Allen del Instituto SETI ya mira hacia WTF buscando posibles señales de radio.

Mientras, la comunidad de astrónomos se debate entre el interés y el escepticismo, una mezcla cuyo producto a veces es la sorna: el astrofísico de Caltech Mike Brown, codescubridor de planetas enanos transneptunianos como Eris y Sedna, escribía esta semana en Twitter: “Reunión de discusión de grupo: los cometas rotos parecen una explicación plausible para KIC 8462852, pero no hay explicación de por qué los alienígenas estarían rompiendo los cometas”.

La semana pasada la estrella KIC 8462852 ha copado titulares y tertulias. Esferas de Dyson, civilizaciones alienígenas y la incertidumbre propia de la interpretación de las señales observadas por el telescopio espacial Kepler de la NASA. Situada a unos 1.500 años luz de la Tierra, su curva de luz presenta reducciones de hasta un 22% del brillo de la estrella, que se presentan de forma irregular. Similares a las señales ofrecidas por los discos protoplanetarios en las estrellas jóvenes, o bien esta estrella no es tan vieja como parece, o bien ha ocurrido un evento catastrófico que ha producido un disco de escombros, quizás restos de colisiones entre cometas.

Quizás conviene repasar lo que sabemos sobre esta estrella. El artículo es T. S. Boyajian et al., “Planet Hunters X. KIC 8462852 – Where’s the Flux?,” arXiv:1509.03622 [astro-ph.SR]. Recomiendo leer a Daniel Marín, “La misteriosa estrella KIC 8462852,” Eureka, 14 Oct 2015, y a Santiago Campillo, “¿Qué explicaciones hay tras la misteriosa estrella que parece habitada?,” Hipertextual, 20 Oct 2015. También Kelly Beatty, “The Curious Case of KIC 8462852,” Sky & Telescope, 20 Oct 2015.

Dibujo20151026 flux time series KIC 8462852 showing different portions of the 4-year Kepler observations

Kepler ha estudiado durante unos 4 años un campo de unas 150.000 estrellas en una región del cielo entre las constelaciones del Cisne y la Lira. Toma una imagen cada 30 minutos. Las variaciones del brillo aparente de cada estrella permiten detectar planetas, discos protoplanetarios e, incluso, manchas estelares. Los datos son públicos y el proyecto de astrónomos aficionados Planet Hunters busca exoplanetas mediante el estudio a simple vista de las curvas de luz. El proyecto Planet Hunters ha descubierto unos cien candidatos a exoplanetas. Cuando se analizan las curvas de luz a simple vista se pueden detectar casos exóticos que son descartados por los estudios automáticos mediante ordenador.

La curva de luz de la estrella KIC 8462852 es extraña, interesante, exótica. Esta estrella de magnitud aparente ~12 muestra un brillo casi constante con una caída (un tránsito) de casi un 15% cerca del día 800 (entre los días 788 y 795) y una serie de caídas de brillo tras el día 1500 (entre los días 1510 y 1570), la mayor es enorme, de casi el 22%. Llamaremos a estos sucesos D800 y D1500.

Dibujo20151026 d800 d1500 dips KIC 8462852 Kepler observations

La curva de luz muestra pequeñas fluctuaciones con un periodo de 0,88 días (1,14 ciclos/día), lo que se deduce del análisis espectral del brillo mediante transformada de Fourier. Estas pequeñas variaciones son típicas en las estrellas observadas por Kepler. En este caso, para una estrella de tipo espectral F, implican una velocidad radial de 84 ± 4 km/s, una temperatura efectiva de 6584 ± 279 K, y un radio de 1,46 Rs (radio del Sol). También se observa una variación periódica con periodo entre 10 y 20 días.

El espectro de la estrella se ha observado usando el espectrógrafo FIES montado en el telescopio de 2,56 m NOT (Nordic Optical Telescope) del Observatorio Roque de los Muchachos en La Palma, Islas Canarias, España. Según el espectro la temperatura efectiva de la estrella es 6750 ± 140 K y su velocidad radial de 84 ± 4 km/s, implicando un radio de 1,58 Rs, una masa de 1,43 Ms (masa solar) y un tipo espectral F3.

La figura que abre esta entrada muestra que cerca de la estrella KIC 8462852 hay otra estrella de tipo espectral M2 con una masa 0,4 Ms. No se sabe aún si forman un sistema binario, pero parece estar alejándose a unos 10 km/s. En dicho caso, si nuestra línea de visión fuera exactamente perpendicular a dicha trayectoria, ambas estrellas estuvieron muy cerca hace unos 400 años.

Dibujo20151026 sed for KIC 8462852

Para conocer en más detalle la naturaleza de la estrella KIC 8462852 se puede usar su distribución espectral de energía (SED). Esta técnica permite saber si la estrella es joven o vieja, y si tiene un disco protoplanetario. Como muestra esta figura, los datos espectrométricos para longitudes de onda entre 0,15 y 3, 6 μm se ajustan muy bien a las predicciones teóricas para una estrella de su tipo espectral. No hay emisión infrarroja que se pueda asociar a una disco de materia caliente. Por supuesto, no se puede descartar la existencia de un disco de escombros frío o templado, siempre que sea tenuo.

¿Hay otras estrellas parecidas a estrella KIC 8462852 en el campo de estudio de Kepler? Un estudio sistemático por ordenador indica que se trata de un caso excepcional. ¿Cuál puede ser la explicación de su curva de luz? Siendo las tránsitos aperiódicos y dado la gran complejidad del suceso D1500 encontrar una interpretación fiable es muy difícil, casi imposible. Se descarta que se trate de un error sistemático o instrumental.

Dibujo20151027 size vs pericenter parameter space high eccentricity

La astrónoma Tabetha S. Boyajian (Univ. Yale, EEUU) y sus colegas proponen que se están observando objetos con órbitas muy excéntricas en proceso de colisión, produciendo gran cantidad de polvo y escombros. Por pura serendipia Kepler ha observado este fenómeno tan excepcional. Caso de que esta hipótesis fuera confirmada el origen más plausible para la señal observada sería cometario. Un cometa en proceso de fragmentación o una nube de cometas con algunos en colisión mutua. Hay simulaciones numéricas que proponen este proceso y parece que podrían explicar la curva de luz observada. Sin embargo, la ausencia de un exceso en la señal de infrarrojos va en contra de esta explicación. Otros escenarios astrofísicos parecen menos razonables, pero no se pueden descartar.

Dibujo20151027 Asteroid breakups create a lot of dust that spreads over a large volume of space asteroid-breakup-artwork-PIA18469

Esferra de Dyson……?

Esfera de Dyson

Corte de una «concha de Dyson», variación de la idea original de esfera de Dyson con un radio de 1 UA.

Una esfera de Dyson es una megaestructura hipotética propuesta en 1960 por el físico Freeman Dyson, en un artículo de la revista Science llamado «Search for artificial stellar sources of infra-red radiation». Tal esfera de Dyson es básicamente una cubierta esférica de talla astronómica (es decir, con un radio equivalente al de una órbita planetaria) alrededor de una estrella, la cual permitiría a una civilización avanzada aprovechar al máximo la energía lumínica y térmica del astro.

Aunque el mérito se asocia a Freeman Dyson una idea similar fue propuesta en 1937 en una obra de ficción (Hacedor de estrellas de Olaf Stapledon). Dyson no entra en demasiados detalles sobre la construcción de tal megaestructura, pero sí discute sobre las propiedades térmicas de tal ingenio, de modo que sugiere a los astrónomos buscar tales características en cuerpos celestes y así detectar civilizaciones extraterrestres avanzadas.

Propiedades

Una estrella contenida en una esfera de Dyson no sería visible directamente, aunque la esfera en sí generaría radiación infrarroja equivalente a la energía generada por el astro, debido al calentamiento en su cara interna. Además al estar compuesta de cuerpos sólidos, la esfera de Dyson tendría un espectro similar al de un cuerpo negro.

Tipos de esfera de Dyson

La esfera de Dyson de tipo enjambre.

Enjambre

El único tipo de esfera de Dyson físicamente plausible, y que se acerca a la idea que tenía el propio Freeman Dyson, podría efectuarse por medio de una multitud de cuerpos en órbita de la estrella, cuerpos que pueden ser el equivalente de los colectores solares o hábitat espaciales contemporáneos aunque a escala mucho mayor, y que al tener suficiente densidad podría cubrir efectivamente la totalidad de la luz de dicha estrella. Se ha demostrado que el enjambre de Dyson es estable pues cada porción es físicamente independiente y está en órbita del astro principal, y los materiales necesarios para construirlo (salvo su ingente cantidad) no tienen características de unobtainium.[1][2]

La esfera de Dyson de tipo burbuja.

Burbuja

La esfera de Dyson de tipo burbuja es una variante del enjambre, en la cual los colectores solares se mantienen a una posición estática con respecto al astro principal por medio de la presión de la luz solar. En este tipo de esfera de Dyson, los colectores solares serían el equivalente de velas solares, pero en las cuales la presión lumínica sirve para contrarrestar la gravedad de la estrella, y para mantener el colector en una misma posición.

Este tipo de esfera de Dyson requiere mucha menos masa para su construcción que el enjambre debido a que los colectores deben tener una baja relación entre masa y el área, para ser efectivos como velas solares.

Un anillo Dyson, la forma más simple de un enjambre Dyson.

Sólida

Éste es el tipo de esfera de Dyson favorita de los escritores de ciencia ficción: una estructura sólida y en un solo bloque que rodea una estrella. Varios autores, entre ellos el mismo Freeman Dyson, han señalado que tal estructura es físicamente imposible, en primer lugar por las enormes tensiones que debería soportar el material con que la construyeran (incluso si ésta estuviera relativamente inmóvil y no rotase). Además la estructura sería inestable, al no estar realmente en órbita alrededor del astro principal. Para poder simular la fuerza de gravedad (y esto sólo en las regiones ecuatoriales), sería necesario hacerla girar, lo cual agravaría las tensiones que el material debería soportar.

Búsqueda de inteligencia extraterrestre

Dyson especuló con que las civilizaciones extraterrestres suficientemente avanzadas seguirían probablemente un patrón de consumo de energía similar al de los seres humanos, y construirían su propia esfera de colectores. Construir tal sistema haría de esa civilización una del tipo II Kardashov.[3]

La existencia de tal sistema de colectores alteraría la luz emitida por la estrella, porque los colectores absorberían y re-irradiarían su energía.[4] La longitud de onda de la radiación emitida por los colectores sería determinada por los espectros de emisión de los materiales con que estuviesen hechos y por su temperatura. Puesto que parece que estos colectores estarían compuestos por elementos pesados no encontrados normalmente en los espectros de emisión de su estrella central – o por lo menos no en la luz emitida en las energías relativamente bajas con respecto a la que el sistema estaría emitiendo como núcleos libres en la atmósfera estelar – habría longitudes de onda de luz del espectro emitido por el sistema estelar. Si el porcentaje de la emisión de la estrella filtrada o transformada así por esta absorción y re-radiación fuese significativo, podría ser detectado desde distancias largas.]

Dada la cantidad de energía disponible por metro cuadrado a una distancia de 1 AU del sol, es posible calcular que la mayoría de las sustancias conocidas estarían irradiando energía en la parte infrarroja del espectro electromagnético. Así, una esfera de Dyson construida por formas de vida no disímiles a los seres humanos que morasen en proximidad a un gemelo solar, construida con materiales similares a los disponibles por los seres humanos, causaría muy probablemente un aumento en la cantidad de radiación infrarroja en el espectro emitido por el sistema de la estrella. Por lo tanto, Dyson seleccionó el título «Búsqueda de fuentes estelares artificiales de radiación infrarroja» para su publicación.

SETI ha adoptado estas asunciones en su búsqueda, buscando tales espectros «pesados» infrarrojos de análogos solares. En 2005 Fermilab puso en marcha un examen para tales espectros, analizando datos del satélite astronómico infrarrojo (IRAS).

En octubre de 2015 los investigadores publicaron que la estrella KIC 8462852 había mostrado fluctuaciones extrañas en su luminosidad. Varios de ellos sugirieron la posibilidad de que se debiera a una esfera de Dyson parcial.

Seguiremos informando………

Publicado octubre 30, 2015 por astroblogspain en Uncategorized

UNA PIRAMIDE EN CERES…..?………….EL MISTERIOSO   Leave a comment

Ceres es el más pequeño de los planetas enanos dentro del sistema solar. Se ubica entre las órbitas de Marte y Júpiter. Fue descubierto el 1 de enero de 1801 por Giuseppe Piazzi y recibe su nombre en honor a la diosa romana de la agricultura, las cosechas y la fecundidad, Ceres.

Inicialmente se lo consideró como un cometa, luego como un planeta, y posteriormente fue considerado el mayor asteroide descubierto por el hombre, hasta la creación de la categoría de «planeta enano», en 2006.

Este planeta enano contiene aproximadamente la tercera parte de la masa total del cinturón de asteroides, siendo el mayor de todos los cuerpos de dicho grupo.

PIA19562-Ceres-DwarfPlanet-Dawn-RC3-image19-20150506.jpg

 
Descubrimiento
Descubridor Giuseppe Piazzi
Fecha 1 de enero de 1801
Lugar Palermo
Designaciones 1943 XB, A899 OF
Categoría Planeta enano
Elementos orbitales
Longitud del nodo ascendente 80,33°
Inclinación 10,59°
Argumento del periastro 72,52°
Semieje mayor 2,768 ua
Excentricidad 0,07582
Anomalía media 95,99°
Elementos orbitales derivados
Época 2457000.5 (2014-Dec-09.0) TDB[1]
Periastro o perihelio 2,558 ua
Apoastro o afelio 2,977 ua
Período orbital sideral 1682 días
Velocidad orbital media 17,882 km/s
Radio orbital medio 2,76636 UA
Características físicas
Masa 9,43±0,07 × 1020 kg[2] [3]
9,47±?[4]
Dimensiones 974,6 x 909,4 km
Densidad 2,077±0,036 g/cm³[5]
2,09±?[4]
Área de superficie 2 850 000 km²
Diámetro 952,4 km
Gravedad 0,28 m/s2[4]
0,029 g
Velocidad de escape 0,51 km/s
Periodo de rotación 9,074 horas
Inclinación axial ≈ 3°[5]
Clase espectral
Tholen G
SMASSII C
Magnitud absoluta 3,34
Albedo 0,09
Características atmosféricas
Temperatura
Media ≈ 168 K[6]
Máxima 235 K (-38° C)
Cuerpo celeste

La idea de que un planeta frío desconocido existiera entre las órbitas de Marte y Júpiter fue sugerida por Johann Elert Bode en 1768. Sus consideraciones se basaban en la Ley de Titius-Bode, una teoría propuesta por Johann Daniel Titius en 1766. De acuerdo con esta ley, la distancia al Sol de este planeta era de unos 2,8 UA. El descubrimiento por William Herschel de Urano en 1781 incrementó la creencia en la ley de Titius-Bode. En el congreso astronómico que tuvo lugar en Gotha, Alemania, en 1796, el francés Joseph Lalande recomendó su búsqueda. Entre cinco grupos de astrónomos se repartieron el zodíaco en la búsqueda del quinto planeta y en 1800, veinticuatro astrónomos expertos, combinaron sus esfuerzos y comenzaron una búsqueda metódica del planeta propuesto. El proyecto fue encabezado por Franz Xaver von Zach. Si bien no encontraron a Ceres, sí que descubrieron grandes asteroides.

Finalmente, Ceres fue descubierto el 1 de enero de 1801 desde un observatorio en Palermo (Italia) por Giuseppe Piazzi (1746-1826), sacerdote católico y educador, mientras trabajaba en la compilación de un catálogo estelar. El día 3 de enero el cuerpo se había desplazado un tercio de luna hacia el oeste. Hasta el 24 de enero no publicó su descubrimiento creyendo que se trataba de un cometa.

El objeto fue cautamente anunciado por su descubridor en un primer momento como un cometa sin nebulosidad más que como un nuevo planeta.

Si bien Ceres fue considerado demasiado pequeño para ser un verdadero planeta y las primeras medidas presentaban un diámetro de 480 km, permaneció listado como planeta en libros y tablas astronómicas durante más de medio siglo, hasta la década de 1850, antes de que se encontraran otros muchos objetos similares en la misma región espacial. Ceres y ese grupo de cuerpos fueron denominados cinturón de asteroides. Muchos científicos imaginaron que serían los vestigios finales de un antiguo planeta destruido llamado Faetón, si bien actualmente se cree que el cinturón es un planeta en construcción y que nunca completó su formación.

El elemento químico cerio (número atómico 58) fue descubierto en 1803 y tomó su nombre del planeta enano, que se había encontrado dos años antes.

En 1801, varios meses después del descubrimiento del «planeta enano», el conocido filósofo alemán Hegel publicó su tesis de habilitación De orbitis planetarum, en la que describía que el Sistema Solar solo podía tener siete planetas, lo cual contradecía la existencia de Ceres.

Tiene un diámetro de 950 × 932 km y una superficie de 2 800 000 km², encontrándose situado en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter. Como comparación, su superficie es equivalente a la de Argentina.

Los indicios sugerían también que podría tener agua en forma de escarcha en su superficie y una gruesa capa de hielo sobre un núcleo rocoso. En 2014 se publicó la confirmación de que Ceres contiene agua en abundancia, expulsando al espacio hasta 6 kilos de vapor por segundo. El hallazgo fue realizado por investigadores de la Agencia Espacial Europea y la Universidad de Florida Central ayudándose del telescopio espacial Herschel.

En el pasado, Ceres era considerado como el mayor de una familia de asteroides (un grupo de elementos orbitales similares), pero estudios avanzados han mostrado que Ceres tiene unas propiedades espectrales diferentes de las de los otros miembros de la familia, y ahora este grupo es denominado como «familia de Gefion», nombrado con respecto al asteroide Gefion, siendo Ceres un accidental compañero sin un origen en común.

Ceres en comparación con la Tierra y la Luna…

Ceres sigue una órbita entre Marte y Júpiter, en medio del cinturón de asteroides, con un periodo de 4,6 años. La órbita está moderadamente inclinada (i=10.6° comparada con los 7° de Mercurio y los 17° de Plutón) y moderadamente excéntrica (e’-.m.’=0.08° comparada con los 0.09° de Marte).

La imagen de la derecha ilustra las órbitas de Ceres (azul) y las de otros planetas (blanco/gris). Los segmentos de las órbitas por debajo de la eclíptica están en colores oscuros, y el signo (+) en naranja ubica al Sol. El diagrama superior izquierdo es una vista polar que muestra la localización de Ceres entre Marte y Júpiter. El diagrama superior derecho es una cercana demostración de las localizaciones del perihelio (q) y del afelio (Q) de Ceres y Marte. El perihelio de Marte está en oposición al Sol desde el de Ceres y de muchos de los grandes asteroides del cinturón de asteroides, incluyendo a Palas Higia. El diagrama inferior es una vista en perspectiva mostrando la inclinación de la órbita de Ceres comparada con las de Marte y Júpiter.

La NASA ha lanzado una misión llamada Dawn (en inglés, amanecer) para visitar Ceres y el asteroide Vesta. Fue lanzada el 27 de septiembre de 2007. Entró en la órbita de Vesta en julio de 2011, y lo observó durante poco más de un año. En septiembre de 2012 Dawn abandonó Vesta y tras un viaje de tres años, en marzo de 2015, llegó a Ceres, convirtiéndose así en la primera misión de exploración a un planeta enano, por delante de la misión New Horizons a Plutón.

La Agencia Espacial China tiene entre sus proyectos el lanzamiento de una sonda a Ceres, que regresaría con muestras, pero la misión está prevista para la década de 2020

Hasta aquí todo normal, hasta que surgio la noticia……..

La montaña en forma de pirámide, las manchas blancas y otros misterios de Ceres

 28 jun 15

Ceres está demostrando ser un lobo disfrazado de cordero. Bajo una apariencia engañosamente anodina que recuerda a la Luna por su elevado número de cráteres, el mayor asteroide del sistema solar esconde una serie de misterios a la espera de una explicación. A las ya famosas manchas blancas que salpican su paisaje hemos de sumarle varias estructuras geológicas extrañas, entre las que destaca una montaña muy llamativa con una forma que recuerda vagamente a una pirámide irregular.

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Imagen del 14 de junio donde se ve el monte piramidal de 5 km de altura en el borde del disco de Ceres. La imagen se tomó desde una órbita de 4400 km de altura (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).

La última vez que hablamos de la sonda Dawn fue a mediados de mayo, cuando la nave había abandonado la órbita RC3 de 13 500 kilómetros de altura para dirigirse a la órbita segunda órbita de cartografiado -también denominada survey– a 4400 kilómetros de distancia. Recordemos que de aquí a diciembre Dawn se aproximará progresivamente al asteroide trazando órbitas cada vez más cercanas. El 8 de mayo la sonda finalizó su primera campaña de cartografiado de Ceres desde RC3 y al día siguiente encendió sus motores iónicos para reducir su altitud para poner rumbo hacia la la órbita survey. Dawn solamente completó una órbita alrededor de Ceres en RC3, puesto que a la altura de esa órbita la sonda tardaba 15 días en dar una vuelta alrededor del planeta enano a una velocidad de 250 km/h.

Trayectoria en espiral de Dawn desde la órbita RC3 hasta la órbita survey (NASA).
Trayectoria en espiral de Dawn desde la órbita RC3 hasta la órbita survey (NASA).
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Imagen del creciente de Ceres tomada entre el 24 y el 26 de abril a 13600 km de distancia (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).

La transición entre la elevada órbita RC3 y la segunda órbita científica llevó varias semanas y el 15 de mayo la sonda todavía estaba a 7700 kilómetros de altura. Durante el descenso hasta la nueva órbita, Dawn paró sus motores en varias ocasiones para tomar fotos de Ceres y refinar su trayectoria -la configuración de la sonda impide que la nave pueda llevar a cabo las dos tareas al mismo tiempo- durante las campañas de navegación OpNav 8 y OpNav 9. Puesto que el asteroide visto desde la sonda ya ocupaba la mayor parte del cielo, el equipo de navegación dejó de usar la posición de las estrellas situadas detrás del disco de Ceres para calcular la trayectoria y pasó a usar las propias referencias geográficas del planeta enano.

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Imagen del 16 de mayo donde se aprecian las misteriosas manchas blancas del grupo Mancha 5 (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).
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Animación del grupo principal de manchas blancas (Mancha 5) a finales de mayo (usuario ZLD/unmannedspaceflight.com).
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Imagen del 22 de mayo a 5100 km de distancia y una resolución de 480 m/píxel. Atención a las pequeñas manchas blancas (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).

El 17 y 18 de mayo la sonda alcanzó los 7100 kilómetros de altura, aunque en los días posteriores subió hasta los 8300 kilómetros mientras ajustaba sus parámetros orbitales. El 22 de mayo la sonda estaba a 5000 kilómetros y luego volvió a ascender hasta los 6700 kilómetros el 24 de mayo. El 27 de mayo Dawn llegó a los 4100 kilómetros, para subir a continuación hasta los 5500 kilómetros al día siguiente. Por fin, el 3 de junio alcanzó la órbita survey de 4400 kilómetros de altura. Moviéndose a 408 km/h, el periodo de la nueva órbita era de 3,1 días. Dos días después comenzaron las observaciones científicas. Al trazar una órbita polar, la sonda toma imágenes mientras sobrevuela el lado diurno y se dedica a enviar los datos a la Tierra durante su paso por el hemisferio nocturno. Durante esta fase el equipo de la sonda pudo estudiar con más detalle unas curiosas estructuras lineales que se pensaba que podrían ser algún tipo de grieta o falla. Ahora sabemos que en realidad son cadenas de cráteres secundarios, es decir, vestigios de antiguos impactos. Este tipo de estructuras es muy común en los satélites helados de Júpiter y Saturno, pero no con la densidad que vemos en Ceres. Otro misterio más que nos obsequia el planeta enano.

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Imagen del 23 de mayo a 5100 km de distancia en la que se aprecia el grupo de manchas blancas principales, así como una serie de cráteres secundarios en línea provenientes de antiguos impactos (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).
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Detalle de las cadenas de cráteres secundarios de la imagen anterior, tomada el 23 de mayo. La resolución es de 480 metros por píxel (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).
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Imagen del 20 de mayo de las manchas blancas principales o ‘Mancha 5′ (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).

Aprovechando la llegada a su segunda órbita de trabajo, el equipo comenzó a realizar las acciones necesarias para prolongar la vida útil de los dos volantes de inercia que todavía tiene la nave -los otros dos dejaron de funcionar antes de tiempo-. A pesar de que la sonda es capaz de completar sus tareas sin la ayuda de ningún volante, su buen funcionamiento ayudaría a aumentar la duración de la misión puesto que la nave requeriría un menor consumo de hidrazina. El 15 de junio, durante la cuarta revolución en la segunda órbita de trabajo, el ordenador del espectrómetro infrarrojo VIR detectó una anomalía y dejó de funcionar. En 2011 la sonda había experimentado los mismos problemas durante el estudio del asteroide Vesta. Después de concluir que el error se debía al impacto casual de un rayo cósmico energético, el equipo de la misión volvió a encender el instrumento sin problemas. Precisamente, este instrumento será clave para determinar la composición de la superficie de Ceres y, en concreto, de las extrañas manchas blancas.

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Imagen del 16 de mayo del instrumento VIR. Arriba imagen en blanco y negro, en medio imagen en falso color y abajo imagen infrarroja. Fue tomada a una altura de 7300 km con una resolución de 1,8 km/píxel (NASA/JPL-Caltech/UCLA).

El 27 de junio la sonda dio por finalizado su trabajo en la segunda órbita de cartografiado y comenzó los preparativos para descender hasta la tercera órbita de trabajo o HAMO, situada a 1470 kilómetros de altura. Dawn alcanzará esta órbita a principios de agosto y permanecerá allí hasta mediados de octubre, cuando se dirigirá a la órbita LAMO, la última planeada para la misión.

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Imagen del 6 de junio donde se aprecian diversas estructuras geológicas (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).
Curioso cráter repleto de estructuras geológicas (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).
Curioso cuenca de impacto con pico central repleto de estructuras geológicas (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).
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Otra imagen del 6 de junio donde se aprecia el terreno densamente cubierto de cráteres del hemisferio norte de Ceres (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).
Imagen del polo norte de Ceres (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).
Imagen del polo norte de Ceres (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).
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Otra imagen del 6 de junio donde se aprecia la tortuosa superficie de Ceres (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).
Otros cráteres con manchas blancas vistos por Dawn el 9 de junio (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).
Otros cráteres con manchas blancas vistos por Dawn el 9 de junio (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).

Desde la órbita survey Dawn nos ha mostrado un Ceres complejo con estructuras sumamente extrañas. Además de las largas cadenas de cráteres de impacto y el grupo principal de manchas blancas (conocido como ‘Mancha 5′), la sonda ha confirmado la existencia de otras manchas blancas repartidas por toda la superficie, así como numerosas grietas. Pero sin duda la estrella de esta fase ha sido la observación en detalle de la ‘pirámide de Ceres’, un monte de cinco kilómetros de altura con una curiosa forma piramidal -al menos así la han definido los medios- que es al mismo tiempo la montaña más alta del planeta enano.

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Las misteriosas manchas blancas de Ceres en una imagen del 6 de junio desde la órbita survey. Atención a las numerosas cadenas de cráteres que recorren la zona. La imagen se tomó a 4400 km de altura y con una resolución de 410 m/píxel (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).
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Animación de finales de mayo donde se ve la montaña piramidal de Ceres. La zona está cubierta por numerosas manchas blancas (ZLD/Unmannedspaceflight.com).
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Imagen del 6 de junio donde se ve el monte piramidal de 5 km de altura (arriba, a la derecha). La imagen se tomó desde la órbita survey a 4400 km de altura (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).
La montaña de Ceres en un detalle de una imagen del 14 de junio ().
La montaña de Ceres destaca en el limbo en un detalle de una imagen del 14 de junio (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).
La montaña en mayor detalle (Ron Baalke/NASA).
La montaña en mayor detalle (Ron Baalke/NASA).

La naturaleza de esta montaña es un enigma y resulta doblemente llamativa debido a la presencia en sus laderas de material de color claro, probablemente similar al que forma las manchas blancas. De hecho, la zona alrededor de la montaña destaca por la presencia de varias de estas manchas. ¿Estamos ante un volcán, o quizás se trata de un montículo de hielo? Por ahora nadie lo sabe. Normalmente, las montañas de este tipo aparecen asociadas a cráteres u otras estructuras geológicas, pero no es el caso de este monte. En cuanto a la naturaleza de las manchas, sigue siendo otro misterio, pero las hipótesis favoritas son las mismas que teníamos desde el inicio de la misión, es decir, que son depósitos de hielos o sales (o una combinación de ambos). Por ahora el equipo de Dawn ha identificado hasta ocho grupos de manchas, aunque el más importante y brillante sigue siendo el que se halla dentro de un cráter de 90 kilómetros de diámetro, denominado ‘Mancha 5′, y que tiene una extensión de casi nueve kilómetros.

Algunos grupos de manchas aparecen claramente asociados a cráteres de impacto, por lo que seguramente se trate de hielo de la corteza expuesto por la violencia del choque o bien depósitos de sales dejados atrás por este hielo al sublimarse. Otras manchas, como es el caso del grupo principal o de las asociadas a la montaña, podrían tener un origen más exótico relacionado con fenómenos de criovulcanismo. Es decir, podrían ser el resultado de ‘erupciones’ de agua provenientes de un hipotético océano subterráneo. Recordemos que Ceres está formado por hielo de agua -en un 25%- y roca, mientras que su superficie está cubierta por una capa de polvo y sustancias orgánicas espesor desconocido, pero los investigadores no descartan que Ceres posea un manto de agua líquida. Ni que decir tiene, esta última hipótesis es ciertamente la más fascinante.

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Imagen del grupo Mancha 5 del 9 de junio a 4400 km de distancia (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).
Detalle de la imagen anterior ().
Detalle de la imagen anterior (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).
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Otro grupo de manchas blancas conocido como ‘Mancha Número 1′ (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA).
Mapa de Ceres donde se ven los principales grupos de manchas blancas (unmannedspaceflight.com).
Mapa de Ceres donde se ven los principales grupos de manchas blancas (unmannedspaceflight.com).

A medida que Dawn orbite más cerca de Ceres sus imágenes irán aumentando de resolución y muy pronto sabremos si Ceres es un mundo activo con criovolcanes. Mientras tanto, hagan sus apuestas.

La hipótesis Faetón ……

De acuerdo con la ahora descartada ley de Titius-Bode, se suponía que existía un planeta entre Marte y Júpiter. El propio Johann Elert Bode impulsó la búsqueda del quinto planeta. Cuando Ceres, el mayor de los asteroides del cinturón (ahora considerado un planeta enano) fue descubierto en 1801 en la posición predicha, muchos creyeron que era el planeta perdido. Pero en 1802 el astrónomoHeinrich Wilhelm Matthäus Olbers descubrió y nombró otro objeto en la misma órbita general, el asteroide Palas.

Olbers propuso que estos nuevos descubrimientos eran fragmentos de un planeta abortado que originalmente giraba en torno al Sol. También predijo que más de esas piezas serían encontradas. El descubrimiento del asteroide Juno por Karl Ludwig Harding y de Vesta por Olbers apuntaló la hipótesis de Olbers.

Las teorías relacionadas con la formación del cinturón de asteroides a partir de la destrucción de un hipotético quinto planeta son llamadas colectivamente en la actualidad como “teoría de la disrupción”. Esta teoría indica que en algún momento hubo un miembro planetario mayor del sistema solar circulando en el hueco actual entre Marte y Júpiter, el cual fue destruido cuando:

  • se acercó demasiado a Júpiter y fue despedazado por la potente gravedad del gigante gaseoso.
  • fue golpeado por otro cuerpo celestial grande.
  • fue destruido por una hipotética enana marrón, la estrella compañera del Sol conocida como Némesis.
  • fue destruido por alguna catástrofe interna.

En el siglo XX, el estudioso de los meteoritos rusoYevgeny Leonidovich Krinov (involucrado en la investigación del evento de Tunguska) sugirió que el planeta explotado en la teoría de Olbers fuera llamado Faetón por el mito griego.

Hoy, la hipótesis Faetón ha quedado obsoleta por el modelo de acrecimiento. La mayoría de astrónomos hoy en día creen que los asteroides en el cinturón principal son los restos del disco protoplanetario y que en esta región, la incorporación de restos protoplanetarios en los planetas fue impedido por las grandes perturbaciones gravitacionales inducidas por Júpiter durante el período formativo del sistema solar.

A pesar de ello, la hipótesis continúa siendo defendida por algunos no-científicos. Un proponente notable es Zecharia Sitchin, que ha propuesto, basándose en las lecturas de antiguas mitologías sumerias, que el planeta conocido por los sumerios como Tiamat fue destruido por un planeta interestelar conocido como Nibiru. Aun así, su trabajo es considerado mayoritariamente como pseudociencia.

En 1972, los estudios Soyuzmultfilm produjeron un cortometraje de animación titulado Faetón: el hijo del Sol (Фаэтон – Сын Солнца), dirigido por Vasíliy Ivánov (Василий Ливанов, n. 1935), en el que se trata el tema del cinturón de asteroides como resto de un planeta.]

En 1988, Donald W. Patten escribió un libro llamado Catastrofismo y el Viejo Testamento esbozando la teoría de que un planeta, al que llamó Astra, rebasó a Marte y, al alcanzar el límite de Roche, se rompió aproximadamente como el cometa Shoemaker-Levy 9 lo hizo cuando llegó al límite de Roche en 1994.

En fuentes relacionadas con los OVNIs y con médiums, Faetón es también conocido como “Maldek

Faetón ….

En breve…..mas………

Publicado septiembre 15, 2015 por astroblogspain en Uncategorized