Extraterrestres en la Antiguedad….?   2 comments

Son muchos los expertos que tras analizar las culturas milenarias que poblaron la Tierra, llegan a la conclusión de que en todas se ve la influencia de seres extraterrestres, o civilizaciones más avanzadas..

La llamada teoría de los antiguos astronautas supone que seres extraterrestres hayan visitado la Tierra, y este contacto esté conectado con el origen o el desarrollo de las culturas humanas, las tecnologías y las religiones. Una variante común de la idea es que la mayoría de las deidades, si no todas, en las religiones son en realidad extraterrestres, y sus tecnologías fueron tomadas como evidencia de su condición divina.

Estas propuestas se han popularizado, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, por los escritores Erich von Däniken, Zecharia Sitchin, Robert K. G. Temple, y David Icke. La teoría de los antiguos astronautas se ha utilizado ampliamente como una trama de la ciencia ficción, pero la idea de que realmente existieran no es tomada en serio por la mayoría de los académicos, y ha recibido una atención escasa o nula.

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Pinturas rupestres de Val Camonica, Italia se cree que representan deidades olvidadas, los defensores afirman que estas imágenes se asemejan a los astronautas de hoy en día a pesar de ser pintados en el 10 000 AC

Los defensores de las “teorías de los antiguos astronautas” a menudo sostienen que los seres humanos son descendientes o creaciones de seres extraterrestres que aterrizaron en la Tierra hace miles de años. Una idea asociada es que gran parte del conocimiento humano, la religión y la cultura vino de los visitantes extraterrestres en la antigüedad, en la que los astronautas antiguos actuaron como una “cultura madre”. Defensores de los “antiguos astronautas” también creen que los viajeros del espacio exterior conocidos como “astronautas” construyeron muchas de las estructuras en la tierra como la pirámides de Egipto y las cabezas Moái de piedra de la Isla de Pascua o ayudaron a los seres humanos en su construcción.

Los proponentes argumentan que la evidencia de los “antiguos astronautas” proviene de las lagunas en los registros históricos y arqueológicos, y también mantienen que las explicaciones incompletas de datos históricos o arqueológicos apuntan a la existencia de “antiguos astronautas”. Dicen que las pruebas incluyen artefactos arqueológicos que según ellos son anacrónicos o más allá de las capacidades técnicas de las culturas históricas con las que están asociados (algunas veces referido como “Oopart“), y obras de arte y leyendas que se interpretan como el contacto extraterrestre o con tecnologías extraterrestres.

Ciertos académicos han respondido que las lagunas en el conocimiento contemporáneo no tienen que demostrar que tales ideas especulativas de los antiguos astronautas son una conclusión necesaria. Francis Crick, el codescubridor de la estructura de doble hélice del ADN, sin embargo, creía firmemente en lo que él llamaba panspermia, el concepto de que la tierra fue “sembrada” con vida, probablemente en forma de algas verde azuladas, de especies extraterrestres inteligentes, con el propósito de garantizar la continuidad de la vida. Se cree que esto se pudo haber hecho en cualquier número de planetas de esta clase, posiblemente utilizando transbordadores tripulados.

Thomas Gold profesor de astronomía sugiere una “teoría de la basura” para el origen de la vida. Su hipótesis dice que la vida en la Tierra podría haberse propagado de una pila de residuos de los productos de dumping por accidente en la Tierra hace mucho tiempo por los extraterrestres

Kimberley al noroeste de Australia, es una zona remota, tan poco poblada como visitada, con grandes ríos y magníficos paisajes de tonos rojizos. Es esta zona fueron descubiertas en el año 1838, gran cantidad de pinturas rupestres un tanto especiales,  Los aborígenes los llaman “wandjinas”.

 Las pinturas descubiertas sobre las son unas figuras de gran tamaño, llegando a medir hasta seis metros, y con unos rostros blancos y sin boca. Sus cabezas están rodeadas por   semicírculos en forma de herradura  que parece irradiar una especie de energía.

Los aborígenes dan a estas figuras el nombre de “wandjinas”, y aseguran que no fueron realizadas por sus antepasados, sino que fueran hechas por los propios seres a los que representan cuando éstos descendieron a la Tierra en tiempos muy antiguos, unos seres que trajeron la civilización y la prosperidad y, al igual que otros dioses del resto del mundo antiguo, su símbolo era la serpiente emplumada.

En estas pinturas aparecen figuras de seres calzados con sandalias (cuando los aborígenes siempre han ido descalzos), variando el número de dedos de las manos y de los pies de 3 a 7.

De todas la figuras, destaca una que representa a un hombre, vestido desde los pies hasta la cabeza con una túnica de color rosa, con un circulo doble rodeando su cabeza, también de color rosa y oro, y sobre la zona de color rosa, una especie de inscripción con 6 letras o números escritos en un alfabeto totalmente desconocido.

El  orígen de estas figuras llama la atención por una de las leyendas aborígenes que cuenta que una vez se libró una terrible batalla en Uluru durante el Tiempo de los Sueños, cuando un pueblo conocido como Los Hombres Serpiente , atacó para dar muerte a los pueblos que habitaban la zona. Bulari  la Diosa madre de la Tierra, logró vencerlos con una nube de gases letales, y muchos de esos   Hombres Serpiente, permanecen encerrados en una prisión bajo el Uluru, el punto más sagrado de toda Australia, más conocido por el nombre de AYERS ROCK, una enorme colina de granito que cambia de color durante el día y asombra a cuantos la visitan, por constituir una de las maravillas del mundo mineral.

En  otros de los puntos sagrados de los aborígenes australianos, también se libraron duros combates entre el Dios del Sol, que llegó del cielo en una nave y el Dios de la Tierra. Los vestigios de estas luchas quedaron reflejados en los extraños monolitos y formas que se encuentran diseminados por toda Australia.

Otra leyenda habla de una raza de gigantes vivía en Australia, y su altura alcanzaba en algunos casos los 5 metros. En mayo de 1.970 fue descubierta una huella de un pie humano de 59 centímetros de largo por 18 de ancho. Una impresión en yeso se puede ver en el Mount York Natural History Museum en Mount  Victoria.

Hachas de mano, mazas, cuchillos y otras herramientas, cuyo peso oscila entre los 5 y 16 kilos han sido localizados en excavaciones en las Montañas Azules de Nueva Gales del Sur. Estas herramientas sólo pudieron ser fabricadas y utilizadas por gentes de estatura y fuerza descomunal, seres con una talla el doble de la de una normal.

La datación de estos útiles se fijó en torno a los 100.000 años de antigüedad.

Las Estatuillas Dogu

La civilización Jōmon-jidai
fue el primer pueblo ceramista y estos fueron los creadores de estas
estatuillas. Las estatuillas Dogu tienen entre 500 y 6000 mil años de
antigüedad. Muchos expertos han querido ver en los trajes de estas
estatuillas como si fueran trajes de astronautas de la antigüedad, de
hecho se han encontrado 30 puntos de coincidencias.

Estas estatuas estaban enterradas ritualmente, bajo túmulos que se encuentran
en la isla de Honshū, no tienen pies y estaban como concebidas para
estar colgando o flotando, lo que ha hecho que muchos especulen para
relacionarlas con figuras voladoras incluso con figuras del panteón
sintoista.

en Saqqara egipto es el hogar de la piramide del rey josed constuida hace mas de 4000 años es la mas antigua de la piramide egipto ,tambien es famosa por tener los mas antiguos cementerios de egipto lo que le dio el nombre de la ciudad de los muertos donde los arqueologos desenterraron una antigua tumba que contenia los restos de un ofilia del siglo tercero A.C , se encontro un pequeño artefacto de madera que parecia un ave junto con un papiro que decia QUIERO VOLAR el modelo paso desapercibido hasta 1969 hasta que un egiptologo noto algo muy distinto en el modelo de el ave,noto que las alas no son las de un ave , se ha planteado la idea de que representa una aeronave, despues de diversas prubebas se comprobo que era un excelente modelo de diseño de una aeronave que incluso actualmente se utilizan y que lo unco que impedian que volara era la falta de un timón o elevador estabilizador posterior , los modelos computarizados parecen comfirmar que el ave de madera es capaz de volar pero como podrian volar una aeronave en el antiguo egipto?

En lo que se conoce como irak ,se conoce como la cuna de la civilizacion entre los años 3500 y 1900 antes de cristo el area fertil entre el rio tigris y eufrates fue el lugar de los sumerios ,ellos fueron una de las primeras culturas que onstruyeron calles y una cuadricula casi como nueva york inventaron los adoquines,un sistema de cloacas e incluso inventarion la primera forma de escritura al usar escritura cunaiforme en tablas de arcilla,en el siglo 19 , arquologos que exploraban las antiguas ruinas de minibe hallaron 22000 tabletas con textos que al ser traducidos , describian muchas historias parecidas a las de la biblia judeo-cristiana,casi todas las historias como la la de genezis guardan todas tiene procedentes de los antiguos sumerios,en 1976 el autor Zecharia Sitchinpublico una serie de libros llamados cronicas de la tierra,segun sitchin las tabletas describen una rara raza alienigena llamada los annunaki segun sitchin el planeta natal de los antiguos astronautas necesitaban oro y el contenido en su planeta se agotaba por lo tanto vinieron a extraerlo en nuestro planeta, para los extraterrestres el oro debe ser un recurso importante si se parecen a nuestra sociedad hacen que necesiten energia electrica y el roo es un excelente conductor y su maleabilidad y su capacidad para formar alambre de oro y usarlo como nano particulas lo convertiria en un importante uso tegnologico para cualquier ser inteligente que alcanze ese nivel de uso

 

En las leyendas chinas se asegura que “los primeros hombres llegaron a la Tierra en huevos de oro rojo” y están plagadas de descripciones de aparatos aéreos ascendiendo y descendiendo estruendosamente y de combates aéreos entre dioses muy al estilo de las crónicas hindúes ( dos de las tradiciones más antiguas de la Tierra ).
Principalmente se encuentran detalladamente descriptas en el Feng-Shen-Yen-i, el Liu-Shi-Ch’un-Ch’iu, en “Ciencia Natural” y más recientemente ( año 2 ) en el Nuevo Libro de Los Tang.
La tribu adjanti, en África cree que los dioses enviaron desde los cielos siete humanos para poblar el mundo. Los Torut por su parte adoran un dios que tenía apariencia humana pero era alado y otro que poseía nueve pies que eran como rayos.

En Tibet se describe un “huevo cósmico” que “sin tener manos ni pies tenía la facultad del movimiento.Sin poseer alas, podía volar.
Cuando finalmente se rompió su cáscara, del huevo salió un hombre”.
Las leyendas japonesas contenidas en las crónicas Kojki, Nihongi y Kujiki narran el descenso de ocho dioses desde el cielo y su posterior regreso, en un aterrizaje acompañado de humo y ruidos producto del poder de su naturaleza divina. Relatan que durante un largo período los dioses que bajaron del cielo mantuvieron contacto con los emperadores humanos

Los esquimales poseen tradiciones que aluden a la presencia de seres primigenios de estatura muy superior a la de los hombres que volaban en sus “casas mágicas” que con su fuego “hacían arder instantáneamente la nieve”.

Una de las leyendas y tradiciones más intactas que se conoce es la de los indios Hopi, que actualmente sobreviven en Arizona, Estados Unidos.

Sus dioses celestes se llamaban KATCHINAS, y procedían de “un sistema de doce planetas”(sic) muy alejado de la Tierra que utilizaban “escudos voladores” con “forma de lentejas”, y que no necesitaban recargar gasolina, sinó que utilizaban algo que los indios describen como “una especie de fuerza magnética”

Las epopeyas hindúes son las más completas y abundantes: en el Mahabharata y el Ramayana hay explicaciones que rayan lo científico sobre las naves de guerra que utilizaban los dioses en sus enfrentamientos entre sí (“vimanas”) hasta tal punto que varias universidades hindúes están trabajando en proyectos aeronáuticos actuales tomando como referencia la información que ofrecen los textos sánscritos.

En Palenque, México, un hallazgo de solidez indestructible, debería ser prueba definitiva de la fascinante teoría de los antiguos astronautas: dentro de la pirámide de Palenque, se encuentra el sepulcro en el cual, según está explicado en la propia tumba, descansan los restos momificados del dios Kulkulkan ( lo confirman además sus suntuosos objetos fúnebres ), llamado también El Señor de Palenque o El Hombre de la Máscara de Jade.

La tapa de dicho sepulcro se encuentra esculpida con una imágen asombrosa: un hombre ( supuestamente el propio Kulkulkan ) sentado en el interior de una nave espacial indiscutible aún para el más necio, con sus palancas de comando claramente representadas e incluso el detalle de la expulsión de gases o fuego. El hallazgo superó absolutamente todas las pruebas de autenticidad, incluída la del carbono 14 que arrojó una antiguedad de por lo menos 10.000 años.

En Moscú, se llevó a cabo una investigación bajo la dirección del Dr.Valentín Fomenko ( miembro del Consejo Científico de la RIAP ) de la llamada “Esfera Negra” encontrada en Ucrania durante las excavaciones en una mina de arcilla, y que podría ser la primer muestra de antimateria de la historia ( tendría unos diez millones de años de antiguedad ).La esfera tiene una forma ovoide perfecta y está compuesta en su interior por un cristal oscuro

Al tomarle una radiografia, se comprobó que el núcleo, semejante a medio huevo, poseía una densidad menor que cero, es decir masa negativa, lo cual llevó a suponer que podría ser antimateria ( probablemente para utilizarla como combustible de propulsión en naves espaciales ).

Dioses del Tassili, Desierto del Sahara:

la Capilla Sixtina del Paleolítico

Tassili, macizo montañoso situado en el Sureste de Argelia, con una extensión de 800 kilómetros de largo por poco más 60 kilómetros de ancho, muy cerca de Libia, “tassili” significa meseta de los ríos en lengua tuareg o, meseta entre dos ríos, “tassili-n-azyer”. En tiempos remotos vivió un pueblo que pintó en las cuevas más de 5.000 dibujos (5.000 catalogados, aunque se supone que esta cifra se puede duplicar en áreas no exploradas todavía), convirtiendo este conjunto de pinturas en lo que para algunos expertos es “la Capilla Sixtina del paleolítico”.

En medio de uno de los desiertos más inhóspitos del mudo a partir, de una fecha que se estima en ocho milenios antes de Cristo, desconocidos pueblos prehistóricos que se sucedieron a través de largas épocas sin cronología, pintaron con estilo impecable miles de figuras en el interior de las grutas de la desolada meseta de Tasili-Ajjer, cercana del macizo de Ahaggar.
Las primeras noticias referentes a este maravilloso “museo” se conocieron en Europa en los años de la primera guerra, difundidas por asombrados oficiales de la Legión Extranjera que se habían aventurado hasta regiones situadas a más de 1400 kilómetros de Argel. Sin embargo, recién en 1933, los Arqueólogos y geógrafos franceses pudieron observar algunos apuntes de las pinturas, tomados por el Teniente Charles Brenans, a la sazón comandante del puesto de Djanet, quien al practicar un reconocimiento con su escuadrón de camelleros en la yerma meseta descubrió algunas cuevas cuyas paredes se hallaban cubiertas de pinturas. El entusiasmo se propagó de inmediato en ciertos centros científicos pues la existencia de antiguas poblaciones capaces de reflejar mediante diseño y el color, escenas de la vida material, espiritual y religiosa, constituían un indicio cierto de que e inhóspito Sahara no siempre había sido una inmensa extensión inhabitable. La hipótesis sostenida por varios estudiosos en el sentido de que el desierto fue hace 4.000 años una región fértil, poblada por numerosos grupos tribales hallaba así una sorpresiva confirmación.

EL INCANSABLE HENRI LHOTE

Luego de los primeros comentarios y especulaciones en torno del suceso, transcurrieron varios años hasta que un reducido grupo de especialistas en cuestiones saharianas efectuara una breve e incompleta recorrida por los peñascos del Tasili, verdadero reino de la desolación y del silencio opresivo. La guerra frustró cualquier intento serio de investigación y los exploradores retornaron a prestar servicios en las fuerzas Armadas francesas. Entre ellos se hallaba un personaje singular por su inquebrantable voluntad y su pasión por el desierto: el etnólogo Henri Lhote.

Huérfano desde niño comenzó a trabajar a los 14 años y luego de incontables esfuerzos un grave accidente malogró su carrera de aviador militar. A los 20 años buscó la manera de penetrar en el desierto y luego de varios intentos halló una insólita salida. El director de los territorios del sur le ofreció los 2.000 francos de la partida que poseía para combatir la langosta en el desierto. Con esta exigua suma, Lhote compró un camello, algunos libros sobre la langosta y tomó camino del desierto con un total desconocimiento de los peligros que podrían aguardarlo en ese océano de arena. Allí paso tres años completos alejado de la civilización. Recorrió el Sahara en varios sentidos en viajes que sumaron más de 80.000 kilómetros y trabó amistad con los tuaregs que pueblan la región de los ríos secos en el macizo del Ahaggar. Por su conocimiento del desierto y de los grupos sociales nativos, la sorbona lo premió con un doctorado. Estimulado por esta distinción y cuando se aprestaba a organizar una expedición para rescatar de la piedra la enigmática figura de los “dioses” del Tasili, estalló la segunda guerra.

Ya en servicio, una lesión en la columna vertebral redujo a Lhote a un lecho de inválido donde hubo de permanecer 10 años tendido de espaldas. El destino volvía a interponerse entre él y su sueño de trasladar al papel aquellos tesoros del arte arcaico que había admirado durante sus exploraciones en el corazón del Sahara.

A comienzos de 1956 luego de obtener la ayuda del gobierno francés y de diversas entidades científicas pudo al fin organizar la expedición. No sólo el viaje, sino también la permanencia en esas regiones de aridez implacable donde gran número de desfiladeros jamás habían sido hollados por el hombre, presagiaban toda clase de riesgos. Pero Henri Lhote había tenido que postergar varias veces su deseo, como para retroceder ante el peligro.

UN PAISAJE LUNAR EN MEDIO DEL SAHARA

En febrero el equipo Lhote se pone en marcha hacia lo desconocido. Treinta camellos , un guía tuareg, dos auxiliares y los especialistas:
George Le Poitevian (43 años), pintor apasionado por el mar y el Sahara .-Claude Guichard (23 años), minucioso fresquista .-Jaques Vilet (20 años), cumplidos en Tasili,
alumno de la Escuela de Artes Aplicadas .-Phillippe Letellier (20 años), fotógrafo y cineasta de lamisión .-Irene Montandon, diplomada en lengua beréber, que vivía entre
los tuaregs y que participaba durante tres meses en la expedición.

Las jornadas son agotadoras. Partiendo de Yanet comienzan los desfiladeros de montaña. Situada a más de 700 metros de altura la meseta del Tassili. Oigamos al propio Lhote cuando describe la dramática escalada: “Las bestias tienen cortado el aliento por el esfuerzo, la rampa es cada vez más empinada y la mole de pedruscos se va haciendo más imponente. Algunos camellos se desploman bajo la carga que cae rodando torrentera abajo; los hombres deben acudir a todas partes. En los guijarros se perciben huellas de sangre, pues sin excepción todos tienen despellejadas las patas y se han dañado las pezuñas en las aristas cortantes de las rocas. El animal que lleva las grandes cajas con los tableros de dibujo acaba de desplomarse bajo su carga que ha dado contra una peña y está claro que jamás podrá incorporarse. Mando sacar los tableros y tomo la decisión de que nos los carguemos al hombro. Cada uno recibe su parte y aquí comienza el calvario para todos, pues aún no se divisa la cima y el sendero se encrespa más y más bajo nuestros pies…”

Finalmente se cumple la hazaña y en plena meseta de arenisca cada día reserva sorpresas. Ciudadelas rocosas, cuevas acantilados, abrigos en las rocas. Gran parte del terreno donde están dispersas las cuevas

Semeja u un alucinante paisaje lunar “Lo deforme y lo fantástico de sus contornes finge graneros desfondados, castillos de ruinosos torreones, decapitados gigantes en actitud de súplica. Atraviesan ese dédalo y en él se entrecruzan desfiladeros de piso arenoso, angostos como callejas medievales. Quien allí se aventura cree hallarse en una ciudad de pesadilla”. Pero Lhote ha llegado a su meta y comienza el trabajo sistemático de calco y coloreado.

En cada vuelta del laberinto aparecen nuevas colecciones del arte parietal. En general son muy raras las pinturas planas. Las grandes escenas, los cazadores, los arqueros,
las gacelas diminutas o los dioses descomunales y amenazadores se encuentran en superficies cóncavas o convexas. Para calcarlas centímetro a centímetro, es preciso permanecer de rodillas o tendido de espaldas en angostas salientes de roca.

De esa manera se registran cientos de paredes. “Estábamos literalmente trastornados por la variedad de estilos y de temas superpuestos -escribe Lhote-, en suma, nos tocó enfrentarnos con el mayor museo de arte prehistórico existente en el mundo y con imágenes arcaicas de gran calidad, pertenecientes a una escuela desconocida hasta el presente”.

EL GRAN DIOS DE YABBAREN

Después de relevar la región de Tan-Zumaitak y la de Tamir, el equipo de Henri Lhote se dirigió al pequeño macizo de Yabbaren. “Cuando veas Yabbaren -le había dicho su viejo camarada Brenans- te quedarás estupefacto”. Y así fue en realidad. Yabbaren que el idioma de os tuaregs significa “los gigantes” se distingue por las presuntas representaciones humanas, gigantescas y desconcertantes. “Cuando nos encontramos entre las cúpulas de areniscas que se parecen a las aldeas negras de chozas redondas- dice Lhote- no pudimos reprimir un gesto de admiración hasta el punto el caos es salvaje e impresionante”. El conjunto constituye una verdadera ciudad, con sus callejas, sus encrucijadas, sus plazas; y todas las paredes están cubiertas con pinturas de los más diversos estilos, aunque sobresalen los “dioses de cabeza redonda”, frescos de gran tamaño pintados en los tiempos prehistóricos, tal vez entre los 7.500 y 8.000 años antes de Cristo. Estas figuras que no reflejan evidentemente a los seres que habitaron aquel macizo de arsenica, se asemejan a posibles cosmonautas remotos. Tal vez se representen a Seres sensibles superiores que en una época prácticamente atemporal, descendieron en la entonces hospitalaria meseta y ante el temor reverencial de los nativos recorrieron su callejas observando la convivencia de los primeros grupos humanos. El mismo Lhote luego de observar al gran dios de seis metros de alto pintado en el techo combado de un abrigo profundo, escribió: “Hay que retroceder un tanto para verlo en conjunto. El perfil es simple, y la cabeza redonda y sin más detalles que un doble óvalo en mitad de la cara, recuerda la imagen que comúnmente nos forjamos de un ser de otro planeta. ¡Los marcianos! Qué título para un reportaje y qué anticipación . Pues si seres extraterrestres pusieron alguna vez pie en el Sahara, hubo de ser hace muchísimos siglos ya que las pinturas de esos personajes de cabeza redonda del Tasili, cuentan, por lo que colegimos, entre las más antiguas. Los “marcianos” -prosigue- abundan en Yabbaren y hemos podido trasladar no pocos frescos espléndidos referentes a su estadía. Brenans había señalado algunos pero las mejores piezas le habían pasado por alto pues son prácticamente invisibles y para volverlas a la luz ha sido menester un buen lavado de las paredes con esponja”.

Entre estos descubrimientos aparece un gran fresco cuya figura central es el “dios astronauta” al que Lhote considera representante de un período algo anterior (cabezas redondas evolucionadas) al del “dios marciano” (cabezas redondas decadentes).

Henri Lhote clasificó en distintos grupos estos dibujos que, en algunos casos alcanzaban los 10.000 años de antigüedad y en los que se podían apreciar sorprendentes seres con escafandras, monos ceñidos, botas, extraños equipos e indumentarias, y en ocasiones, con un aspecto físico propio de los más imaginativos guionistas de películas de ciencia-ficción que ha dado Hollywood. En su estudio estableció los siguientes grupos:

A) Seres de cabeza redonda y cuernos de pequeño tamaño.
B) Diablillos.
C) Dibujos del Período Medio con hombres de cabeza redonda.
D) Hombres de cabeza redonda evolucionada.
E) Período decadente de las cabezas redondas.
F) Hombres de cabeza redonda muy evolucionada.
G) Período de los Jueces de Paz o terminal.
H) Hombres blancos longilíneos del período prebovidense.
I) Hombres cazadores con pinturas corporales del período bovidense antiguo.
J) Estilo bovidense.
K) Período de los carros.
L) Período de los caballos montados o de los hombres bitriangulares.

Del mismo modo, la aparición de algunos simbolos junto a los dibujos han hecho suponer a varios investigadores la posible existencia de una escritura de hace más de 5.000 años, un duro golpe para las tesis oficiales que siguen manteniendo a la región de Mesopotamia como la cuna de la escritura y de la civilización.

Sin embargo, los presuntos “extraterrestres” se repiten también en Azyefú, en Ti-n-Tazarif y en Sefar. En Ananguat, dentro de un fresco de estilos diversos se observa un extraño personaje a que con los brazos tendidos hacia delante sale de un curioso ovoide. Al respecto, Lhote ha escrito lo siguiente al describir el fresco. “Más abajo, otro hombre emerge de un ovoide con círculos concéntricos que recuerda un huevo, o más problemáticamente un caracol. Toda prudencia es poca para interpretar semejante escena, ya que nos hallamos ante unos temas pictóricos sin precedentes”.

Estas palabras del célebre explorador que rescató el patrimonio artístico de desconocidos hombres prehistóricos, señalan con exactitud los términos en que se halla planteado el enigma de muchos frescos del Tasili. Cualquier afirmación puede ser aventurada.

Los “dioses de cabeza redonda” constituyen una hipótesis fascinante que se refuerza con múltiples indicios provenientes de distintas partes del mundo referentes a la posible irrupción de seres espaciales en el remoto pasado. La incógnita persiste. Aún hoy – la inhóspita meseta sahariana el gran dios astronauta permanece indeleble en la pared de roca. Su silueta recortada con cerco rojo duplicado con cerco amarillo, es acaso un testimonio mudo de seres que llegaron de las estrellas; de inteligencias superiores provenientes de algún lugar remoto del cielo, inconcebible para nuestras mentes. Condicionadas para percibir sólo un fragmento de la totalidad.

Egipto:

INTRINCADA EXCAVACIÓN
En 1987 el egiptólogo francés Louis Caparat comenzó las negociaciones con el gobierno egipcio con la intención de llevar a cabo una serie de excavaciones en la Gran Pirámide de Keops. La razón era un tanto pedante: Caparat afirmaba que todavía no se habían descubierto las habitaciones más importantes de la pirámide. Solo él y sus tres ayudantes podrían excavar allí y acceder a los tesoros ocultos.
El ministro de educación y el canciller francés de aquel entonces exigieron algún tipo de prueba. Caparat llevó al estrado una serie de planos y manuscritos en donde se afirmaba -de cierto modo- que entre los sitios descubiertos desde principios de siglo hasta la década del 80 existían ciertas zonas en gris. Estos lugares no pudieron ser accesados por los anteriores arqueólogos. Así mismo, Caparat presentó una carta de una empresa norteamericana que ponía a disponibilidad una moderna máquina excavadora, lo cual ayudaría de sobremanera en el trabajo. El ministro pidió una semana de receso en las conversaciones.
En el invierno del 88, Caparat y sus asistentes excavaban ya en Keops. Se le concedió el plazo de cuatro meses con posibilidad de extender el tiempo si se llegaba a encontrar algún indicio. El trabajo fue preciso y llegó a agotar al arqueólogo. No obstante, la tajante persistencia fue su mejor consejero. Día a día avanzaban con rapidez. La excavadora americana funcionaba con increíble acierto. Llegó a trabarse en algunos tramos.
Al poco tiempo, uno de los ayudantes de Caparat – Ernest – comenzó a tener cierto malestar en el pecho. No podía ingerir alimento alguno. Vomitaba de forma extraña, no lograba conciliar el sueño y se quejaba cuando le tocaban. Una sugerente marca roja le rodeaba el cuello.
El arqueólogo le acompañó hasta el hospital más cercano. Para su mala suerte debieron internarle. Los médicos le examinaron. Al parecer sufría de un virus no identificado que atrofiaba los conductos internos de los pulmones. Las fosas nasales emanaban gran cantidad de flemas de un color rojizo.
Como precaución, el médico le pidió a Caparat que detuviese las excavaciones. Podría ser algún tipo de trampa creada y desarrollada por los egipcios antiguos.
El arqueólogo afrontó una seria decisión. O abandonar definitivamente la excavación, o continuar por su cuenta. Los otros ayudantes se negaron a prestarle servicios. Temían contagiarse.

EL DESCUBRIMIENTO
En la plenitud de la investigación, Caparat atravesó largos túneles y sobrevivió a cualquier inconveniencia tanto climática como física. Era común que la presión atmosférica fuese baja, lo cual le impedía respirar correctamente. Por esta razón trabajaba desde las 6 de la mañana hasta las 3 de la tarde. A posteriori se dedicaba a analizar los resultados y anotarlos en sus registros.
Una semana antes de que se venciese el lapso programado por el gobierno egipcio, Caparat halló lo que aparentaba ser el principio de una entrada. Marcó el borde superior con su instrumental, una pequeña escoba de mano le ayudó a limpiar el terreno. La tierra era espesa. No se dejaba manejar fácilmente. Caparat descubrió tres jeroglíficos entrelazados por lo que parecía ser un ramo de olivo. Tardó aproximadamente una hora en decodificarlos. Los signos hacían referencia al faraón Keops y a sus condescendientes. El arqueólogo -emocionado- se comunicó con el canciller francés. La excavación recibió apoyo directo del gobierno egipcio. El que antes era un simple soñador, era reconocido como un talentoso investigador. Aunque todavía quedaba mucho por descubrir, Keops asombraría nuevamente al mundo.

LA TUMBA DE CRISTAL
Una centena de hombres y 61 días fueron suficientes para librar de obstáculos la preciada entrada. La puerta yacía en buen estado. Mostraba una cantidad interesante de figuras, representadas en bajorrelieves de fino corte. Con la ayuda de un remolque externo se logró derribar las trabas que impedían abrirla. Los científicos cubrieron sus rostros con máscaras. Examinaron, con precaución, el lugar. Estaba completamente oscuro.
Caparat fue el primero en avanzar en tierra desconocida. Para su sorpresa, la recámara contaba con dos círculos de unos 20 centímetros (aproximadamente) ubicados en ambos extremos del sitio por los cuales ventilaba aire. La sorpresa no se hizo faltar. Caparat se topó con una gigantesca tumba de cristal macizo. Llamó a sus asistentes -que habían regresado a sus tareas luego de la buena nueva- y les pidió que alumbrasen el objeto a la brevedad. Para el horror de muchos, un cadáver yacía dentro de la tumba. Y no parecía ser humano.
El cuerpo fue depositado en una ambulancia especial y fue llevado a un centro de investigaciones donde se practicarían diversos exámenes. La tensión creció cuando Caparat halló entre las piernas del ser un papiro antiquísimo. Abandonó el lugar y se retiró a sus aposentos en un hotel. El ministro egipcio de relaciones exteriores se hizo presente en la excavación junto con la fuerza policial. Cercó la zona y prohibió el acceso.

EL PACTO DE KEOPS
Transcribió la traducción con severo cuidado a su cuaderno personal. Caparat se asombraba con cada nueva decodificación. Los jeroglíficos no poseían la construcción fonética normal. El estilo variaba por signo. Al parecer, el faraón Keops había firmado un tratado con un alienígena proveniente de un sistema estelar lejano. El ser le brindaba completa protección durante su vida a cambio de refugio.
Así mismo, le explicó el devenir de la historia del hombre. La posibilidad de viajes interplanetarios, de intercambiar personas de mundo a mundo. El faraón, maravillado, aceptó la oferta. Firmaron un pacto en donde se explicitaba que el alienígena podría residir en Egipto el tiempo que desease. La criatura vivió en paz el resto de su longeva vida. La tumba se construyó con un diseño que dibujó antes de morir.
Caparat recibió la visita de la policía en el hotel. Le quitaron el papiro y sus cuadernos. Se le obligó a regresar a Francia.

UNA PROEZA INADVERTIDA
Personalmente, es un tanto difícil de creer que la historia que relata Louis Caparat no esté llevada a la exageración. Me he comunicado con el investigador, quien precisó que ningún hecho descrito fue tergiversado. Volvió a afirmar cada uno de sus postulados. Una cosa es cierta; el ayudante enfermo de Caparat pereció. Consta el registro en el hospital. También es real la excavación. Lamentablemente el actual ministro de relaciones exteriores egipcio no ha querido contestar mis e-mails ni mis cartas. El asunto de la Tumba de Cristal de Keops parece fastidiar a algunos mandatarios. ¿Por qué les molesta hablar sobre algo que nunca existió?

31 diciembre, 2010:

encontrado enterrado en una antigua pirámide. Una misteriosa criatura de entre 150 y 160 centímetros fue hallado por un arqueólogo cerca de Lahun cuando exploraba una pequeña pirámide cercana a la de la doceaba Dinastía de Senusret II.

 
Sin embargo, éste hecho no trascendió inmediatamente. “La momia de lo que parece ser un extraterrestre, data de más de 2000 años y según parece se trataría de un humanoide” dijo una fuente del Departamento Egipcio de Antigüedades, que proporcionó los detalles y las fotografías del hallazgo pero lo hizo bajo condición del anonimato.”
 
 
Las inscripciones en la tumba de la momia demostraron que era un consejero del rey nombrado Osirunet, que significa estrella o enviado del cielo”.

 
El cuerpo momificado fue enterrado con gran respeto y cuidados, acompañado por un número de extraños objetos que hasta el momento los encargados del museo arqueológico no han podido identificar.
 
Según la fuente egipcia, la momia extraterrestre fue descubierta por el Dr. Viktor Lubek, ciudadano checoslovaco y profesor jubilado de la Universidad de Pennsylvania. El arqueólogo localizó el oculto compartimiento mientras realizaba una investigación dentro de una pequeña pirámide al sur de la pirámide principal; Senusret II, la cual contiene a la reina del faraón. En el lugar, además se encontraron algunas mezclas de oro y arcilla que cubría el cadáver, y vestigios de un paño de aspecto similar al lino, cubriendo la piel del enigmático ser.

Los objetos que contenía la tumba incluyen artefactos hechos de un material resistente de tipo sintético que nadie ha podido identificar. Nunca nadie ha encontrado elementos similares en otras tumbas egipcias, por lo que el descubrimiento, sería de gran importancia para la arqueología actual.
 
El mensajero anónimo del cual se ha obtenido la información, asegura además que el hallazgo ha causado una gran consternación entre los funcionarios egipcios, que desean mantenerlo oculto hasta encontrar una explicación plausible sobre la extraña momia.
 
El gobierno ha consultado a un número de respetados arqueólogos, pero hasta la fecha ninguno puede explicar el hallazgo en términos ordinarios.

“La verdad es, que todos los experto que ha visto la momia han concluido que no es de origen terrenal”, dijo la fuente. “Hay una sensación que éste es un extraterrestre quién terminó de alguna manera aconsejando a un rey egipcio”. Pero cada uno en el gobierno se están apartando de esa conclusión porque apoyaría las nuevas ideas de que los antiguos egipcios tenían la ayuda de extraterrestres en la construcción de su extraordinaria civilización. “Los egipcios rechazan creer que su herencia vino del espacio exterior”.
 
 
 
 

Los Dioses llegados de las estrellas

Egipto fue, es y será siempre fuente inagotable de sorpresas. Pero lo más asombroso es que sus conquistas intelectuales y sus logros tecnológicos no aparecieron por una evolución social, sino que de la noche a la mañana surgió de la nada una cultura sorprendente, en donde se desarrollaron técnicas tan asombrosas que posteriormente no pudieron igualarse. El conocimiento preciso de la astronomía, las obras de ingeniería para mover y colocar millones de grandes monolitos de piedra, los instrumentos de óptica y mensuración necesarias para ello y que nunca han aparecido, la forma de entender la farmacopea, la medicina y la biología, las herramientas para taladrar y cortar piedras de dureza extraordinaria… Todo ello se realizó en el Egipto temprano, por aquellos primeros colonos de las riberas del Nilo, con una precisión que luego fue olvidada. Parece que sus mayores logros tecnológicos provienen del periodo predinástico, como si la civilización faraónica fuese la heredera o bien de otra anterior cultura o bien de los argumentos recibidos por contacto directo con los mismos dioses. Y no unos dioses abstractos, sino de presencia tan evidente que no pueden obviarse a la hora de valorar los misterios de Egipto.

Los eslabones perdidos del Antiguo Egipto

A Herodoto le comentaron los sacerdotes que el tiempo transcurrido desde el comienzo de la civilización faraónica hasta aquellos días (490/431 a.C) era de, exactamente, 11.340 años. Estos once milenios son un periodo excesivamente largo como para ser admitido por los historiadores oficiales y nos sumerge en un momento oscuro de una Historia aún no reconocida ni escrita, en donde Egipto fue el escenario en donde, según afirma, habitaron los dioses. En su Historias, libro II, escribe: “…Aún no habían aparecido los dioses en el pasado de Egipto, pero el Sol se había levantado cuatro veces en el cielo desde puntos distintos del actual, y dos veces había salido por donde ahora se pone, y se había puesto por donde ahora sale…”

Techo de la tumba de Senenmut, donde aparece nuestro sistema solar, están cambiados el este con el oeste debido a un cambio de eje, un vuelco del planeta

Este texto de Herodoto nos indica varias cosas. En primer lugar el desconcertante conocimiento de los sacerdotes egipcios sobre la existencia de los cuatro grandes cataclismos que ha sufrido nuestro planeta en los últimos 600.000 años y que han sido refrendados por los estudios del investigador Juan Bonet, recogidos en su libro “El Vuelco de la Tierra”. El último de ellos, acontecido alrededor de hace 13000 años, produjo el fin de la Cuarta Glaciación y es el argumento que utilizan algunos autores para justificar el hundimiento de la Atlántida, la huída de sus últimos moradores y su nuevo establecimiento en el valle del Nilo en fechas aproximadas con el inicio de la cultura egipcia mencionada por los sacerdotes. Pero en segundo lugar Herodoto escribe que posteriormente a esos cataclismos, o sea, después de hace 12000 años, aparecen los dioses. Este relato ha despertado la curiosidad de muchos estudiosos que, simplificando, han tomado dos líneas de investigación para justificar de quién heredaron los egipcios su saber y parte de sus monumentos. Por un lado los seguidores de la teoría atlante y, por otro, los que promulgan la hipótesis de la llegada a nuestro planeta de seres provenientes del espacio. Estos últimos manifiestan que si la Atlántida hubiera tenido la tecnología suficiente, no tendrían que haber esperado 7000 años para que Egipto se desarrollara como conocemos. Por ello aseguran que la prácticamente instantánea aparición en Egipto de una cultura tecnológicamente anacrónica sólo pudo ser consecuencia de un contacto puntual con seres extraterrestres. Aunque, quizás, sólo considerando ambas hipótesis a la vez, podrían tener respuestas todas las preguntasplanteadas.

Adoración estelar, tempo de Abydos

El mestizaje cósmico-terrenal, recurrente en todos los textos sagrados de las principales religiones, tiene en Egipto toda suerte de connotaciones. Aparte de las leyendas y tradiciones, los monumentos que han quedado apuntan a una dirección del firmamento muy definida que señala el hipotético camino que recorrieron los viajeros extraterrestres en su venida.

Papiro con posiciones de estrellas y planetas. Museo de El Cairo

Como es arriba es abajo

El hecho diferenciador de la religión egipcia con otras religiones es que podemos definirla como la única que conoce el lugar de dónde provienen sus dioses, así como el destino interestelar al que irán sus almas después de la muerte. Este dato resulta altamente importante porque cuando Jesucristo asciende a los cielos no señala a qué planeta, sistema solar o constelación se dirige. Cuando se reza el padrenuestro se dice que el Padre está en el cielo, pero sin precisar en cual de las millones de galaxias que existen. En cambio los egipcios lo tenían muy claro: su más allá estaba en la Duat, la porción de firmamento donde se encuentran las constelaciones de El Cazador (Orión) y El Perro (Can Mayor).

Órbita de Sirio

Toda la cultura egipcia se basó en el principio de “como es arriba es abajo”, reflejado en el libro del dios Toth, foto Toht del que sólo quedan referencias, y que posiblemente, según algunos especialistas, fue la fuente de inspiración de La Tabla Esmeralda del mismo dios helenizado como Hermes Trimegistro. Pero este concepto no fue sólo virtual, sino que existen pistas suficientes como para considerar si todo lo desarrollado en el país del Nilo, incluso su propia orografía, serían la concreción en nuestro planeta de un diseño elaborado por aquellos dioses viajeros. Tanto las fotografías del África oriental, que pueden observarse en la página web de la NASA, así como los estudios de Andrew Tomas, permiten barajar la hipótesis de que el Nilo no es un río natural, sino que es un canal joven, realizado artificialmente para que el agua siguiera el curso actual. Dicha perturbación orográfica explicaría la desertización del Sahara, y las cuencas de los ríos que antaño recorrieron el centro del continente y que aparecen hoy completamente secos. Con esta obra de ingeniería habrían conseguido que el río reflejara en la tierra la vía láctea que recorre el cielo. Con este planteamiento, al quedar todas las estrellas que componen la Duat a un lado de la Vía Láctea, construyeron en la orilla occidental del Nilo las monumentales pirámides, que servirían para señalar en nuestro suelo la posición de las estrellas. Con ello las estrellas que componen la constelación de El Cazador quedaron representadas en Egipto, correspondiendo las tres estrellas del cinturón de Orión: Al Nitak, Al Nitam y Mintaka, con las tres grandes pirámides de la meseta de Giza, como desarrolló Robert Bauval en su conocida obra El Misterio de Orión.

Correlación de las pirámides de Giza con la constelación de Orión (Robert Bauval)

Las pirámides de los dioses

El reflejo no quedó únicamente valorado en la representación monumental de los astros, sino que desde entonces se consideró a la orilla occidental del Nilo como el lugar de los antepasados, de la vida del más allá; mientras que la orilla oriental quedó reservada a las ceremonias relacionadas con esta existencia.

La tecnología aplicada en la desviación de las aguas para crear el cauce del actual Nilo no resulta de mayor envergadura que otros restos arqueológicos distribuidos a lo largo de Egipto cuyo origen está en entredicho. De ser los visitantes del espacio los autores de obras como las pirámides de Giza, la Esfinge y su templo, el Osirión

Imposibles bloques de granito del Osirión de Abydos

o el Serapeum, los egipcios tan sólo serían los propietarios en usufructo de un legado remoto. Sólo así se entiende que la meseta de Giza, el balcón natural y majestuoso del delta, fuese respetada durante las tres primeras dinastías. Ninguna tumba, templo o pirámide fue elevada en el lugar más prominente del bajo Nilo, para que los faraones Keops, Kefrén y Micerinos se encontraran con esa milla de oro completamente virgen para edificar sus monumentos. ¿No será más cierto que las pirámides de Giza ya estaban edificadas muchos miles de años antes y que estos faraones sólo fueran usurpadores? No hay que olvidar que en la estela del inventario, del Museo de El Cairo, Keops afirma que la gran pirámide, el templo de Isis, era un monumento de sus antepasados.

Cortes con radial en la meseta de Giza

De ser esta hipótesis cierta en Egipto existirían dos tipos de pirámides, las anteriores a los faraones (usurpadas por la IV Dinastía) y las que construyeron los egipcios para intentar emular las construidas por los dioses. Imhotep, arquitecto del rey Zoser, construyó en Saqqara la primera pirámide “humana” siendo, como las otras 100 que se distribuyen a lo largo del bajo Egipto, una chapucera imitación de las primeras. Resulta que la evolución arquitectónica para construir pirámides no explica que 50 años antes de construir las pirámides de Giza los egipcios no sabían construir pirámides perfectas, y que 20 años después de la IV Dinastía se les olvidó, quedando los monumentos de Giza como una isla de anacrónica tecnología dentro de la cultura faraónica. A tal respecto conviene comparar las pirámides de la III Dinastía con las pirámides de V Dinastía, para comprobar que ambas tienen el mismo patrón de pirámides escalonadas, no ofreciendo problema de ingeniería alguno y correspondiéndose con las herramientas que encontramos del Imperio Antiguo en el Museo de El Cairo. Pero, ¿y las pirámides de Giza?. No existen en los museos máquinas que pudieran con la envergadura de su construcción. ¿Quién las construyó?

Pirámide escalonada en Abusyr, de la V Dinastía, similar a las construidas durante la III Dinastía, ¿dónde está la evolución?

La tecnología se enfrenta a la Historia

Aseguran los estudiosos del mapa de Piri Reis foto piri reis que el dibujo de las tierras que representa se corresponden con la observación de nuestro planeta desde una altura de 10.000 metros en la vertical de El Cairo. Tan raro sería admitir esta aseveración como plantearse que las pirámides de Giza, Dashur y Abu Roash configuran en el desierto un mapa galáctico donde cada pirámide señala la posición de una estrella. Y sin embargo es verdad. Catorce millones de metros cúbicos de piedra, colocados para desarrollar ese increíble mapa, son una buena

Seres observando un disco solar, tumba de Ramsés VI

pista a tener en cuenta para plantearse si unos seres provenientes del espacio tuvieran algo que ver con ello, porque, indudablemente, son muchos millones de bloques para una cultura de la Edad de Piedra que desconocían el hierro o la rueda. Esa visita y el contacto que tuvieron con los oriundos moradores de las riberas del Nilo, sirvió de trampolín para que una cultura de la Edad de Piedra se convirtiera de la noche a la mañana en la civilización más importante de la Antigüedad, cuyo conocimiento, heredado de esos dioses, todavía nos cuesta imaginar.

La Gran Esfinge de Giza

Un monumento controvertido que podría demostrar tanto la antigüedad de aquel período de contacto, como los artífices celestiales que la construyeron es la gran esfinge de Giza. Robert Cuando todos hemos contemplado este monumento hemos podido apreciar lo que tantas veces vimos en documentales o libros: un enorme cuerpo de león tumbado conuna cabeza humana. Indudablemente la cabeza, de proporciones más pequeñas que el cuerpo, corresponde al tallado posterior de la cabeza original. Pero lo más interesante es la pista seguida por Robert Temple para valorar si, efectivamente, el cuerpo es el de un león, como todos suponemos por la gran cantidad de veces que lo hemos oído. Temple se pregunta dónde está el prominente pecho que los egipcios esculpían en todas las estatuas de leones. Tampoco aparecen las elevaciones del animal en los cuartos traseros, cuyas piernas dobladas debían sobresalir del cuerpo. También echa de menos el penacho de pelo del final de la cola. Es decir, para Temple el animal representado en la esfinge no es un león sino un perro, y que se corresponde con la representación egipcia del dios Anubis, el dios apropiado para vigilar y proteger la meseta. Este asunto no es baladí, ya que este simple cambio de conceptos nos invita de lleno a conocer a los verdaderos artífices originales de la obra.

Tribu de los dogones, en Mali

La esfinge no es un monumento construido sino excavado. El terreno pétreo fue desalojado convenientemente para que al final emergiera el cuerpo del animal dentro del foso de la roca madre. En las paredes de este foso se aprecia la erosión acuática producida por la lluvia en un periodo húmedo anterior a que Egipto se desertizara, fecha que debe ser más antigua de los 10000 años. Y si la IV Dinastía no llega a los 5000 años de antigüedad, ¿quién la construyó?.

La tribu de los dogones de Mali y los antiguos egipcios hablaban de unos dioses procedentes del sistema de Sirio, y los asirios y babilonios afirmaban que provenía de los cielos. Tanto los dogones como los babilonios

Gran Esfinge de Giza

abundaban sus informaciones con la afirmación de que la naturaleza de los viajeros era anfibia. Con este dato Robert Temple formuló una teoría interesante sobre la relación entre la Esfinge de Giza y el medio acuático de dichos seres.

En el interior de la meseta de Giza existen grandes cantidades de agua. Algunas tumbas profundas, como la llamada tumba de Osiris, cerca de la calzada de Kefrén, están anegadas. Ya Herodoto mencionó, hablando sobre la tumba de Keops, que “…las cámaras subterráneas en la colina sobre la que se encuentran las pirámides, pretendía el faraón que fuesen sepulcros para él mismo, y las cincundó de agua, practicando un canal desde el Nilo”.

Temple baraja la posibilidad de que el promontorio formado por la

Ser con escafandra y tubo, tumba de Ramsés IX en el Valle de los Reyes

excavación de la Esfinge pudiera ser la colina de la que habla Herodoto, y que los huecos que se han descubierto bajo ella fuesen las cámaras subterráneas utilizadas por Keops para su descanso eterno. Actualmente, en obras para descubrir el malecón donde las barcas se estacionaban frente a la puerta del templo de la Esfinge, ha surgido agua, quedando dicho terreno inundado.  Con todo ello Temple afirma que el foso que rodea al monumento estuvo antiguamente

relleno de agua (lo que habría producido la erosión de la roca) así como las cámaras de su subsuelo, lo que configuraba un excelente habitáculo para seres anfibios y un terreno prohibido para los saqueadores de tumbas desprovistos de escafandras…

Los inmigrantes de Sirio

El astroarqueólogo ruso Vladimir Rubtsov afirmaba que la palabra con la

Foto ser gravitando en el espacio alrededor de un astro rojo: Sirio, tumba de Ramsés III

que los antiguos iraníes se referían a Sirio era Tistrya, palabra que proviene del sánscrito Tri-Stri, y que significa tres estrellas. Es decir, que el conocimiento de que Sirio es un sistema estelar triple fue ampliamente conocido por todas las culturas de nuestro más remoto pasado. Al no ser apreciable desde nuestro planeta, ¿quién difundió semejante información?  El Sol y Sirio salen por el mismo punto del horizonte, por lo que muchos templos están orientados a dicha dirección.  Como el orto  solar de Sirio se retrasaba cuatro días cada año, ambos astros

volvían a coincidir en el mismo punto 365 x 4 = 1460 años. Esto ocasionó la confección de un calendario paralelo, conocido como calendario sóthico que se remonta enel Antiguo Egipto para marcar acontecimientos que sucedieron 43 siglos s.C. ¿Cuándo, pues, hicieron ‚ éstos sus observaciones de Sirio para establecer su calendario? ¿Acaso fue este un conocimiento llegado por los mismos dioses de los Dogones y una nueva pista sobre su origen?

Salida del sol en el solsticio invierno por la avenida principal de Karnak

Las tradiciones culturales de las tribus que pueblan el valle del Niger, especialmente la tribu de los dogones de Mali, nos cuentan leyendas sobre astronautas que en el pasado remoto llegaron de Sirio. Su dato diferenciador es que incluidos en esos mitos se esconden asombrosos datos astronómicos de sorprendente veracidad. Los dogones, así como los egipcios, conocían que el Sirio era un sistema triple formado por tres estrellas, y que Sirio B orbita alrededor de Sirio A en un movimiento que dura 50 años. La precisión de esta afirmación, corroborada por la ciencia astronómica, no tiene explicación racional. Y sorprende más aún cuando los dogones afirman que ese conocimiento fue transmitido hacía miles de años por los dioses instructores que llegaron a nuestro planeta.

Fue en 1931 cuando el antropólogo francés Marcel Griaule visitó por primera vez a esta tribu, recogiendo y publicando todas las informaciones

Los dioses de los dogones de Mali

que le suministraron. Porque no sólo conocían, desde hace milenios, perfectamente el sistema de Sirio, sino que tenían constancia asimismo los anillos de Saturno o las cuatro lunas galileas de Júpiter, y todos ellos astros no visibles al ojo humano sin la utilización de telescopios. Por aquella época nuestra astronomía desconocía que Sirio fuese un sistema triple, ya que fue tan sólo en 1995 cuando los astrónomos franceses Daniel Benest y J.L. Duvent publicaron en la revista Astronomy and Astrophysics el descubrimiento de Sirio C por una perturbación observada en las órbitas de Sirio A y B.

Robert Temple un lingüista norteamericano miembro de la Royal Astronomical Society británica y afincado en Londres, publicó un osado libro que tituló El Misterio de Sirio, en el que aventuró que Nommo fue un extraterrestre que dejó en la Tierra, hace entre siete y diez mil años, toda clase de pistas sobre su origen estelar. “Cualquier otra interpretación de las citadas pruebas no tendría sentido, concluyó Temple

Este conocimiento se ampliaba a otras tribus vecinas como los Bambara, los Bozo de Segu y los Miniaka de Kutiala, que compartían iguales informaciones sobre  Sirio, que además conformaban la esencia de su cultura y que incorporaban a sus rituales religiosos más solemnes. En el año 1970 Cenevieve Calame-Griaule publicó en un libro titulado Génesis Negro, en donde ampliaba los datos que los dogones suministraron a su padre. Explicaba que los dogones creían en un dios creador del Universo al que llaman Amma, que envió a la Tierra a un dios menor conocido por el nombre de Nommo, provisto de semillas y todo el arsenal necesario para general vida. De sus acciones provienen los animales y las plantas, así como la primera pareja de humanos, que tuvieron 8 hijos que llegaron a tener edades increíbles.

Y los astronautas se convirtieron en dioses

El jeroglífico con que los egipcios representaban al dios Osiris era un ojo, lo que guarda una sorprendente similitud con el concepto que tenía los bozos de Mali con sirio B, a la que denominaban “la estrella del ojo”. Asimismo la misma tribu describen a Sirio A como “la estrella sentada”, cuando en Egipto el asiento o trono es el símbolo de la diosa Isis.

Foto representación de Orion (El Cazador) que lleva a Sirio en la mano (Museo de El Cairo.

Los antiguos egipcios tenían como columna vertebral de su cosmogonía el matrimonio sagrado en Isis y Osiris, quienes representaban las constelaciones de Sirio y de Orión, que se mueven conjuntas en el firmamento y conforman la Duat. De igual forma hacen corresponder a Isis con la estrella más brillante del firmamento, Sirio A. Y a la diosa Neftis con sirio B, “la oscura compañera que describía un círculo (órbita) alrededor de Isis.

Según Plutarco el dios Anubis nació de Neftis, aunque fue Isis la gran madre, diciendo: “Por Anubis entienden el círculo horizontal que separa la parte invisible del mundo, a la que llaman Neftis, de la visible, a la que denominan Isis, y como este círculo toca tanto los confines de la luz como los de la oscuridad, se puede considerar común a ambas; a partir de esta circunstancia surgió el parecido que imaginan entre Anubis y el Perro, habiendo observado de este animal que está vigilante tanto de día como de noche”. Es por ello por lo que Robert Temple, en su obra “El Misterio de Sirio”, afirma que Anubis pudiera detentar el concepto orbital de ambas estrellas, Sirio A y Sirio B. A Isis le correspondería la descripción de “los confines de la luz” y “lo visible”, mientras que su hermana Neftis sería “los confines de la oscuridad” y “lo invisible”, ya que Sirio B es oscura e invisible. Por ello Anubis es considerado por el autor como el círculo horizontal que las divide, la órbita de la estrella oscura alrededor de la estrella brillante. De esta relación surge el simbolismo con el perro, con el sistema de órbitas que conforman las estrellas de Sirio. Como el nombre de la constelación es Can Mayor, se conoció al dios con el nombre de “Canícula”.

El dios Anubis

Otra diosa del panteón Sothico (Sirio-Isis) es Anukis, quien navega en la misma nave celestial junto a Isis, Neftis y Satis (Sirio A, B y C) en los relieves y pinturas egipcios. una diosa compañera que, junto con la diosa Satis, navega en la misma nave celestial que Isis en las pinturas egipcias. Anukis es representada portando en sus brazos dos jarrones con los cuales vierte agua. Los antiguos egipcios situaban su “domicilio” en Aswán, en donde para ellos surgían las aguas del Nilo y se desbordaban hacia Nubia por un lado y hacia el Mediterráneo por otro. Efectivamente, los remolinos en las aguas producidos por los rápidos y las cataratas, parecían indicar el brote continuo de agua que asociaban a los cántaros de Anukis. Para Temple la diosa estaba relacionada con dos planetas que poseían agua y orbitaban alrededor de Sirio.

Seres estelares, Valle de los Reyes

La correlación fonético de los dioses también nos da una pista de su común origen. Anu es el dios del cielo en Sumeria. En idioma sánscrito anupa significa “un país acuoso”. Alexander Heidel escribe en The Babylonian Genesis que los dioses Enlil y Anu eran representados como chacales, cuando el símbolo egipcio de Anpu (Anubis) era el chacal y que Anu está relacionado con el sistema de Sirio. Anu, asimismo, es el dios mayor de las deidades guardianas conocidas como los Anunnakis. Resulta muy evidente la raíz sumeria Anu en las egipcias Anubis y Anukis, implicadas con los estrellas de Sirio.

En Sumeria el vocablo “an” se correspondía con el cielo, y Anu es el dios del cielo, que en Egipto tuvo su correlación con Nut. Wallis Budge declara: “Es sorprendente, por tanto, encontrar tanta similitud entre los dioses primigenios de Sumerio y los de Egipto. Es imposible suponer que los escribas de Asurbanipal copiaron el sistema de Egipto, o que los literatos de la época de Seti I tomaron las ideas de los hombres ilustrados de Babilonia o Asiria. Por tanto, eso nos conduce a la conclusión de que tanto los sumerios como los primeros egipcios adoptaron a sus dioses primigenios a partir de alguna fuente común pero sumamente antigua. Hay demasiada similitud entre ambos grupos de dioses para ser accidental”.

¿Extraterrestres en Egipto?

Admitir la teoría extraterrestre para explicar los anacrónicos logros de arquitectura e ingeniería que encontramos en Egipto obliga a pensar en los viajes interestelares. Para ello aquellos seres deberían dominar la tecnología criogénica, o alguna técnica similar para quedar en animación suspendida durante los largos periodos de viaje. Resulta muy sugerente comparar la operativa actual para efectuar una crionización a los rituales ejercitados por los antiguos egipcios en sus ceremonias de momificación. La extracción de órganos para dejarse depositados en recipientes externos (a diferencia de otro tipo de momificaciones realizadas por otras culturas), el dejar el cuerpo sin los fluidos fundamentales, la conservación de las partes blandas mediante las sales… Indudablemente el cuerpo de Ramsés II, acartonado en el Museo de El Cairo, nunca volverá a la vida, pero ¿su momificación no era la imitación de otras técnicas más efectivas y de las que tenían referencia por parte de los dioses?.

Momia de Ramsés II, Museo de El Cairo

Narran todas las culturas que los dioses llegados de las estrellas ascendieron a los cielos. Pero, en el caso de haber existido aquellos exploradores que llegaron a Egipto,  nadie puede afirmar que regresaran de nuevo a Sirio. Algunos investigadores, entre los que se encuentra Robert Temple, baraja la posibilidad, al dominar las técnicas de animación suspendida, foto cuerpos suspendidos pudieran haber quedado o bien en algún lugar de nuestro planeta (¿alguna cámara secreta aún no descubierta en la Gran Pirámide, según narran las leyendas árabes?) o bien en algún tipo de nave nodriza en nuestro propio sistema solar, dormidos o despertándose paulatinamente.

En las tradiciones de los dogones, recogemos el dato de que la nave que aterrizó en la Tierra y portaba a los nomos era ardiente y rugiente, pero que una nueva estrella pudo divisarse en el cielo mientras ellos estaban aquí, lo que nos lleva a pensar en esa nave nodriza. Los dogones la tienen representada en tres dibujos donde se aprecia de diferente tamaño, como si tuviera la facultad de contraerse o expandirse a voluntad. La llamaban “la estrella de la décima luna”. Robert Temple se fijó en un hecho singular: la décima luna principal de Saturno, llamada Febe, es anómala en el sistema solar y mantiene una órbita retrógrada alrededor del planeta, radicalmente opuesta a la de t

Febe, la décima luna

odas las demás lunas de Saturno.

Los dogones afirmaban que los nomos regresarían a nuestro planeta y que, cuando lo hagan, conmemorarán ese día como “el día del pez”. Aseguran asimismo que la primera pista que anuncia su regreso será la aparición en el firmamento de una nueva estrella, a la que llaman “estrella de la décima luna”.

¿Representan las 3 pirámides de Giza las 3 estrellas de Sirio?

 

Resulta sugerente la idea de que las tres pirámides de la meseta de Giza, aparte de representar las tres estrellas del cinturón de Orion (Osiris) representen asimismo las tres estrellas del sistema de Sirio (Isis). La pirámide atribuida al faraón Keops, la más grande, estaba relacionada con Isis, Sirio A, según podemos constatar en la llamada Estela del Inventario. La estrella Sirio A es blanca brillante, con una temperatura superficial de alrededor de 10.000 grados centígrados. Curiosamente la Gran Pirámide poseía un revestimiento muy pulido de fina caliza de la cantera de Tura. Se tiene constancia, por análisis efectuados por André Pochan y W.M. Flinders Petrie, que dicho revestimiento estuve pintado con una leve solución a base de óxido de hierro para potenciar su luminosidad ligeramente dorada. Por ello, al igual que la estrella Sirio A, la pirámide podía verse, cuando los rayos de sol incidían sobre ella, desde una distancia de 80 kilómetros, sirviendo de faro a las caravanas de peregrinos que se acercaban a ella para su adoración como templo solar.

Meseta de Giza

Sirio B es actualmente una enana blanca, aunque anteriormente debía de haber sido una gigante roja. En la meseta de Giza estaría representada en la pirámide atribuída a Kefrén, cuyo revestimiento superior era de color blanco, similar a la Gran Pirámide, pero que en la parte inferior está compuesto por bloques de granito rojo, por lo que la pirámide tenía dos colores, rojo y blanco, posiblemente para significar que la estrella cambió del rojo al blanco.

Los astrónomos Daniel Benest y J.L. Duvent, descubridores en 1995 de Sirio C, la definieron como enana roja o, incluso, una enana marrón. Sorprendentemente la pirámide de Micerinos, que podría representar a Sirio C, estuvo completamente revestida de granito rojo de Aswán.

De ser cierta esta hipótesis, si las tres pirámides de la meseta de Giza representan a las tres estrellas del sistema de Sirio, tendríamos que evaluar si las llamadas pirámides “satélites” se debieran corresponder con posibles planetas que giran alrededor de ellas. Sirio A tendría 3, Sirio B tendría 1 y Sirio C tendría 3. Obviamente nuestra tecnología astronómica no llega a evaluar los posibles planetas orbitales de las estrellas de Sirio, aunque tampoco, hasta hace muy pocos años, se conocían las propias estrellas de la constelación

Ya han pasado cuarenta años desde que Erich von Däniken publicara su polémico libro Recuerdos del futuro, donde mencionaba cientos de anomalías arqueológicas que contradecían la versión oficial de la historia. Su hipótesis para explicarlas era que, en tiempos remotos, astronautas de otros mundos habían visitado la Tierra e interactuado con las primeras civilizaciones, y que tales artefactos eran huellas de esos paleocontactos. El tema provocó un revuelo que ha durado décadas.

 Varios científicos intentaron demostrar la falsedad de esa teoría. Uno de ellos fue Josef Blumrich, un ingeniero galardonado de la NASA, especialista en diseño de naves espaciales. Tras estudiar el pasaje bíblico que, según Däniken, describía una nave espacial, Blumrich publicó The Spaceships of Ezequiel, donde no sólo apoyaba a Däniken, sino que mostraba el diseño de la nave descrita en la Biblia. Por si fuera poco, creó y patentó la rueda omnidireccional guiándose por la descripción del profeta bíblico. Esa rueda fue usada primero por la NASA en sus vehículos de exploración y hoy se emplea también en otros campos.

 
 

Con el tiempo, numerosos científicos e ingenieros se han sumado a las filas de quienes aseguran que algo anda mal en lo que nos han enseñado en la escuela. Y si no todos apoyan la hipótesis de los astronautas antiguos, al menos aseguran que hay mucho más en nuestro pasado de lo que pretende hacernos creer la arqueología tradicional. Los libros escritos por especialistas que apoyan la hipótesis de que nuestro pasado es muy diferente a la idea que teníamos sobre él ya se cuentan por centenares

Uno de ellos es Lost Technologies of Ancient Egypt: Advanced Engineering in the Temples of the Pharaohs(Tecnologías perdidas del Antiguo Egipto: ingeniería avanzada en los templos faraónicos), del ingeniero Christopher Dunn, quien ha trabajado en la industria aeroespacial, ha sido diseñador de instrumentos y herramientas, colaboró en el desarrollo de equipos de rayos láser de alta precisión usados en la fabricación y ensamblado de piezas para la aviación y motores de turbina, y ha sido jefe de proyectos en la industria metalúrgica.

Dunn parte de una premisa aplastante. A mediados del siglo XIX, se produjo la Segunda Revolución Industrial. Los trenes y barcos de vapor aumentaban su velocidad. Las computadoras ni siquiera eran un sueño. En apenas 150 años, la creatividad ha diseñado un mundo digital donde palabras e imágenes viajan casi instantáneamente al otro lado del planeta. Las herramientas de mano se han convertido en instrumentos robotizados. Nuestra civilización ha salido de la Edad Media, pasando por el Renacimiento hasta la conquista espacial en apenas 500 años. Sin embargo, se nos intenta hacer creer que en los más de 3.000 años que duró la civilización egipcia, las herramientas que usaron aquellos hombres nunca cambiaron; que quienes lograron obras de ingeniería que ni siquiera hoy podemos igualar, solo utilizaron martillos y cinceles de cobre y madera sin cambiar un ápice su diseño.

Durante 35 años, Dunn ha estudiando los monumentos egipcios, desde las pirámides hasta los templos de Karnak y Denderah, pasando por las gigantescas esculturas de Ramsés. Fotos de esas superficies, revisadas bajo microscopios electrónicos, e innumerables experimentos hechos con las herramientas supuestamente usadas por los constructores, han demostrado que ninguno de esos instrumentos de cobre y madera, pudo haber dejado esas marcas de precisión mecánica sobre las superficies perfectamente pulidas, redondeadas o anguladas con regularidades de centésimas de milímetros. El hecho de que solo se hayan recuperado unas pobres herramientas de cobre y madera en las cercanías de los monumentos, no quiere decir que no haya otras en espera de ser descubiertas.

Dunn muestra fotos y esquemas donde se aprecia que han debido existir equipos de alta precisión para lograr, por ejemplo, que todos los detalles del rostro en las estatuas de Ramsés contengan una correlación bilateral milimétrica. De hecho, hoy solo es posible conseguir semejante acabado utilizando el barrido por puntos de una computadora. Por supuesto, Dunn no infiere que los egipcios poseyeran computadoras, sino que la cultura que construyó tales monumentos tuvo acceso a una tecnología hoy perdida que quizás esté bajo las narices de los arqueólogos, quienes no se dan cuenta de su existencia porque no cuentan con el bagaje necesario para ello.

Usando lo que hoy se llama “reversal engineering” (ingeniería a la inversa o al revés), en la que a partir de un objeto los especialistas identifican cómo y con qué tipo de herramientas fue construido, Dunn propone la posibilidad de que se hayan usado mega-sierras o tornos verticales gigantes para cortar muchas de esas piedras monumentales. Existen varias hondonadas o trincheras que los arqueólogos llaman boat pits (pozos de barcos) debido a su forma. Los egiptólogos piensan que son símbolos del transporte que conducía a los faraones a la otra vida, debido a que en uno de ellos apareció un barco que hoy se encuentra en un museo. Pero Dunn ha hecho notar que otras trincheras, como la de Abu Roash, son demasiado estrechas y profundas, y que ni siquiera tienen forma de barco.

Como muestran sus esquemas, tales trincheras pudieron ser el sitio perfecto para acomodar ese sistema de mega-sierras que permitirían cortar bloques gigantes con la precisión requerida, con una eficacia que tendría mucho más sentido que  la propuesta por los arqueólogos. Pese a todos los intentos que se han realizado con las herramientas de madera y cobre halladas hasta ahora, ha sido imposible cortar un solo bloque o fragmento de estatuas con la misma precisión que aparece en los monumentos.

Son impresionantes las fotos donde se ven las marcas producidas por maquinarias modernas de alta precisión al compararlas con las que aparecen en los monumentos egipcios. No hay manera de que un martillo o un cincel manejados por manos humanas dejen esas marcas.

Dunn no descarta que una civilización terrestre,o extraterrestre  anterior a la egipcia, pudiera haber sido la responsable de muchos de los grandes monumentos que hoy se atribuyen a los súbditos de Keops. Y cita, por ejemplo, las conclusiones del geólogo Robert Schoch, de la Universidad de Boston, quien ha calculado que la erosión de la Esfinge (atribuida al agua) tuvo que ocurrir entre los años 5.000 y 7.000 a.C. Los arqueólogos han puesto el grito en el cielo porque, según ellos, en esa época, sólo había tribus de cazadores y recolectores sin recursos para tamaña obra de ingeniería. Sin embargo, la ciencia de los sedimentos y de la erosión ―que son la especialidad de un geólogo― parece decir otra cosa.

El libro de Dunn demuestra que existen muchos enigmas que los arqueólogos no lograrán desentrañar solos. Es necesaria la colaboración de ingenieros, arquitectos, geólogos y otros especialistas que los ayuden a evaluar mejor esos “imposibles” sobre los que prefieren guardar un molesto silencio, porque su existencia contradice la historia oficial.

Las pirámides de Egipto son algunas de las estructuras más antiguas, espectaculares y fascinantes jamás vistas en nuestro mundo. Sin embargo, el misterio acerca de su construcción persiste hasta el día de hoy, y los más destacados investigadores y arqueólogos han sido incapaces de descifrar el misterio de su construcción.

aún no estamos más cerca que antes de descubrir como se construyeron las pirámides de egipto. Seguramente han oído o visto muchas películas o documentales con miles de esclavos construyendo las pirámides en las que se enterrarían los faraones, pero nadie aún se pone de acuerdo en su verdadero propósito.

Este tema es sumamente controvertido en la comunidad académica, ya que existen numerosas teorías que apuntan a que las 3 pirámides y la esfinge de Guiza son mucho más antiguas de lo que se cree. La prueba esta en las marcas de erosión vertical que la esfinge presenta, las cuales solo pueden haber sido producidas por lluvias torrenciales dándole una antiguedad de al menos 5000 años, que supera con creces la primera dinastía de faraones egipcios.

Esta idea, a pesar de haber sido verificada en numerosas ocasiones y de manera independiente por varios investigadores es rechazada por resultar demasiado controvertida. No estoy sugiriendo en ningún momento que las pirámides fuesen construidas por extraterrestres ni otras explicaciones carentes de fundamento que han alcanzado cierta popularidad, sólo apunto a que todas las teorías “aceptadas” tienen inmensos huecos, y las opciones alternativas no son consideradas por contradecir un canon demasiado cerrado.

Cabe mencionar que el desgaste en las 3 pirámides de Guiza y la esfinge, da a entender que éstas son más antiguas que las pirámides posteriores y que los egipcios fueron perdiendo los conocimientos de cómo construirlas a medida que su sociedad y su cultura degeneraban. Esto explicaría por qué las famosas pirámides y la esfinge han resistido el paso del tiempo de una manera mucho mejor que las otras, muchas de las cuales han quedado reducidas a montones de piedras (se han encontrado hasta la fecha 138 pirámides en Egipto).

Con respecto a las pirámides en sí, se han sugerido varios métodos siendo el más aceptado el siguiente:

Previamente se procedía a aplanar el terreno rocoso, y excavar canales para inundarlos de agua y así poder marcar líneas de nivel con las que preparar una superficie horizontal. Después se rellenaban los surcos. A continuación se excavaba la cámara subterránea y se comenzaba la edificación.

La mayoría de los bloques de piedra eran cortados en canteras próximas al lugar de construcción. Se transportaban otros de las canteras del sur del país con ayuda de gigantescas barcazas. Los bloques se colocaban a continuación sobre trineos y se arrastraban hasta su emplazamiento definitivo.

El gran problema con esta teoría y todas las que la rodean son dos.

A efectos prácticos se han descubierto poca o ninguna evidencia que describa el proceso de construcción, algo que resulta harto curioso ya que los egipcios dejaban registro sobre todos los aspectos de su vida (sabemos hasta los nombres de los gatos de los faraones, pero no cómo se construyeron las pirámides).

Básicamente las ideas acerca de la construcción de las pirámides son especulaciones modernas que intentan racionalizar las capacidades de construcción de los egipcios de la época pero que al hacerlo no toman en cuenta la evidencia física, que deja enormes preguntas que aún no han podido ser respondidas.

Cada vez que vean un documental, cada vez que intenten mostrarles los huesos de los animales y de los esclavos que trabajaron en las pirámides, esperen un poco y vean si les muestran una prueba clara de como se construyeron. Hasta ahora no lo harán y la egiptología sigue dando vueltas al tema intentando ignorar la pregunta incómoda, que siglos de excavaciones no han logrado responder.

El museo de El Cairo.

 Este museo encierra algunos misterios, de los que no se cuenta nada en libros de historia, y que voy a comenzar a enumerar.

Junto a la sala de las momias, hay una vitrina en la que se expone un disco circular que se asemeja a la hélice de algún vehículo. Fue descubierta en la Mastaba de Sabu (100-3000 aC) , durante las excavaciones de Walter B. Emery en enero de 1936. Todo ello está al norte de Saqqara, a unos 1,7 kilómetros al norte del Paso de la Pirámide de Djoser.

Sabu fue un alto funcionario o administrador de una ciudad o una provincia, durante el reinado de la Dinastía I. El interior de la mastaba era una subestructura de siete habitaciones ubicadas en un hoyo a una profundidad de 2,55 metros en el sustrato de grava y roca caliza. Las habitaciones estaban separadas por paredes de ladrillo de barro negro.

En la primera sala se encontraron intactas paredes de barro con restos de yeso y un techo de planchas de madera. La sala se llenó con 96 navíos de cerámica, algunos de los cuales llevaban el nombre del rey Den y de Sabu.

En la segunda sala fueron encontrados huesos de buey y restos de cerámica. En la tercera sala había 71 naves sin impresiones. En la cuarta sala fue encontrada la habitación casi vacía; solo se encontraron fragmentos de vasos de piedra y cerámica. La quinta sala era la sala funeraria. Contenía los restos de Sabu, y ésta fue la primera vez que un noble de la Dinastía I se encontró en la posición que originariamente se había colocado en el momento del entierro. Lo malo es que su tumba fue saqueada en algún momento de su historia.

Los objetos que se encontraron eran de cobre, sílex, 77 barcos de cerámica, cajas de marfil, huesos, flechas, piedras y vasos. Fueron encontrados, además, 48 navíos de piedra en la cámara funeraria, aunque estaban rotos.

Sobre una de las barcas se encontró un disco, junto a los sellos del rey Anedjib. El disco o hélice tiene un diámetro de 61 centímetros y una altura de 10, según las mediciones de Emery, con un tubo de casi 10 centímetros de diámetro en el centro. Emery sugirió que el artefacto podría haber sido tallado como imitación de una parte del navío, con un agujero central que originalmente fue diseñado para encajar en un pedestal. Fue tallado en esquisto, un mineral tan fuerte como el cemento y que se usaba en la construcción.

William Kay sugirió que la hélice formaba parte de un ritual como lámpara de aceite con mechas. Curiosa interpretación. Dentro de la típica política de los arqueólogos y egiptólogos oficialistas, este objeto no es más que una bandeja o el pedestal de algún candelabro.

Ahora bien, si fue encontrado junto a un navío parecería lo que es, una hélice, o algún sistema de refrigeración de algo. ¿Pero de qué?

Las sorpresas no se acaban ahí. Uno de los sarcófagos, escondido en unos de los rincones del museo, muestra unos increíbles agujeros de 20 centímetros de diámetro, totalmente circulares y que traspasan de parte a parte los asideros del sepulcro de piedra. Uno se queda estupefacto pensando en si será cierto que los antiguos egipcios disponían de enormes taladros mecánicos. Es más, estos mismos agujeros de broca los volvimos a ver en el templo de Karnak, días más tarde, junto a unos cortes de sierra totalmente rectos, en algunos de los bloques del tabernáculo.

Vamos a ver posibles explicaciones racionales, que afirman este particular, basándonos en las explicaciones de los egiptólogos, pues dicen estos que los sarcófagos y obeliscos de diorita fueron modelados con herramientas de cobre. ¿Cómo pudieron los egipcios trabajar cantos como la diorita, cuya dureza está un punto por debajo de la del diamante?

La verdad es que existen dioritas relativamente blandas y otras más duras y ricas en cuarzo. Las dioritas, al igual que los granitos, son rocas volcánicas (magmáticas) y guardan un parecido con estos, encontrándose siempre su dureza por debajo del siete en la escala de Mohs (cabe recordar que en esta escala el siete es el cuarzo). Pues bien, el sarcófago del museo tampoco está compuesto por diorita, sino por granito.

Actualmente se manejan distintas escalas de dureza y cada una tiene su propio ensayo y definición (las de Brinell, Knoop y sobretodo las de Vicker y Rockwell), pero la más famosa es precisamente la peor y la que encima suele tratarse como única: la escala de Mohs, que compara 10 minerales de dureza creciente, pone al talco en el 1 y al diamante en el 10; dando la falsa impresión de que éste es sólo 10 veces más duro que el talco, cuando en realidad lo sería más de 36 veces.

Aun con todo, ¿cómo fue posible esculpir en materiales duros estatuas tan perfectas como las del antiguo Egipto con herramientas de cobre?

Rocas del tipo diorita-granito, junto con calizas como el mármol y otras, han sido elegidas desde la antigüedad para la realización de esculturas, por su belleza y por su facilidad para “saltar en pedazos”. La fragilidad de estas rocas puede ser una ventaja para un buen artista, que con maestría las modela sin que se desmoronen. Y un cincel de cobre es una herramienta perfectamente útil para este fin, aunque otros metales puedan resultar mejores. El cincel tiene como misión principal el comunicar el impacto a la roca, que producido en el lugar oportuno (sólo con las vibraciones no controladas se podría destruir por completo la roca más dura), hace que se desprendan los trozos que el escultor desea eliminar. No importa demasiado que el cincel sea blando, es hasta necesario si se quiere alisar una superficie, eliminando los salientes con cuidado y sin rayarla.

El proceso de elaboración en la piedra, parece ser que se realizaba de la siguiente forma. La primera fase se realizaba en la misma cantera, en ella se perfilaba la forma aproximada. Esta fase era quizá la más peligrosa, ya que al martillearlas algunas se quebraban y terminaban siendo abandonadas allí mismo. Después se refinaban a mazo y cincel. El trabajo más delicado de los detalles era elaborado mediante raspado, normalmente con una azuela, para terminar con el pulimentado con arena o polvo de rocas igual o más duras (la cuarcita por ejemplo), aplicado mediante frotamiento con cuero.

Al pulimentarla, por muy dura que sea una roca, siempre se puede obtener polvo de esa misma roca y utilizarlo. Además al aplicarlo, se obtiene más polvo y más fino, con lo que a medida que trabajaban, obtenían mucha más y mejor materia prima para proseguir con el pulimentado hasta dejarlo, como se suele decir, “a punto de espejo”.

Existían multitud de tipos de taladros, de innumerables formas y tamaños. Cierto, aunque parezca todo lo contrario, los egipcios conocían las brocas.

La herramienta era tan común y utilizada desde las primeras dinastías que hasta palabras como arte (hemet), artesanía, artesanos y muchas otras, estaban constituidas por el signo de la barrena (berbiquí o taladro). Algunas de estas formas están representadas en la escritura jeroglífica, en las palabras de los dioses. Es curioso que leyendo el libro “El enigma de la piedra”, un egiptólogo como Christian Jacq, asegure que hay ideogramas de los jeroglíficos que no sabe lo que simbolizan, y muestra como ejemplo un símbolo que parece un taladro.

Pues bien, había taladros para rocas, para agujerar cuentas de collares de perlas, para hacer fuego e incluso vasos de piedra u otras aplicaciones. Con los pequeños taladros se utilizaba una especie de arco para hacerlos girar a gran velocidad de forma cómoda.

Los taladros de cobre eran “impregnados” del agente abrasivo (por ejemplo polvo rico en cuarzo depositado sobre la roca a taladrar), y tanto éste, como la forma y tamaño finales, dependían del destino que se les diera. Para taladrar también se mojaban en aceite o grasas, lo cual facilitaba enormemente el trabajo.

¿Cómo puede penetrar el taladro tan rápido en una roca tan dura, a veces hasta 2 milímetros por vuelta, como aseguran algunos investigadores?

La respuesta es simple, no es cierto que penetraran hasta 2 milímetros por vuelta. En las pruebas recogidas hasta la fecha se muestra que las marcas no son totalmente paralelas, que empiezan y terminan de forma aleatoria, ya que el tamaño de los surcos depende sólo del tamaño de grano del abrasivo (normalmente polvo de cuarcita).

Cuando unos se rompían o desgastaban, entraban en acción otros (de ahí que los surcos tengan principio y fin, sean desiguales en tamaño y no sean realmente paralelos siempre). Lo que las penetraba era esencialmente el cuarzo contenido en cualquiera de las rocas trituradas empleadas como abrasivo. También se ha demostrado en los ensayos experimentales que esas marcas aumentan cuando se usan aceites o grasas a la vez; es decir, los taladros se lubricaban también. Sin lubricación las marcas son mucho más pequeñas, por tanto, más rozamiento trituraba el abrasivo y el agujero quedaba más suave, pero destruía más rápidamente el taladro.

Para muestra un botón, así que lo mejor será que el lector busque los ideogramas o jeroglíficos que representan a los taladros. Es más, existen representaciones de trabajadores egipcios usando taladros gigantes en las paredes de los templos. Vamos, que sí existieron los taladros y las brocas. Falta únicamente saber si estos se manejaban mediante algún ingenio manual o bien estaban conectados a alguna especie de batería rudimentaria.

La verdad es que, a medida que uno se adentra en el Egipto faraónico, la idea de algún tipo de electricidad primaria no parece tan descabellada. Larry Brian Radka, en su obra “The Electric Mirror of the Pharos Lighthouse” demuestra que la cantidad de combustible que se necesitaría para encender el famoso faro de la isla de Faros, o sea el Faro de Alejandría, no se hubiera conseguido ni reuniendo todo el carburante de Egipto. E importarlo habría resultado prohibitivo económicamente. Radka sostiene que el faro debía estar provisto de una lámpara con un arco entre electrodos de carbón, donde una simple chispa eléctrica saltaba entre los extremos afilados de unas barras cargadas con positivo y negativo, produciendo una luz intensa y cegadora. Radka asegura que la fuente debía ser una pila de líquido, conocida como pila de Lalande en el siglo XIX, realizada a base de vidrio, cobre, mercurio y lejía. Si se juntaban varias baterías de este tipo, en serie, bastaría para suministrar el voltaje adecuado y la corriente necesaria para alimentar un faro. Científicamente hablando, este tipo de pila no requiere fuentes energéticas externas, sino que basta con reemplazar componentes internos, cuando se gastan, para retomar su rendimiento.

En la obra “Edipo Egipcíaco” escrita por el padre jesuita Atasnasio Kirchner en el 1565, describe parte de un documento hindú con los pasos para construir una batería eléctrica. Aquí se lee lo siguiente: “Colocar una plancha de cobre bien limpia, una vasija de barro, cubrirlo con sulfato de cobre, y luego cubrirlo todo con serrín húmedo, para evitar la polarización. Después poner una capa de mercurio amalgamado con zinc encima del serrín húmedo. El contacto producirá una energía por el doble nombre de Mitra-Varuna. Se dice que una cadena de cien vasijas de este tipo proporciona una fuerza muy activa y eficaz”. También Plutarco observa en el Templo de Júpiter-Amón una “lampara perpetua” y así lo escribió en el Siglo I.

Podría parecer absurda esta teoría, si no fuera porque en Oriente Próximo se descubrió la llamada Pila de Bagdad, por parte del arqueólogo Wilhelm Koening, en 1938, en Khujut Rabu, a las afueras de Bagdad (de ahí el nombre heredado por el ingenio). La tinaja de loza que encontró estaba dotada de un tapón de asfalto, atravesado por una barra de hierro, con la sección inferior interna rodeada de un cilindro de cobre. Determinados zumos, hacían que esta pila generara voltaje. Incluso Arne Eggebrecht, un científico alemán, consiguió realizar galvanizaciones, al aplicar una pequeña corriente eléctrica, a partir de una pila de Lalande, para derretir y adherir una fina capa de algún metal, como el oro, sobre la superficie de otro, como la plata. Y ahora viene lo curioso: las joyas que se encontraron en la tumba de Tutankamon, y que vimos expuestas en una de las salas del Museo del Cairo. Lo extraño es que nadie se haya preguntado cómo es que hay un galvanizado electrolítico en las joyas de este faraón, cuando es imposible unir el oro y la plata, si no es con este método. Es más, algunas de las estatuas macizas de oro de esta época, se ha demostrado que en realidad sólo llevaban un baño de oro, lo que indica el uso de esta tecnología.

Que los antiguos egipcios conocían la electricidad y la aplicaban, no hay duda. La Pila de Bagdad parece ser la reminiscencia de un pasado remoto, en unos tiempos olvidados en la que la tecnología era mucho más avanzada. El Faro de Alejandría, curiosamente, tenía una altura de 280 codos reales del antiguo reino, la misma altura que la Gran Pirámide, construidas ambas con los mismos principios de geometría sagrada.

Los llamados “Textos de las Pirámides” mencionan constantemente “luces que nunca se apagan”. Christian Jacq, en una de sus obras, alude a ellas y apunta a que los egipcios desconocían cómo funcionaban estas lámparas, pues no se recargaban como los candiles. Los antiguos egipcios afirmaban, sin rubor, que las lámparas habían sido un regalo de los dioses.

Las lámparas, como no podía ser de otra manera, aparecen en el templo de Dendera. Nuestro grupo las vio en los subterráneos del templo, un lugar en el que apenas se puede respirar, y al que debes descender mediante unas escaleras de madera, totalmente precarias. También se podían apreciar en algunas marquesinas, en los techos. El mismo tejado, al que no pudimos subir, por estar protegido por vigilancia, cuenta con una serie de canales o pozos con restos de sustancias de los compuestos de las mencionadas pilas.

el ingeniero eléctrico Walter Gran, jefe de proyectos de una compañía austríaca construyó un modelo de la bombilla egipcia,

En los documentos de Deir El Medina, los que hacen referencia a la contabilidad diaria de todo el instrumental utilizado durante cada jornada de trabajo en la construcción y decoración de las tumba de los reyes, se hace especial hincapié en la necesidad de llevar a cabo una contabilidad estricta de las lámparas utilizadas diariamente en el trabajo. El sentido plural del término hace entender que eran varias las que se gastaban en un día y el balance exacto de las mismas, llevado a cabo por los escribas y los oficiales. Eso quiere decir que estas lámparas no eran candiles, y que se tenía mucho cuidado de las mismas.

El célebre templo de Dendera, consagrado a la diosa Hathor, como hemos dicho, conserva estas bombillas en sus paredes. Las imágenes esculpidas sobre la pared muestran dos individuos enfrentados. Cada uno de ellos carga con una especie de cristal de vidrio, en cuyo interior se observa una serpiente, que nace de una flor de loto. Uno de los tallos o cable va a dar a una caja o batería. En otro lugar del mismo templo de Dendera se repiten las bombillas, pero con la particularidad de que, en esta ocasión, son vigiladas por unos babuinos.

La flor de loto que aparece en la base de las “bombillas” es interpretada como luz. Desde el punto de vista simbólico, en el antiguo Egipto la flor de loto, seshen, debe ser entendida como una alegoría del sol y de la creación. La serpiente que aparece en el interior de estas bombillas pudiera ser el símbolo de la energía por antonomasia, aunque se sabe que la serpiente, Apofhis, era el símbolo del mal y que su ocupación habitual se centraba en hacer la vida imposible al dios sol Ra, para impedir que cada mañana lograra volver a iluminar la tierra de Egipto. Por lo tanto, su lugar de operaciones era la noche; las doce horas que tardaba el sol en aparecer otra vez sobre el horizonte. Uno de los integrante sdel equipo, César, me hace saber que la serpiente, en simbología esotérica, tiene la connotación de sabiduría, que también se requiere para minpular cargas eléctricas.

Lo que sí es seguro es que uno de los símbolos, que hay junto a la entrada a sala del zodíaco de Dendera, contiene dos de estas bombillas, y que una de ellas parece estar conectada a una jarra o tal vez a una de estas pilas. Cuando le pregunté por ello a un entendido, éste me respondió que era agua volcada desde una jarra. Ahora bien, es cierto que ese símbolo representa el agua, pero hay dos marcas quebradas en lugar de una, como si se tratara del positivo y el negativo de dos cables. Y también es cierto que ese símbolo significa “energía” para los antiguos egipcios.

¿Todas estas pruebas no bastan a los escépticos? ¿Todavía puede haber alguien que dude de algún tipo de electricidad básica en el Egipto faraónico? En el mismo Museo del Cairo se puede ver una barcaza o arca de la alianza, una de las muchas que usaron los egipcios, como si se tratara de pilas transportables. Tengo mi propia teoría sobre el arca de la alianza de los judíos, ya que Moisés, no olvidemos, fue egipcio. Quizás algún día me atreva a seguir investigando sobre ello para demostrar que el arca perdida no era otra cosa que una batería.

                                                               

En todo el mundo un solo artefacto sagrado conserva en forma clara y coherente el patrón completo de la Edad del Mundo.

Este es el Zodíaco de Dendera, un bajorrelieve del sur de Egipto, conservado en el Louvre. Densamente codificado con el mito y la alusión histórica, este artefacto conserva la sabiduría de los ancestros olvidados que vieron dentro de los secretos del tiempo.

Diseñado como un selector de exploración del tiempo que revela el patrón mítico de la experiencia de la humanidad más de 26 milenios.

Las Edades del zodíaco (Aries, Piscis, Acuario) están grabadas en el Zodíaco de Dendera, en imágenes que pueden ser vinculadas con los patrones estelares y a su vez con los períodos históricos. El resultado es una agenda integral, una perspectiva visionaria de desarrollo humano en el largo plazo.

Dendera demuestra el conocimiento iniciado del ciclo completo de 26.000 años de calendario astronómico (precesión), incluyendo la hora del punto de comienzo o la hora cero del ciclo completo. Tal precisión no es posible sin el conocimiento de la dirección hacia el centro galáctico y la alineación precesional con el centro, o fase de bloqueo, llegando en 2216 CE.

El Zodíaco de Dendera registra la fecha calendárica más antigua conocida, 4.241 antes de Cristo.

Sólo en esa cuenta, este artefacto es único en el mundo, pero también presenta varias características notables que no se encuentran en ninguna otra reliquia antigua. Muestra el marco general de todas las Edades del Mundo, con especial referencia a la época en la que estamos viviendo ahora, y los dos siglos venideros.

Los estudios basados en el apoyo de ese marco apoyan la correlación de los calendarios hindúes, egipcios, mayas y el calendario azteca, de una manera inteligible, para poder descomponer en factores la sincronización cósmica hasta la era inmediata

Esferas de piedra de Costa Rica:

File:Stone sphere.jpg

Las Esferas de piedra de Costa Rica son un grupo de más de quinientas petrosferas ubicadas principalmente en el sur de Costa Rica en la llanura aluvial del Delta del Diquís (confluencia del río Sierpe y el Río Grande de Térraba), en la Península de Osa y en la Isla del Caño.

Las esferas son conocidas localmente como “Las bolas de Costa Rica”. Como conjunto se consideran únicas en el mundo por su número, tamaño, perfección, formación de esquemas organizados y abstracción ajena a modelos naturales.

Las dimensiones de las esferas oscilan en un rango de los 10 centímetros hasta los 2,57 metros de diámetro y su peso llega a superar las 16 toneladas. La mayoría están hechas en piedras duras como granodiorita, gabros y algunas pocas en caliza. Los arqueólogos a través de la estratigrafía de su emplazamiento y de otros objetos encontrados en su cercanía, estiman que las piedras fueron ubicadas por los indígenas de la zona entre el siglo IV a. C.|300 a. C. y el 300 d. C., pero el trabajo escultórico aún no ha podido ser datado científicamente.

También se han encontrado junto a objetos del tipo “cerámica polícroma de Buenos Aires” (10001500 a. C.) y se ha establecido que la zona estuvo habitada al menos desde el 6000 a. C.. Han sido descubiertos 34 sitios arqueológicos, desde el delta del Diquís en el sur, la Isla del Caño a 17 kilómetros de la costa, llanuras atlánticas hasta en Papagayo, Golfo de Nicoya (a 300 km al norte del delta del río Diquís).

Hoy cientos de estas esferas pequeñas se encuentran en colecciones privadas y museos dispersos por el mundo

La primera incursión española en la zona data de 1516, cuando Hernán Ponce y Bartolomé Hurtado partieron de la Península de Azuero en Panamá hasta las costas del delta. Luego en 1522 Gil González Dávila junto a su piloto Andrés Niño, navegó desde el golfo de Chiriquí hasta el mismo delta del río Diquís. Con un grupo de exploradores, Gil González marchó por tierra hasta la zona conocida hoy con el nombre de Palmar, no sin antes tomar por asalto la villa del cacique Coto ubicada en las cercanías del río que hoy lleva su nombre. Ninguno informó como llamativo nada más que el abundante oro que usaban los «salvajes» de la zona.

En 1547, en Los anales sur-americanos, Francisco Pizarro ―el conquistador del Perú― declaró: «Escuché que los altos señores de este imperio [Perú] se reúnen cada cuatro años en el País de las Bolas, donde al parecer reciben consejos de grandes sabios». Es poco probable que cada cuatro años llegaran indígenas desde el Perú, pero en Costa Rica se han descubierto objetos e influencias artesanales tanto de mayas (de Guatemala), olmecas y aztecas (de México, muy lejos desde el norte) como de chibchas (de Colombia), quechuas e incas (desde Perú, muy lejos en el sur). Por ejemplo existió una escuela de sukías llamada Guayabo, ubicada en Turrialba de Cartago.

Cuando el conquistador español Juan Vázquez de Coronado en el año 1563 estuvo en el valle del Diquís, informó al rey Felipe ―con carta fechada el 2 de julio de ese año― en detalle todo lo que vio y «recolectó», pero no describió nada parecido a esferas de piedra.

Ahora conocemos las bolas de piedra por su descubrimiento en 1939, cuando la compañía bananera estadounidense Standard Fruit Company empezó a deforestar tales territorios para cultivar banano. Desde entonces se vieron como un misterio y los estadounidenses dinamitaron algunas de ellas, por la creencia de que en su interior podría haber oro.

La primera mención internacional fue un pequeño artículo arqueológico de Doris Stone publicado en 1943 en la revista American Antiquity, atrayendo la atención de Samuel Kirkland Lothrop (del Peabody Museum y la Universidad de Harvard), quien en 1948 estaba en Costa Rica. Contactó en San José a Doris Stone, quien le aportó información y contactos para investigar en zona más conocida donde estaban apareciendo las esferas de piedra. Finalmente Lothrop publicó sus investigaciones en su libro Archaeology of the Diquís Delta. Costa Rica, 1963.

Desde 1970 las autoridades del Gobierno protegen las esferas de piedra precolombinas y sus emplazamientos. Se han reensamblado algunas dinamitadas bajo el cuidado del Museo Nacional, quien con el apoyo de la ley está recuperando otras que habían sido trasladadas por particulares a empresas, residencias e instituciones públicas.

Los estudiantes y vecinos de Palmar Norte bloquearon las calles para impedir la salida de los camiones que intentaban robarlas

El Museo Nacional ―asociado a universidades nacionales e internacionles―, ha efectuado múltiples investigaciones arqueológicas. Actualmente en la Finca 6 de Palmar Sur (Cantón de Osa), se construye el parque Can Basat Roje (‘esferas de piedra’ en dialecto indígena) o “Parque de las Bolas de Piedra”, propuesto originalmente por el arquitecto Ibo Bonilla en 1979, para ubicar las esferas recuperadas, de las cuales no se conoce su locación original. Este parque es parte de un amplio proyecto arqueológico, bajo la guía del Museo Nacional de Costa Rica y el padrinazgo del reconocido escultor Jorge Jiménez Deredia.

Entre los ejemplares de esferas que se encuentran en el extranjero destacan las dos que se encuentran en las bodegas de Fairmount Park Asosociation de Filadelfia, Pensilvania y la otra en la Embajada de Costa Rica en Washington, las cuales fueron cedidas con la autorización del Museo Nacional de Costa Rica del 10 de febrero de 1971, gestionado por el estadounidense Samuel Adams Green, conocido coleccionista y curador de arte, que luego se dedicó a estudiar y proteger diferentes sitios sagrados del mundo, a través de Landmarks Foundation, organización creada en 1977 y por lo cual vino a Costa Rica en 1998 y colaboró efectivamente en lograr el retorno en 1999 de las primeras ocho esferas al Cantón de Osa, su lugar de origen.

En el año 2010 los investigadores John Hoopes (de la Universidad de Kansas), Nuria Sanz (del Centro de Patrimonio Mundial de la Humanidad), Helaine Silverman (del Consejo Internacional de Museos) y otras autoridades académicas, visitaron el sitio de las esferas de piedra para evaluar la elegibilidad y protección de la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

Durante el 2011 las comunidades de la zona organizaron actividades, como el Festival de las Esferas, para promoverlas cultural y turísticamente. En el 2012 la Unión de Municipalidades de Osa acogió la iniciativa de Vicente Cassanya, conocido astrólogo y estudioso de sitios sagrados de la humanidad, para crear el “Proyecto Esferas” con el objetivo de consolidar el reconocimiento internacional del valor de las esferas de piedra, incentivar un turismo respetuoso de este patrimonio mundial para colaborar con el desarrollo sustentable de las comunidades de la región como herederas legítimas y principales encargadas de su protección. En octubre del 2012 el “Proyecto Esferas” organizó con gran suceso una serie de actividades como el Festival Internacional de Música Osastok, talleres, encuentros, recorridos y un ciclo de conferencias con estudiosos de las esferas y otros sitios megalíticos, entre ellos Ivar Zapp, Alberto Sibaja, Ibo Bonilla, Alfredo González, Vicente Cassanya, Abel Salazar y Miguel Blanco. Las actividades generaron una gran cobertura mediática y controvertidas opiniones de expertos, arqueólogos, antropólogos, políticos, artistas, arquitectos, comunicadores, líderes comunales e indígenas, funcionarios, etc. que involucraron a la sociedad en general y a la comunidad en particular.

Para noviembre del 2012 el país ya había entregado los documentos requeridos por la UNESCO para formalizar la denominación buscada

Han surgido muchos mitos e hipótesis alrededor de estas esferas, su significado, sus constructores, fines, técnicas constructivas y de transporte, fecha y canteras de las piedras: hechas por descendentes de la Atlántida, geomorfosis natural, pociones secretas para ablandar la piedra, que en el centro tienen una semilla de café, participación de extraterrestres, ejes energéticos complementarios a Nazca y Pascua, delimitación territorial, hitos conmemorativos, representación del eterno femenino, dispositivos navegacionales, símbolo perfecto de la divinidad, fuentes de energía y bienestar, dispositivos de equilibrio tectónico, puertas dimensionales. Enfoques esotéricos han sido tratados en múltiples libros como en los escritos por el escritor suizo de bestsellers Erich von Däniken y el escritor español Juan José Benítez.

En la cosmogonía bribri, compartida por cabécares y otras étnias ancestrales de América, las esferas de piedra son “balas de Tara” (Tara o Tlachque el Dios del trueno) que con una inmensa cerbatana las lanzaba a los Serkes (dioses de los vientos y los huracanes) para alejarlos de estas tierras.

Sumerios:

Los Sumerios, habitantes de Sumeria, antigua región del Oriente Medio que formaba la parte sur de la antigua Mesopotamia, entre las planicies aluviales de los ríos Éufrates Tigris. Mesopotamia, nombre griego que significa “Entre los ríos”, comprendía distintas regiones como Sumeria al sur, Acad en el centro, y Asiria, en el norte. En muchas ciudades de esta civilización, se han hallado muchos objetos y documentos antiguos que testimonian las huellas de un pasado remoto sorprendente. La civilización sumeria está considerada como la primera y más antigua civilización del mundo, aceptado así por la arqueología moderna y oficial. La procedencia de sus habitantes, los sumerios, es incierta y existen numerosas hipótesis. El término “sumerio” también se aplica a todos los hablantes de la lengua sumeria. En la lengua sumeria esta región era denominada Kengi (ki), equivalente al acadio mat Sumeri, esto es, la «tierra de Súmer».

El nombre “sumerio” fue dado por los semitas acadios quienes serían los sucesores en términos históricos de los Sumerios, pero aún se desconoce porque los Acadios llamaron a estas tierras Shumeru.  Los Sumerios se hacían llamar a sí mismos sag-giga que significa literalmente “el pueblo de cabezas negras”. De acuerdo al historiador babilonio Beroso, los sumerios fueron “extranjeros de caras negras”.

De acuerdo a las investigaciones, en la Baja Mesopotamia existieron asentamientos humanos desde el período Neolítico ((6700 a. C. – 6500 a. C) y Calcolítico ((5500 – 5000 a. C),  El Obeid (5000 – 4000 a. C.), Uruk (4000 – 3200 a. C.) y Yemdet Nasr (3200 – 3000 a. C.)

La lengua sumeria no tuvo parentesco con ninguna otra de su época, no ha habido ningún vocabulario en el mundo que se le pareciera. Era una lengua de tipo aglutinante (como el turco o finlandés), es decir, una palabra consta de una raíz que expresa un concepto y una partícula anexa que le da el significado. También se formaban palabras con dos raíces, lu=hombre, gal=grande, lugal=hombre grande=rey.

Con los sumerios apareció lo que llamamos Civilización, con ellos aparecieron los rasgos tanto positivos como negativos de nuestra especie en sociedad. Cerca del año 3.000 también aparecieron otras civilizaciones renombradas como la egipcia, la china o la cultura del Indo.

Toda la historia de Sumeria está embebida en el misterio, en este artículo trataremos de analizar la historia secreta de los sumerios haciendo un repaso a sus leyendas, mostrando coincidencias con las religiones y costumbres actuales, algunos videos y entrevistas, imágenes y demás material que puede servir como evidencia a hipótesis sobre el verdadero origen de la raza humana.

Nos encontramos unas primeras culturas preurbanas hacia el 7.000 a.C., que ya tenían artesanía y cerámica. El origen étnico de los sumerios es verdaderamente intrigante pues no corresponde con las tribus semitas que poblaban esas tierras. Las explicaciones más creíbles nos indican que seguramente fueran una evolución de las poblaciones autóctonas, otras teorías hablan que llegaron de la zona del mar Caspio y otros de la India.

Algunos estudios proponen que los sumerios provenían de la cultura que fundo la ciudad de Mohenjo-Daro. Esta antigua ciudad es considerada capital de la civilización del Indo. De acuerdo a la arqueología oficial, Mohenjo-Daro existió al rededor del 2600, sin embargo, nuevas investigaciones han llegado a los sorprendentes resultados de datación de unos 13.000 a.C años de antigüedad. Parte de las evidencias que apoyan esta hipótesis, son los restos de esqueletos encontrados en las excavaciones en 1960 que datan de 8.000 a 12.000 a.C años, pero lo que más impactó de este hallazgo fue que los esqueletos estaban radiactivos.

Estudios arqueológicos más resientes han demostrado que en toda esta zona de Mesopotamia existieron importantes migraciones, así que no sería ilógico pensar que por diferentes motivos, estos antiguos pueblos fundaron asentamientos en toda la región.

Tenemos la cultura llamada Obeid (hacia el 4.500 ), que se desarrolló en lo que se podría llamar el primer asentamiento urbano, Eridu, la cual se sabe por restos arqueológicos que tenía gobernante y templos, así como una gran cerámica, también construyeron canales.

Más tarde apareció la cultura de la ciudad de Uruk, auténtico precedente de la civilización sumeria. A Uruk se la puede considerar como la primera ciudad-estado ( 3.500-3.000), además es en donde se han encontrado los restos de escritura más antiguos, sin duda como respuesta a la complejidad de la organización urbana, estos primeros escritos están relacionados con la organización de los almacenes de los templos.

Así pues nos encontramos con el principio de una nueva cultura que sobrepasará a las anteriores y que ante esta nueva organización social pasará a llamarse Civilización.

Hacia el año 3500 antes de nuestra era, y sobre este vastísimo fondo de cultura antigua, común a todo el Próximo Oriente, en el sur de la Mesopotamia, y en las orillas del golfo Pérsico, surgen, de golpe, según parece, los sumerios. ¿Quiénes eran los sumerios? ¿De dónde venían? ¿Cómo llegaron? No se hapodido responder todavía a estas preguntas: las «pruebas» arqueológicas e históricas son, a menudo, difíciles de establecer y además muy delicadas. La luz es, de momento, tan endeble sobre estas cuestiones, que ciertos especialistas han juzgado inútil plantear estos problemas y están dispuestos a considerar a los sumerios como los primeros y más antiguos habitantes del país. Sin embargo, actualmente nos parece más probable que los sumerios hayan venido de otra parte, como conquistadores o como masa de emigrantes y es muy posible que hubieran adoptado y asimilado rápidamente la cultura de sus predecesores con los que seguramente se integraron más o menos profundamente hasta transformarla totalmente a la medida de su propio genio, pero su origen concreto, oficialmente es desconocido. Esto es lo que se ha venido denominando desde el siglo XX como el “problema sumerio.” En cualquier caso, es durante el período del Obeid cuando se producen avances que cristalizan en Uruk, y que sirven para considerar este momento como el inicio de la civilización sumeria.

Esta época de la instalación de los sumerios en la Baja Mesopotamia ha sido llamada por los arqueólogos época de Uruk.

La cultura de Uruk fue imponiéndose poco a poco, sin embargo no llegó a crearse un gran reino sino que era un país formado por varias ciudades-estado. Toda ciudad tenía un Zigurat (pirámide escalonada para observar los astros y hogar del Dios de la ciudad), un Palacio del rey, un Templo y asentamientos agrícolas en las afueras.

Existen indicios que demuestran que la Historia retrocede mucho más en el tiempo de lo que siempre se ha creído, en una época remota en la que todavía no existían ni los seres humanos. Pero sí habitaban y reinaban en la Tierra otros seres. Una época remota enterrada por la arena del paso del tiempo, pero de la que conservamos algunos recuerdos.

Hasta finales del siglo XVIII, las fuentes de la Historia Antigua del Próximo Oriente se limitaban a las noticias transmitidas por el Antiguo Testamento y la tradición clásica antigua. El paso decisivo para acceder a los documentos originales se dio en 1802 al descifrar Grotefend algunas inscripciones cuneiformes persas. Su interpretación no se terminó hasta 1857, pero su conclusión tuvo importantes consecuencias, pues en esas lenguas (llamada hoy acadia) esta redactada la mayor parte de los documentos orientales de la Antigüedad. Ya en 1821, Champollion en Egipto había descifrado también la escritura jeroglífica.

Desde mediados del siglo XIX el interés despertado por estas interpretaciones dio lugar a que casi todos los países cultos enviasen “misiones culturales” a Oriente para realizar prospecciones a fondo. En ellas, encontrarían textos escritos y restos de materiales de estas civilizaciones. Por ello, en su estudio, la arqueología ha tenido un papel importante sobre todo en los primeros periodos.

Hacia la segunda mitad del siglo XIX se excava Nínive y Khorsabad y descubren monumentales palacios, templos y sobre todo, la biblioteca de Asurbanipal, el último gran rey asirio, que había coleccionado todas las obras literarias y reliquias de babilonios, asirios y sumerios. Después se trabajar en las ruinas de Babilonia, y las ciudades sumerias de Ur, Uruk, Nippur, etc, así como Egipto. A comienzos del siglo XX son notables las excavaciones de Ur realizadas sacando a la luz la necrópolis real.

Como ya se comentó en párrafos anteriores, en la Baja Mesopotamia existían asentamientos humanos desde el 6700 a. C. – 6500 a. C. aproximadamente, sin embargo no existen registros escritos de esa etapa para conocer el origen del pueblo sumerio, y tampoco los cráneos hallados en los enterramientos aclaran el problema de su origen, debido a que están representadas tanto la dolicocefalia como la braquicefalia, con algunos testimonios del tipo armenoide.

Es interesante notar, que los cráneos hallados en las excavaciones, presentan estas “deformidades”; digo que es interesante porque estos cráneos también han sido hallados en otras partes del  mundo, en donde en algún momento reinaron otras civilizaciones.

Uruk, la “Erec” bíblica y la árabe “Warka“, es el escenario de descubrimientos fundamentales para la historia de la humanidad, al menos la hipótesis aceptada desde el punto de vista de la arqueología oficial, aquí aparece la rueda en torno al 3500 a. C., y la escritura en el 3300 a. C., siendo ésta la datación más antigua de tablillas de arcilla con escritura cuneiforme encontrada hasta la fecha. Estos registros escritos confirman que los sumerios no eran un pueblo indoeuropeo, ni camita, ni semita, ni tampoco elamo-drávida. Así lo demuestra su lengua de tipo aglutinante. Por tanto se especula, como se ha dicho, que los sumerios no fueron el primer pueblo en asentarse en la baja Mesopotamia, quizás los sumerios ¿eran descendientes de una cultura mucho más antigua?. Ya se hizo mención a Mohenjo-Daro, que quizás pudo haber sido la cultura antecesora de los Sumerios.

la Astronomía de los Sumerios

Para los sumerios, que observaban el cielo y conocían los ciclos de los eclipses lunares, sus dioses estaban allá arriba. Diferenciaban aquellos menores, los “igigi” o “vigilantes”, de los que se movían de forma distinta por la eclíptica (planetas). Así, la diosa Inanna, del amor y la guerra (Ishtar para los acadios), era Venus. Por su parte la Luna era Nannar, hijo de Enlil, y así sucesivamente con otros astros que habían comprendido eran “especiales”.

Habían dividido el firmamento en tres caminos. El inferior que llegaba hasta el suelo era dominio de Enki, de ahí que fuese el señor de la tierra. Como desde algunos lugares no se veía más que mar, los acadios lo llamaron Ea (“El que tiene su casa en el agua”). Los dioses sumerios, acadios y babilonios eran los mismos, a excepción del supremo de éstos últimos que era de nueva creación, se llamaba Marduk y era hijo de Ea/Enki. El camino central, por su parte, era el dominio de An. El superior, de Enlil, de ahí que fuese considerado el señor del aire o quizá más concretamente “de las alturas”.

Los babilonios, en un extraordinario compendio astronómino denominado “Mul.Apin” (“Estrella Arado”), asignaron estrellas y constelaciones a los distintos caminos. La estrella arado, cuya identificación no está del todo clara, ascendía en el mes de Ninsanu (del 15 de Marzo al 15 de Abril) en el equinoccio de primavera, señalizando el inicio del arado y la siembra. Era como Sirio para los egipcios.

Es de interés recalcar que tanto los Sumerios, como los Egipcios, los Mayas y otras culturas similares, hablaban de los Dioses del Cielo, y tenían un complejo sistema de estudio de la astronomía y un entendimiento claro de las constelaciones y planetas.

Según se entiende, los Sumerios descubrieron la relación de nuestro Sol con las Pléyades. Las Pleyades son un sistema de soles o estrellas que giran alrededor de una estrella central llamada Alción (Alcyon o Alcyone). El sol también forma parte de este conjunto, a nuestra galaxia entera (La Vía Láctea) le toma 25.900 años  completar una órbita alrededor de Alcion. Como se ve, los planetas giran al rededor de nuestro Sol, y nuestra galaxia gira al rededor de una galaxia mayor; todo parece ser un conjunto entero de galaxias. Es sorprendente que los Sumerios hayan podido saber esto, pero no es descabellado ya que los Mayas también hablaron en su momento de las Pléyades y la órbita que hace la Vía Láctea al rededor de Alción. ¿Coincidencia? Lo dudo.

El cúmulo de las Pléyades o “las Siete Hermanas”, se ha tomado como referencia en muchas culturas del pasado. Su nombre corresponde en la mitología griega a las siete hijas de Atlas y Pleione, colocadas por Zeus entre las estrellas. También en la Biblia aparece alguna referencia a la Pléyades (Job 38:31). Los antiguos aztecas de Méjico y América Central basaban su calendario en las Pléyades.

Pero aquí no acaba la cosa, otra de las constelaciones muy nombradas por civilizaciones antiguas como la Maya y la Egipcia es Orión.

Se cree que los sumerios eran gente temerosa de sus dioses y con un profundo sentido de la amistad. Compartían fraternalmente sus desgracias y creían que los dioses habían creado al hombre para que les sirvieran diligentemente. Su concepto del mundo era bastante agorero; la humanidad estaba predestinada a sufrir porque los dioses así lo habían decretado.

Por otro lado, el símbolo de Nannar, dios lunar, era una luna en creciente, símbolo del Islam que comparte también personajes con el judaísmo y por ende el catolicismo.

En 1880 el investigador alemán Julius Wellhausen publicó Prolegomena to the History of Israel. En él recogía evidencias de que Moisés no pudo escribir esos textos capitales (Pentateuco, los cinco primeros libros de la biblia judía). Wellhausen defendía incluso la hipótesis de que estos relatos que hablan de los Elohim o Seres Brillantes equivalentes a los Annunakis (de quienes hablaremos más alante), procedían de fuentes más antiguas, más tarde identificadas como Sumerias. Posterior a Wellhausen, los avances en la crítica textual han convencido a muchos expertos e historiadores de que estos textos, en la forma en que nosotros los conocemos actualmente, fueron tomados y adaptados de varias fuentes, ya sabemos que la fuente es Sumeria.

Para aclarar el término Elohim, es una palabra hebrea usada por judíos y eclesiásticos, es la forma en que se denominaba a “Dios”, pero Elohim sería su plural, es decir: dioses. En la biblia original, la hebrea, no se habla de un (1) dios sino de dioses….los Elohim. Fue tiempo después que se comenzó a usar en singular “Dios” cuando se “unificó” la religión monoteísta, es decir la que adora a un solo Dios.

El zodíaco también fue un invento de los sumerios. Originalmente disponía de 17  o 18 signos, cuestión aún poco clara, pero que contenían absolutamente todos los signos que hoy usamos. Posteriormente serían los babilonios, y no los griegos, los que les darían forma final reduciendo su número a 12.

Todo esto nos aclara expresamente cómo ha influido la cultura Sumeria en el hombre actual, puesto que nuestras creencias religiosas nacieron de la misma semilla, aunque actualmente están diseminadas y distorsionadas.

Podemos seguir evidenciando otras similitudes, que incluso ya han sido mencionadas en párrafos anteriores:

  • Existía una trinidad de dioses mayores (Enlil, Enki, Ea ).
  • También existían dioses y diosas patronos o protectores de una determinada ciudad
  • Nammu creó el cielo y la tierra (que se la dio a Ki y a An), Su hijo Enlil creó la atmósfera, el viento, la tormenta y separó el día de la noche. Enlil y Ki crearon los animales,  y las plantas. Los hombres fueron creados por Enki y Ki para servir a los dioses.
  • Ki creó con la costilla de Enki una diosa, Nin-ti, que significa mujer de la costilla. (La Eva bíblica)
  • Enki creó un lugar donde el hombre podía vivir sin miedo a los animales (serpientes, hienas, escorpiones o leones) un lugar sin terror, pero Enki descubrió un comportamiento inadecuado en los humanos y los expulsó. Es el paraíso bíblico…el jardín de Edén.
La biblia nos dice que el Edén (palabra de origén acadio, un pueblo de estirpe semita que significa “lugar puro y natural”) era un huerto o jardín que habría existido, indicando su existencia en una región que se hallaría en el Cercano Oriente. Se dice que de él salía un río que se dividía en cuatro, a saber: río Pisón (o Wadi Baton), rodeando la tierra de Habila; río Gihón (o Karun), rodeando la tierra de Etiopía; río Hidekel (río Tígris), al oriente de Asiria y el río Éufrates. Para más detalles de Edén, invito a leer el artículo Adán, Eva, el Paraíso y el Edén

Los sumerios, así como los mayas o los egipcios, eran grandes observadores del cielo. La regularidad del movimiento estelar era algo que todos registraban con respeto divino y estudiaban con curiosidad. Sin embargo, la formulación de teorías astronómicas sería algo propio de la ciencia moderna, a pesar de algunas excepciones. En general, la observación de los astros adquiría matices religiosos, o a veces sus anotaciones servían para la temporalización de la vida cotidiana.

Por eso no es de extrañar que los pueblos antiguos registraran muy bien los movimientos de objetos celestes como Júpiter o la Luna, pero que no desarrollaran la idea de que existían planetas rotando alrededor del Sol. Sólo observaban y usaban su sentido común, el cual les hablaba de una Tierra quieta, por cuyo cielo desfilaban estrellas de origen desconocido. Sin embargo, grabados en piedra que han sido encontrados nos dicen de una forma sorprendente que los sumerios conocían muy bien la rotación de planetas a través de sus órbitas al rededor del Sol.

¿Sería posible que los sumerios hayan desarrollado la teoría heliocéntrica y conocido todos los planetas de nuestro sistema solar? La respuesta es no. Más allá de las limitaciones epistemológicas, las observaciones astronómicas sumerias registraban a los planetas que sólo podemos observar con nuestro ojo, lente incapaz de captar las señales de NeptunoUrano, y Plutón. Si no podían, entonces ¿cómo obtuvieron éste conocimiento? o ¿desarrollaron los sumerios una tecnología avanzada de la que nosotros en la actualidad no sepamos?

Enuma Elish es un poema babilónico que narra el origen del mundo. Enuma Elish significa en acadio “cuando en lo alto“, y son las dos primeras palabras del poema. Está recogido en unas tablillas halladas en las ruinas de la biblioteca de Asurbanipal.

El Enuma Elish, hoy sabemos que es un compendio de leyendas más antiguas y de origen sumerio, como correspondería a toda buena creencia babilonia que se precie. En siete tablillas de arcilla está escrita, y en siete días se narra la creación en el Antiguo Testamento. Se narra la construcción de Babilum (“Pórtico de los dioses”, Babilonia), y su zigurat dedicado a Marduk, aunque originariamente lo era a Enlil; en la Biblia se nos habla de la “Torre de Babel”. Los ejemplos son innumerables. El caos, el abismo sobre las aguas o “Tehom”, se llama Ti-amat en el Enuma Elish, y era el monstruo que representaba el desorden.

La práctica totalidad de las historias y personajes bíblicos, además, están basados en historias de origen sumerio. Así, los diez primeros patriarcas bíblicos son los mismos que los reyes prediluvianos sumerios. Entre los diez reyes antediluvianos encontramos a Alulim, que fue “el que esparció la semilla” (Adán), a su hijo Alalgar (Set), y a otros como el pastor Dumuzid que fue asesinado (Abel), a Enmenduranna (que conocía los secretos de los cielos, Enoch), Enmengalanna (que sabía cómo conseguir la intercesión de los dioses, como Enós y sus oraciones), al mencionado Ziusudra (Noé) y al padre de éste Ubar-Tutu (Lámek). En Súmer fueron los dioses los que decidieron la destrucción del hombre a causa de su maldad, como en el Génesis, pero sólo uno de ellos (Enki) se apiadó de la humanidad y encomendó a un hombre construir un barco y llenarlo de animales.

Los Anunnaki: aquellos que vinieron del cielo a la tierra

El término Anunnaki, hace referencia a un grupo de deidades sumerias y acadias, conocidos también como los Anunna, los “50 grandes dioses” hijos de An. Hay quienes mencionan que los Anunnakis fueron un grupo de dioses abandonados por sus padres en un mundo que se estaba recuperando de una terrible calamidad, algo que devastó casi por completo el planeta.

De acuerdo a las traducciones de Zecharía Sitchin, estos dioses venían de un planeta (planeoide, enana marrón o algo similar) llamado Nibiru. Para los babilonios, era un cuerpo celeste asociado con el dios Marduk. Nibiru significa “lugar que cruza” o “lugar de transición”. En muchos textos babilonios se identifica con el planeta Júpiter, aunque en la tablilla 5 de la Enûma Elish se asocia con la Estrella Polar, que también se conocía como Thuban (estrella en la constelación del Dragón).

De acuerdo a Sitchin, Nibiru sería el planeta número 12 en nuestro sistema solar, y éste tendría una órbita elíptica al rededor de nuestro sol y un período orbital de unos 3600 a 3760 años. Sitchin le atribuye estos datos no solo a los sumerios, sino también a los astrónomos Mayas.

Sitchin explica que Nibiru colisionó con un planeta que existía en nuestro sistema solar llamado Tiamat entre Marte y Júpiter. De acuerdo a la mitología babilónica, Tiamat era una Diosa/Monstruo/Planeta primitivo mencionado en el poema épico Enûma Elish. A causa de esta colisión, se formarían la tierra y el actual cinturón de asteroides.

A parte de Sitchin, Burak Eldem y Marshall Masters apoyan estas teorías. A nibiru también se le conoce como Hercólubus/Hercóbulus.

En 2008, un equipo japonés anunció que según sus cálculos, debía existir un planeta no descubierto a una distancia de unas 100 UA (150 millones de kilómetros) con un tamaño de hasta dos tercios del de la Tierra.

La traducción de algunas tablillas (actualmente eliminadas de la existencia por el Poder Mundial), realizadas por lingüistas destacados como Samuel Noah Kramer y Zecharía Sitchin, muestran una civilización sumeria muy avanzada. Kramer afirma que “los sumerios, con la ayuda de sus dioses, especialmente Enlil, transformaron una tierra llana, árida y azotada por los vientos en un reino fértil y floreciente”.

Alan Alford, nos dice que toda la vida sumeria giraba en torno a sus dioses. Estos tenían cuerpo físico y a ojos de los sumerios eran los An.Unna.Ki (o Annunakis), literalmente “aquellos que vinieron del Cielo a la Tierra”, esta hipótesis también apoyada por Robert BauvalEstos dioses instruyeron al pueblo en la construcción de templos en lugares escogidos. Con el tiempo, se cree que se desarrollaron diversas confrontaciones bélicas entre o contra los dioses. En la Biblia y escritos judíos y cristianos se les conoce como Nefilim.

Los Nefilim (o Nephilim) eran un pueblo de gigantes (o titanes) hijos de los hijos de dios y las hijas del hombre, aquí aparece el apareamiento entre los dioses y los humanos, algo muy mencionado en textos antiguos como los sumerios y la biblia. Para los arameos, el término Nephila se refiere a la constelación de orión, y así los Nefilim serían descendientes divinos de esta constelación. Nuevamente se menciona a Orión, y “a los que vinieron de Orión“….¿casualidad?

“Y aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra y les nacieron hijas, al ver los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Entonces dijo Yahvé: «No contenderá para siempre mi espíritu en el hombre, porque ciertamente él es carne; y su vida no rebasará los ciento veinte años». Los nefilim se hallaban en la tierra en aquellos días, y también después, cuando los hijos del Dios [verdadero] continuaron teniendo relaciones con las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz hijos, estos fueron los gigantes de la antigüedad, fueron los hombres famosos. Génesis, 6, 1-4″

Los escritos sumerios nos dicen que ellos conocían perfectamente nuestro sistema solar, sabían cuantos planetas existían, desde mercurio a plutón.  Este último descubierto a principios del siglo XX. Nos narran que de Nibiru venían sus dioses, y que estos fueron el génesis de la vida en la tierra y la causa de la rápida evolución del hombre (¿el eslabón perdido?)

Para los sumerios, sus dioses fueron de carne y hueso, seres que convivieron entre ellos y les enseñaron diferentes actividades y normas para convivir. Estos dioses crearon al hombre a su imagen y semejanza.

El autor Bob Frissell propone, al igual que Sitchin, que el ser humano es producto de un cruce genético entre 2 razas, pero a diferencia de Sitchin, Frissell dice que el cruce fue hecho entre una raza de Nibiru y la otra se Sirio

Un texto sumerio dice: “En la tierra cayó una calamidad, una desconocida para el hombre, una que no se había visto nunca antes… una gran tormenta del cielo… una tormenta que aniquiló toda la tierra… un viento diabólico como un torrente enfurecido… acompañada de un calor abrasador… durante el día robó a la tierra de su sol reluciente, por la noche las estrellas no brillaban… La gente aterrorizada, no podía apenas respirar… Las bocas se llenaron de sangre… hizo que las casas se abandonaran… los ríos de Sumeria afluían con aguas amargas… los pastos crecían con hierba marchita… Los dioses evacuaron Uruk, se escondieron en las montañas, escaparon más allá de las lejanas llanuras…”.

Extraña forma de relatar una calamidad, pero si leemos nuevamente el pasaje con “ojos modernos” lo primero que se me viene a la mente es una fuerte explosión, pero ¿ocasionada con qué? y ¿por qué motivo? ¿Pudo acaso ser algún meteorito? o ¿algún tipo de artefacto explosivo? También resulta interesante resaltar que este relato parece familiar, como los que podemos encontrar en el libro de las revelaciones de la biblia y a la parte referida a Sodoma y Gomorra de la Torá.

En todo caso, la revista científica Geology en su edición de Abril del 2000, mostraron resultados de análisis radiológicos y químicos de antiguas capas de polvo de aquel periodo, en varias zonas de Oriente Próximo, pero particularmente del fondo del golfo de Omán, y llegaron a la conclusión de que hubo un inusual cambio climático en las regiones adyacentes al Mar Muerto levantando grandes tormentas de polvo, y que este polvo fue transportado hacia el sur de Mesopotamia y más allá del Golfo Pérsico. (El mismo desarrollo del Viento maligno de Sumer). La conclusión del estudio fue que esta inusual precipitación de polvo se debió a “un extraño y dramático evento que tuvo lugar en torno al 2025 a.C.” coincidiendo así con los textos sumerios.

Por otro lado en la revista Science en su edición 27 de abril de 2001 dedicada al paleoclima mundial, en una sección dedicada a Mesopotamia, dice haber evidencias de que en la región de Irak, Kuwait y Siria “el abandono generalizado de la llanura aluvial entre los ríos Tigris y Eufrates se debió a unas tormentas del polvo que comenzaron hace 2025 años a.C.” eso sí, sin entrar en la causa de esas tormentas.

Busqué la citada revista para comprobar los resultados, me tomó un rato encontrarla pero efectivamente así es. Dejo el enlace al resumen del artículo en caso de que quiera ser visto (en ingles). En otro de los resultados de mi búsqueda encontré relación en un artículo de la Wikipedia con el Imperio Acadio, en donde hay mención del citado artículo (en ingles).

Comento los últimos párrafos porque existe una teoría, que aunque ya la había escuchado (por relatos de la India, otra época, otros factores; más concretamente de los Vimanas) sigue resultando muy controversial. Es la teoría o hipótesis de explosiones nucleares en la antiguedad. Si, leyó bien; se cree que en la Península del Sinaí ocurrieron. Las imágenes que pude encontrar a través de Goggle Maps nos muestran una gigantesca cavidad y una visible fractura de la superficie de la Tierra; y los estudios realizados como los que cité anteriormente, revelan “anomalías” en la zona. Lo cierto es que en la zona quedan esparcidas hoy en día restos de rocas quemadas y ennegrecidas, con una proporción extremadamente inusual de isótopos de uranio-235, lo cual indica según los expertos, la exposición de estas rocas a un inmenso calor repentino de origen nuclear. Dejo abierta las respuestas a las preguntas antes hechas: ¿fue acaso un meteorito o algún dispositivo explosivo/nuclear? Creo que todas las posibles respuestas solo generarían más preguntas!

Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal. GÉNESIS 19:26

Este relato biblico tiene su origen en las famosas ciudades de Sodoma y Gomorra…que fueron destruidas por los Dioses. Sin lugar a dudas esta es otro curioso relato bíblico que hace alusión a los efectos que tendría una explosión nuclear en una persona: la desintegra convirtiéndola en polvo (sal)

Según el historiador Kisari Mohan Ganguli, quien sostiene que los textos sagrados de la India están repletos de estas descripciones de un gran holocausto nuclear en la antigüedad, de proporciones claramente superiores a Hiroshima y Nagasaki, podemos extraer:

Una columna de humo incandescente y llama tan brillante como miles de soles en todo su explendor, una explosión perpendicular generando una enorme columna de humo que generaba círculos concéntricos de ondas que se extendían como parasoles gigantes.

Era una explosión desconocida como una gigantesca expansión de muerte, que redujo a cenizas la raza entera de los Vrishnis y los Andhakas. Tras unas horas la comida y los alimentos devastaron a aquellos que sobrevivieron a la explosión y los soldados intentaban lavar en vano su equipamiento y vestidos

los Sumerios tienen aproximadamente unos 6700 años a.C de antigüedad, esa estimación es aceptada oficialmente; pero los textos sumerios, y buena parte de sus leyendas, son las que incomodan a la arqueología tradicional, ya que estos escritos hablan de dioses longevos que reinaron en el planeta hace ya 450.000 añosaproximadamente; claro está que esta es una cifra escandalosa!

Pues bien, y siguiendo con el tema de los Anunakis (o Annunakis), claramente están referenciados en los textos sumerios y descritos como los que vinieron del cielo, también los podemos encontrar en otras partes del mundo como los Ananakus  y chitauri en Africa, eran representados como hombres altos o gigantes y además de aspecto blanco, en ocaciones como aves y como animales terrestres, en áfrica se los representaba como lagartos, en china como dragones (amaru) y en la india como serpientes (naghas).

Por las inmediaciones de la selva ecuatoriana, existen los Shuaras, tribu indigena antigua que vive en la inmediaciones de la famosa “cueva de los Tayos”, este grupo de indígenas también habla de los dioses celestes y relata el caso del dios Sunki conocido por su simbologia del dios de las aguas o de las fuentes de aguas y que era hijo de An (¿el mismo An sumerio?), y a este supuesto sistema de deidades los llamaban los Ananakus. De éstos últimos no puede encontrar mayor referencia, sin embargo resulta de interés que el dios Sumerio Enki sea conocido como la misma simbología en Ecuador como Sunki; aparte de esta similitud, Sunki, al igual que Enki castigó al mundo con un diluvio, aunque como ya sabemos de la mitología Sumeria, Enki “salvó” a un grupo del desastre del diluvio.

Y Jehová pasó a decir: “Mira que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y del mal. No vaya a ser ahora que tienda la mano del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre”. Jehová lo echó del jardín del Edén, para que cultivara el suelo del que había sido tomado. Expulsó al hombre del Jardín del Edén y puso delante de él dos querubines blandiendo flameante espada para guardar el camino al árbol de la vida”. (Génesis 3, 24)

Ya se comentó antes el rol de Enki en la creación de los humanos, según las escrituras sumerias, pero algunos autores y estudiosos de las antiguas civilizaciones han ido más allá y propuesto algunas teorías mucho más controversiales. Los textos sumerios hablan de la necesidad de crear trabajadores en la Tierra para los yacimientos de oro (mineral que se supone necesitaban los Annunakis) “dándoles la imagen de los dioses” (¿a tu imagen y semejanza bíblico?) y suficiente inteligencia para utilizar herramientas. Se supone que tras varios intentos fallidos, consiguieron dar con un espécimen apto para el trabajo de las minas. Lo llamaron Lu.Lu, o “uno que ha sido mezclado”.

La mezcla entre divinos y “humanos” da lugar a la “humanidad”. Una humanidad en la que hallamos razas mixtas, mezcladas, más o menos puras. Entendemos que esta es una cuestión muy delicada y no se pretende establecer como definitiva una idea sin tener fundamento firme, pero hemos de tener en cuenta que los textos sumerios son, además de históricos, los textos más antiguos de la humanidad, por lo que hemos de concederles un estimable valor. Esta cuestión tratada por las tablillas sumerias podría ser una explicación de la radical diferencia existente entre las diferentes razas humanas. Producto de la mezcla entre elementos divinos y humanos, hallamos espíritus divinos, razas celestes, encarnados en trozos de barro (materia demiúrgica): “ángeles caídos”, etc. y todas estas historias (derivadas de las Sumerias) se repiten a lo largo de textos en todo el mundo, como en Egipto, el judaísmo, cristianismo, hinduismo, y un largo etc. ¿Mera casualidad, o una fantasía masiva?

En un artículo publicado en 1973 por Francis Crick en conjunto con Leslie Orge, para la revista Icaro, en el que argumentan que el ADN encapsulado dentro de pequeños granos pudo ser disparado en todas direcciones por “alguna avanzada civilización” para diseminar la vida en el universo; cito:

Parece ahora improbable que los organismos vivos extraterrestres pudieran haber alcanzado la Tierra ya sea como esporas conducidas por la presión de la radiación de otra estrella o como organismos vivos incrustados en un meteorito. Como alternativa a estos mecanismos del siglo diecinueve, hemos considerado la Panspermia Dirigida, la teoría de que los organismos fueron deliberadamente transmitidos a la Tierra por seres inteligentes de otro planeta. Concluimos que es posible que la vida alcanzara la Tierra de esta manera, pero que la evidencia científica es inadecuada actualmente como para decir algo acerca de esa probabilidad. Prestamos atención a los tipos de evidencia que pudieran arrojar una luz adicional sobre este tema”

Permítanme recordar, y de forma tajante, que Francis Crick no era ningún pendejo! él, junto con James D. Watson fueron los descubridores del ADN. Así que la hipótesis de una “mezcla” de ADN para constituir  a un ser humano, como hacen referencia los textos Sumerios, por descabellado que parezca NO es improbable.

Según Frederick Hoyle, refrendar el papel de las bacterias como probable eslabón perdido y resolver su supervivencia en el espacio es sencillo, ya que estos microorganismos parecen resistirlo todo. De hecho, el ser humano lleva sobre la Tierra un millón de años (en teoría), mientras las bacterias llevan 4.000 millones. Así que aquí tampoco sería descabellado pensar que en efecto pudieron existir otras civilizaciones mucho más antiguas, como las que hacen referencia algunos eruditos

El Mapa de Piri Reis:

1) Datación. El mapa lleva la fecha de 1.513, pero no se publicó hasta 1.523. La elaboración final debió de estar en un punto entre esas 2 fechas. Aquí en principio vamos a dar la fecha de 1.513 como buena, con la salvedad apuntada.

2) Fuentes. Piri Reis era un almirante experimentado. Estaba al tanto de la mayoría de los descubrimientos de su época y tenía buenas fuentes de información cartográfica. Para elaborar su mapa se basó principalmente en esas fuentes, sus contemporáneas, complementadas con mapas clásicos de la antigüedad.

3) Contexto histórico. El objetivo del mapa era mostrar al soberano otomano Selim I (1512-1520) el alcance de los descubrimientos de nuevas tierras por parte de españoles y portugueses en el Océano Atlántico. Los turcos no contaban con flota atlántica, y sus galeras mediterráneas de remeros no eran apropiadas para ese tipo de travesía, pero sí que estaban bastante preocupados por la reciente aparición de los portugueses en el Indico y por la posibilidad de que los castellanos llegaran a Asia navegando hacia el Oeste. En 1.517 Selim I extendió su imperio hacia el sur incorporando Egipto y la Meca, reforzando así un flanco que se había vuelto especialmente peligroso desde que en 1.514 los portugueses se asentaran en Ormuz y entraran en contacto con el imperio persa, tradicional adversario de los otomanos.

La súbita aparición de los portugueses en el Indico había sido ya bastante catastrófica para los intereses comerciales del imperio (eliminando su papel de intermediario en el comercio entre Europa y el lejano Oriente). Selim I necesitaba saber si los castellanos también estaban en condiciones de llegar a Asia siguiendo la nueva ruta occidental abierta por Colón. No estaba dispuesto a que le cogieran por sorpresa una segunda vez.

4) Importancia cartográfica del mapa. De cara a los historiadores lo más interesante del mapa es que una de sus fuentes es un mapa colombino requisado a un marinero español por la flota turca en 1.501. Se supone que para el trazado de América del Norte y las islas de Caribe Piri Reis siguió en buena medida ese mapa (original de Cristóbal Colón o de alguien que participara en sus primeras expediciones) , y reflejaría así la visión cosmográfica de Colón en la plenitud de su etapa descubridora. En ese sentido sí sería un mapa único (porque la fuente original, junto con el resto de los mapas colombinos, se ha perdido).

5) Alcance real de los descubrimientos realizados por los europeos en el Atlántico en 1.513, fecha del mapa de Piri Reis.

 

 

A la fecha no existen evidencias históricas que sustenten que la carta de Reis procede de “antiguas civilizaciones” o de culturas desconocidas. El mapa de Piri Reis se considera actualmente una extraordinaria y bella compilación de todo el conocimiento geográfico de la Europa medieval tardía.

 Aunque siempre queda la posibilidad Extraterrestre..

 La Tumba de Pacal:

Quién no ha oído hablar en alguna ocasión del Astronauta de Palenque?.

Nos referimos a la famosa representación que aparece sobre la lápida del sarcófago descubierto el 15 de junio de 1.952 por el arqueólogo mexicano Alberto Ruz Lhuiller en el interior del Templo de las Inscripciones de Palenque, en el Estado de Chiapas (México) – yacimiento arqueológico Maya, que toma el nombre de la gran cantidad de palos que a modo defensivo rodeaban este conjunto de templos sagrados o casa fortificadas, como creyeron identificar los Españoles a su llegada

Este templo asentado sobre una pirámide escalonada de ocho cuerpos con 16 metros de altura, debe su nombre a los tableros con inscripciones jeroglíficas (620 Glifos) que se hallan en el corredor de entrada, y que junto al resto de la construcción fue mandada erigir por el Rey Pacal (603-683 DC.), Rey Maya que gobernó durante el conocido como Período Clásico, al ascender al trono con la edad de 12 años y 125 días.

Es el único templo conocido de esta parte de América, en el que se ha encontrado en su interior una cripta con restos mortales, pues los mayas jamás levantaron templos en calidad de monumentos funerarios.

Templo de las Inscripciones sobre su pirámide escalonada. Originalmente el Templo estaba pintado de rojo, con algunos detalles en azul y amarillo.

Para llegar a la cripta, hay que descender por una escalera dividida en dos tramos a 1,50 metros bajo el nivel del suelo. En el momento del descubrimiento fueron encontrados en los seis últimos escalones junto a una antecámara los restos de cinco hombres y una mujer, con extrañas deformaciones en el cráneo y mutilación dental, rodeados de ofrendas funerarias.

El mausoleo donde se encuentra el sarcófago real tiene unos 4 metros de ancho por 8 de largo y 6 de altura. El sarcófago alcanza las 20 toneladas de peso con 3 metros de largo por 2 de ancho sobre el que reposa la lápida, está unido mediante unos contrafuertes a los muros de la cripta.

Dado que el sarcófago y la lápida son monolíticos y mucho mayores que la puerta de acceso a la cámara funeraria, se cree que primero se construyó la tumba, para seguidamente realizar la pirámide y el templo.

La lápida del sarcófago, un gran monolito con unas dimensiones de 3,79 metros de largo por 2,20 metros de ancho y 25 centímetros de espesor, unas 5 toneladas aproximadamente, nos representa siempre según la versión de los autodenomidados expertos en la materia, el descenso del Rey en su recorrido por el inframundo, y la creencia Maya de la existencia de los tres mundos: los cielos o el mundo de arriba, el mundo de los vivos en el nivel medio, y el mundo de los muertos o inframundo.

Pero en el año 1.966 los investigadores Guy Tarade y André Millou realizaron un artículo para la revista turinesa Clypeus en el que dieron la voz de alarma. Ellos no veían monstruos, ni árboles, y ni el más mínimo pelo del cabello del Dios de la lluvia, por muy estilizado que estuviera. Tan sólo veían a un hombre manejando lo que parecía ser algún tipo de maquinaria moderna, inclinándose preferentemente por el diseño de un avión, cohete o nave espacial.

Adaptación de la posición y los elementos representados en la lápida.

Pero a todo esto habría que añadir una incógnita más. Tanto las dataciones de los arqueólogos como los jeroglíficos descifrados por éstos, aseguran que el longevo Rey Maya hijo de la Reina ZAC KUC, falleció a los 80 años, después de 68 años de reinado. De ello cabría esperar haber encontrado unos restos óseos que encajasen con la descripción de un hombre anciano.

Por el contrario, los restos aparecidos en el sarcófago real tras el hallazgo del Dr. Alberto Ruz Lhuiller, corresponden anatómicamente a una persona de unos 40 ó 50 años de edad, además de tener una talla muy por encima de la media que alcanzan los Mayas, como han señalado distintos análisis llevados a cabo por diferentes antropólogos, resaltando todos ellos que, los restos del difunto Pacal, corresponden a un varón robusto y bien proporcionado. Desde luego nada que ver con un anciano Maya octogenario.

La antigüedad de la tumba también podría ser cuestionada, pues en el momento de su apertura la cripta se encontraba cubierta de estalactitas y estalagmitas. El proceso de formación de estos elementos geológicos es extremadamente lento, apenas unos pocos milímetros cada 1.000 años, por lo que cuesta imaginar su presencia en una cripta con una supuesta antigüedad de 1.300 años aproximadamente.

Existen leyendas de origen Maya Quichés, que aseguran que Palenque fue construido por el mismísimo Votán, otro de los nombres recibidos por el mítico Quetzalcoatl. La semejanza del nombre de Votán, con el de Wotan, en la mitología germana es el Dios ODÍN, resulta, al menos, muy curiosa.

Recordemos que las tradiciones Mesoamericanas nos describen físicamente a Kukulkan, Quetzalcoatl o Votán como un hombre blanco con barbas, y de gran altura, una apariencia más propia de un Europeo del norte, que de un indígena Americano, y que procedía del otro lado del océano.

Justo al otro lado de ese mismo océano, el famoso navegante Erik el Rojo fue a buscar en sentido inverso el paraíso terrenal de Wotan o Odín, es decir, rumbo a América.

No es difícil encontrar representaciones en Mesoamérica, que nos señalen una fuerte relación con el Astronauta de Palenque

 

Los Dropa, y sus discos:

Los Dropa también conocidos como Dropas, Drok-pa o Dzopa,  serían, según ciertos escritores polémicos, una supuesta raza de extraterrestres humanoides de baja estatura que habrían aterrizado cerca del Tíbet hace aproximadamente 12.000 años.

Supuestamente en 1938, Chi Pu Tei  un profesor de arqueología en la Universidad de Pekín, y sus estudiantes estaban en una expedición para explorar una serie de cuevas en las inaccesibles montañas de Bayan Kara Ula, cerca del Tíbet, las que supuestamente podrían haber sido talladas artificialmente en un sistema de túneles y despensas subterráneas.

Según esta supuesta historia, se dice que los exploradores habrían encontrado muchas tumbas con esqueletos de 1,38 m (4 pies 6 pulg) de largo enterrados dentro de ellas. Los esqueletos habrían tenido cabezas anormalmente grandes y cuerpos pequeños, delgados y frágiles. Supuestamente un miembro del equipo sugirió que estos pudieran ser los restos de una especie desconocida de gorila de montaña. También se dice que el catedrático Chi Pu Tei, respondió: “¿Quién alguna vez se enteró de monos enterrándose el uno al otro?”. No habría ningún epitafio en las tumbas, pero en cambio, habrían encontrado unos cientos de discos de 30 cm de ancho de piedra (“Piedras de Dropa”) con agujeros de 20 mm de ancho en sus centros. Sobre las paredes habrían sido descubiertos tallados, los cuadros del Sol naciente, la Luna, estrellas, la Tierra, montañas, y líneas de puntos que unen la tierra con el cielo. Los discos, y las pinturas rupestres se dice que datarían de aproximadamente 12.000 años.

Piedras de Dropa

Cada disco de piedra, según se informa, habría sido inscrito con dos surcos finos que se mueven en espiral del borde a un agujero en el centro del disco (quizás a diferencia del Disco de Festos). Se dice que etiquetaron los discos con otros hallazgos de la expedición y los mantuvieron en la Universidad de Pekín durante 20 años. Todos los intentos de descifrar los discos fueron inútiles.

Cuando los discos fueron examinados por el doctor Tsum Um Nui, en Pekín alrededor de 1958, a diferencia de los demás investigadores, habría logrado concluir que cada surco en realidad consistía en una serie de diminutos jeroglíficos de origen y diseño desconocidos. Las filas de jeroglíficos eran tan pequeñas que habría sido necesaria una lupa para verlos claramente. Muchos de los jeroglíficos habían sido desgastados por la erosión. Cuando el doctor Tsum habría descifrado supuestamente los símbolos, se habría revelado la historia de un aterrizaje forzoso de la nave espacial Dropa y la matanza de la mayor parte de los sobrevivientes por habitantes del lugar.

Según Tsum Um Nui, en una de las líneas de jeroglíficos se leería: “Los Dropa vinieron de las nubes en su nave. Nuestros hombres, mujeres y niños se escondieron en las cuevas diez veces antes del amanecer hasta que al fin entendieron las señas de los Dropa y se dieron cuenta que venían con intenciones de paz…” Otra sección expresa “pesar” de los habitantes de la montaña (tribu de los Ham) porque los alienígenas habían estrellado su nave y no podían construir otra para regresar a su planeta.

Presuntos descubrimientos Recientes

Durante el 2007, una de las descendientes del Doctor Tsum Um Nui, revelo a la prensa que este había dejado en su casa, aparentemente con la intención de estudiarlos, algunas muestras de uno de los esqueletos hallados.

Si bien los primeros análisis no arrojaron resultados concluyentes, estos habrían quedado entre las pertenencias del doctor, esperando a revelar sus secretos en algún momento.

Durante Octubre del 2007 se reveló a la prensa la existencia de estas muestras, con lo cual se enviaron para un análisis de ADN. Estos estudios trajeron a la luz más información de la que se esperaba, ya que se descubrió que no solo había descendientes híbridos en un remoto pueblo en China.

En 1965, finalmente habrían dado permiso al Profesor Chi Pu Tei y cuatro de sus colegas para revelar su teoría. Ellos la habrían revelado bajo el nombre de “The Grooved Script concerning Space-ships which, as recorded on the Discs, landed on Earth 12,000 years ago”.

Los registros —unos 716 discos acanalados más tarde descubiertos en las mismas cuevas— se dice que contarían una asombrosa historia de una sonda espacial enviada por los habitantes de otro planeta. Después del aterrizaje en las montañas Bayan Kara Ula, según dicen las escrituras, las pacíficas intenciones de los extraterrestres confundieron a los miembros de la tribu de los Ham, los habitantes de las cuevas vecinas, que persiguieron y mataron a los extraterrestres.

Investigación rusa

[editar] Las fotos de Wegerer

En 1974, Ernst Wegerer, un ingeniero austríaco, fotografió dos discos que coincidían con las descripciones de las Piedras de Dropa. Estaba en un viaje guiado en el Museo de Bampo en Xian, cuando vio los discos de piedra expuestos.[cita requerida] Dijo que vio un agujero en el centro de cada disco y jeroglíficos en surcos, en parte desmenuzados, parecidos a una espiral.[cita requerida]

Wegerer preguntó a los encargados del museo si le podían dar más información sobre las piezas en exhibición. La encargada no sabía nada sobre las piedras; sólo pudo contarle la historia completa de otros artefactos de arcilla. Lo único que sabía era que las piedras fueron “objetos de culto” sin importancia.

A Wegerer le habrían permitido tener uno de los discos en su mano. El ingeniero estimó que el disco pesaba 1 kg y medía 30 cm de diámetro. Los jeroglíficos no se apreciaban en sus fotografías porque el flash de la cámara no dejaba ver los detalles finos, como los surcos en espiral.

Unos pocos días después de la visita de Wegerer, se dice que la encargada fue despedida de su trabajo sin que se le explicaran las razones. Así, Ella y los dos discos habrían desaparecido, según el profesor Wang Zhijun, director del Museo de Bampo, en marzo de 1994.

Esqueleto Dropa:

El Enigma de Los Cráneos deformados :

Muchos antropólogos aún tratan de dilucidar los enigmas que han sido planteados desde el hallazgo de diferentes cráneos humanos peculiarmente deformados, que datan de varios miles de años, encontrados en yacimientos de distintos puntos de América.

Se plantea una seria dificultad a la hora de reconstruir el contexto cultural de los antiguos dueños de estos restos óseos, la cual radica en la carencia de información acerca de su antigüedad y origen. Esto parece incrementar aún más el halo de misterio creado en torno a dichos ejemplares.

 
Se cree que estas anomalías fueron creadas intencionalmente en su tiempo con motivos religiosos, estéticos o de prácticas de rituales, como se sabe que sucedía, por ejemplo, en la antigua Nubia (Egipto) y en otras culturas de Asia, África y Europa. Según la teoría, el mecanismo de deformación comenzaría desde la niñez de la persona, utilizando tablillas opresoras, cintas de cuero u otros artefactos que comprimían la caja craneana en un sentido determinado, forzándola a desarrollarse en una dirección no habitual, aunque sin modificaciones de su capacidad volumétrica.

 
 
 
 
Craneos alargados hallados en yacimientos arqueológicos. Según la explicación científica estos cráneos fueron alargados artificialmente, lo que ya no puede explicar la “ciencia oficial” es como esto se hizo, ya que no presentan ningún tipo de marca o indicio de que fuera un alargamiento inducido. Por lo tanto si no fue algo artificial, por fuerza es algo genético, heredado. Lo que nos lleva otra vez al relieve Tihuanaco, a la figura humanoide palmípeda y de cráneo alargado. ¿No sería más lógico pensar que la interacción genética produjo estos cráneos alargados? Hay que pensar que en todos los textos sagrados de la tierra (incluida la Biblia), se habla de interacción entre los Dioses venidos del cielo y de los humanos, así pues esta sería una prueba física de dicho cruce genético.

Más cráneos “anormales”, otros cráneos encontrado en América del Sur , que por su forma demuestran una amplitud cerebral fuera de lo común.

No creáis que esto acaba aquí, hoy por hoy existen demoledoras pruebas físicas, morfológicas y geneticas al respecto.

Esqueleto encontrado en Ladonia, Tejas. Un humanoide con una apariencia bastante increible, cuencas oculares enormes reforzadas con estructura ósea, cuatro dedos en manos y pies, mandíbula extremadamente pequeña y estrecha. Fue hallado vestido con una especie de traje metálico, que se puede observar en el detalle de la fotografía inferior izquierda.

Cráneo encontrado en una cueva en Chiuaua, Mejico. Data de unos 900 años de antiguedad y según varias pruebas de ADN (pdf en inglés) encargadas por el Starchild Project (Proyecto Niño de las Estrellas), la madre sería humana y el ADN del padre es desconocido hasta el momento. Evidentemente en este caso desconocido en la Tierra, es sinónimo de extraterrestre. Los lugareños cuentan que llegaban seres del cielo que tenían hijos con sus mujeres y que volvían a buscarlos al cabo de un par de años para llevárselos. Esta sería una prueba fehaciente, física e irrefutable de estos contactos extraterrestres.

magen comparativa entre el cráneo Starchild y un cráneo humano normal.

Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz

de la tierra y les nacieron hijas, al ver los hijos de Dios que las hijas de los

hombres eran hermosas tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.

Entonces dijo Yahvé: «No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre,

porque ciertamente él es carne; pero vivirá ciento veinte años».

Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se

llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres y les engendraron

hijos. Estos fueron los hombres valientes que desde la antigüedad alcanzaron renombre.

Génesis, 6, 1-4

Un esqueleto encontrado en el Sureste de Arabia Saudí por la compañía petroliera ARAMCO. El gobierno encubrió el incidente y confiscó todas las evidencias incluido un 99,9% de las fotografías. Fue combatido vía internet a través de la difusión de series de fotos falsas, para desacreditar el hallazgo.

Innegablemente una de las más auténticas fotos de gigantes que circulan hoy en día. Este gigante fosilizado fue descubierto en 1895 por Mr. Dyer durante una operación minera en County Antrim, Irlanda. La medida de los gigantes era unos 3,7 metros de altura y unos 1,37 metros de circunferencia torácica. Los propietarios y el gigante desaparecieron (otro más a la lista)

Cada vez que se hayan pruebas consistentes sobre nuestros verdaderos orígenes, los artifices de nuestra feliz ignorancia las hacen desaparecer meticulosa y sistematicamente.

Innegablemente una de las más auténticas fotos de gigantes que circulan hoy en día. Este gigante fosilizado fue descubierto en 1895 por Mr. Dyer durante una operación minera en County Antrim, Irlanda. La medida de los gigantes era unos 3,7 metros de altura y unos 1,37 metros de circunferencia torácica. Los propietarios y el gigante desaparecieron (otro más a la lista)

Cada vez que se hayan pruebas consistentes sobre nuestros verdaderos orígenes, los artifices de nuestra feliz ignorancia las hacen desaparecer meticulosa y sistematicamente.
Estas son una de las pocas evidencias y fotografias de las muchas que se pueden encontrar, aqui solo he puesto una pequeña representación de ellas…amigos hay que tirar del hilo!!

 
 
 
La Fuente Magna:
 
 
Fuente Magna, conocido también como Vaso Fuente. Fue descubierto en Bolivia en las orillas del Lago Titicaca por un agricultor local. Se afirma que algunas partes del vaso estarían escritas en caracteres cuneiformes sumerios, protosumerios y semitas mesopotámicos
 
 
Para algunos, la Fuente Magna, hallada en la Hacienda Chua, cerca del lago Titicaca, es el equivalente de la piedra de Rosetta de la civilización americana. . Los signos que contiene la Fuente Magna, son muy similares a la escritura cuneiforme, que nos remonta a la Mesopotámica o Acadia, hace aproximadamente unos 5500 años (3500 a.C.). De manera que el descubrimiento, no deja de ser realmente sorprendente y a la vez extraño. ¿Qué hace un recipiente de piedra con caracteres cuneiformes a 3800 metros de altura, en las cercanías del lago Titicaca? Los que sostienen la veracidad de éste descubrimiento, explican que los campesinos, propietarios de los terrenos donde se encontró la vasija, no podrían haber tenido nunca los conocimientos históricos y arqueológicos necesarios para tallar magistralmente un recipiente de piedra con caracteres cuneiformes irrepetibles, los cuales parecen mostrar realmente un extraño y remoto método de escritura.
 
 
 
La Fuente Magna, herencia de los Sumerios en el Nuevo Mundo
 

En diciembre de 2001, inscripciones, y los patrones en el frente y la parte posterior de la estatua fueron fotografiados por un equipo dirigido por el arqueólogo boliviano Bernardo Biadós.

Fotos de la estatua muestran un hombre de pie en posición vertical con los brazos a los costados. Parece estar parcialmente vestido, con una prenda de vestir -como taparrabos-, brazaletes y, posiblemente, un círculo o tocado. La cara está casi totalmente erosionada. Hay líneas como las costillas en el pecho. La estatua se rompe en los pies y en el cuello. Los símbolos se encuentran en la parte delantera de las piernas, por debajo de las manos y en los muslos. También los hay en la parte de atrás de la estatua.

La inscripción se ha afirmado que contiene escritos sumerios , y se dice que se parecen a los que antes se encontraron en la Fuente Magna

Después de analizar detenidamente la estatua, se encontraron insólitas inscripciones jeroglíficas tanto en las piernas como en la espalda de la escultura, muy parecidas a las cuneiformes de la Fuente Magna. Según diversos investigadores, las inscripciones presentes en el monolito de Pokotia están en Sumerio y hablan de un oráculo, llamado Putaki, muy visitado en la antigüedad. ¿Es posible que los Sumerios hayan viajado hasta el lago Titicaca? Por ahora no hay pruebas definitivas de esta sorprendente hipótesis, pero es probable que antiguos pueblos del Viejo Mundo llegaran a Suramérica en épocas remotas.De todos modos, existen otras singulares semejanzas entre la lengua de los Sumerios y el Aimara (hablado por los nativos Colla de Bolivia) y el Quechua (la lengua de los Incas, hablada aún hoy en Perú). Lingüistas reconocidos sostienen que hay una base común entre los tres idiomas.

 

Otro dia más….

 

 

 

Publicado noviembre 13, 2012 por astroblogspain en Uncategorized

2 Respuestas a “Extraterrestres en la Antiguedad….?

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  1. Interesante página, válida para refrescar los recuerdos trascendentes. Ocurre que lo establecido sufre ante las contradicciones que hacen temblar una visión mítica que se aceptó cual verdad inconmovible. Sin embargo no se puede impedir que la investigación difunda sus novedades, a pesar que algún caso pueda parecer increíble. Lo importante es no retroceder al pensamiento crítico. Incluso un monje pensador opinó así: “A nivel cósmico solamente lo fantástico tiene posibilidad de ser verdadero”.

  2. El mejor blog que he visto hasta el momento!!!
    Algunas imágenes no están.
    Saludos

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